Sanear la Política por el bien de la Nuestra Sociedad

183

Por: Becker E Márquez Bautista

Amigo lector. Debido a que diferentes figuras políticas han manifestado públicamente su interés de empezar a correr ya a por Candidaturas a diferentes puestos como Senadores o Senadoras, Diputados y Diputadas, para las próximas elecciones generales. Deben de saber que la Junta Central Electoral (JCE) prohibió hacer campaña y anuncios proselitistas fuera del tiempo establecido en la Ley 33-18; pero seguimos observando cómo continuamente proliferan las promociones de candidaturas electivas públicamente en franca violación a la ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos 33-18 y la ley orgánica del régimen electoral 15-19.

Las polémicas sobre el clientelismo y las malas prácticas en la política es cierto que por un lado, le hacen bien a nuestro país, porque lanzan un chorro de luz sobre ciertos aspectos oscuros de nuestra vida cívica que necesitamos erradicar sin demora. Si lo vemos desde una perspectiva democrática, desnudamos así a los malos actores de la política y podemos combatir los métodos turbios en la misma. Y si lo miramos de una forma particular, las acciones de los caciques que, tanto ayer como hoy, buscan crear redes de poder sacamos a la luz su intención del intercambio de favores con cargo a los recursos públicos.

Debemos combatir las trapicheos independientemente de la filiación política de quienes las cometen. Si las malas prácticas no encuentran resistencia, si se reblandecen los controles éticos y legales, es muy alta la posibilidad de que se desarrolle una dinámica corruptora que, como lo prueba la experiencia en nuestro país, eso terminará causando enormes estragos al conjunto de la sociedad. Nadie pretende que la política sea hecha por ángeles, pero tratemos por lo menos de que no sea hecha por descarados.

Las irresponsabilidades institucionales abonan el terreno para las malas prácticas en el campo de la política. Necesitamos apartar y evitar el ascenso, de quienes carecen de escrúpulos, y apoyar a quienes tienen un claro concepto de la decencia y la pulcritud.

El poder, finalmente, somos los seres humanos quienes los ejercemos con nuestras capacidades y acciones, también con nuestros límites. Los partidos políticos necesitan de filtros rigurosos para seleccionar el personal político que conforme su militancia y sus bases. Además, los ciudadanos no se deben equivocar en el momento de decidir en quiénes confiar.

Para que la política sea mejor, es necesario que la sociedad lo sea. Si esta es permisiva con las pillerías, con las mentiras y si se exalta la frivolidad, es inevitable que todas estas acciones se refleje en nuestra sociedad . Por eso, tenemos que hacer pedagogía de las buenas costumbres desde la familia, la escuela y los propios partidos políticos. Alentar la corrección de procedimientos en todos los terrenos, condenar las trampas y los abusos de poder a lo interno de las organizaciones políticas y donde quiera que se produzcan.

SHARE