Catilinaria fúnebre a Vincho Castillo (2 de 2)

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Por Miguel Espaillat Grullón

Vincho fue el cerebro del intento de golpe de estado en 1978

La historia es la siguiente:

1 – En la noche del 17 de mayo de 1978, en pleno conteo electoral, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) iba ganando ampliamente las elecciones. La participación electoral fue de un 75.8%. Entonces, cuando estaba computado el 25% de los votos, llegó una orden dizque del Palacio Nacional ordenando a los militares interrumpir el conteo. La meta de esta irrupción era alterar las cifras de votaciones para declarar a Balaguer ganador, obviando los verdaderos resultados. Previo a aquel asalto de la Junta Central Electoral, Vincho estaba reunido deliberando con los jefes supremos del militarismo. Entre ellos se encontraban Juan René Beauchamp Javier y Neit Nivar Seijas. Para dar cumplimiento a aquella orden, los militares procedieron a asaltar las oficinas de la JCE. En esa embestida destruyeron muchas urnas. Vincho estaba entre los civiles que en aquel momento entraron a la Junta con los escuadrones militares. Aquella vandalización provocó una indignación que no tiene paralelo en la historia dominicana”, señaló Frank Moya Pons. Yo, Miguel Espaillat, viví aquello.

2 – Pese a todo, por las presiones internacionales, Balaguer no pudo quedarse como presidente, pero sí con el control de Congreso Nacional, puesto que la Junta Central Electoral emitió una resolución que cedió al PRSC cuatro senadores (La Altagracia, El Seibo, María Trinidad Sánchez y Bahoruco) y cinco diputados.

3 – La crisis política tras este acontecimiento, duró tres meses y las presiones contra esta trama, incluso de parte del presidente estadounidense Jimmy Carter y la OEA, obligaron a Balaguer a entregar el poder ante la inminente victoria del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y su candidato presidencial Antonio Guzmán. Aquella decisión de la Junta Central Electoral de adjudicar al Partido Reformista cuatro senadurías y una diputación que no ganó, es conocido como “el fallo histórico” y que pueblo la bautizó como el “Juntazo”.

4 – Hoy se sabe, que quien instigó a los militares para dar aquel golpe de estado, fue el Vincho Castillo que nos ocupa. También fue idea suya, el famoso “Juntazo” y “el gacetazo”, que consistió en falsificar subrepticiamente la gaceta oficial para facultar a la JCE a celebrar elecciones complementarias allí donde las exigiera el reformismo. Aquella alteración de la gaceta oficial también se conoce como el Vinchazo. De este caso muchos recordarán de qué manera Hatuey Decamps, públicamente en la televisión demostró aquella falsificación a Vincho.

5 – Con aquella felonía, Vincho le dio un golpe mortal a nuestra incipiente democracia y tronchó los sueños de un mejor país de aquel pueblo, que había desafiado las huestes militares y civiles de aquel balaguerismo ladrón, asesino y despiadado. Desde aquel tiempo comenzó la descomposición social que ha hecho metástasis en toda la nación. Las tantas frustraciones, han degenerado y envilecido a nuestro pueblo. De esa metamorfosis social, Vincho ha sido uno de los grandes culpables. El daño que él le ha infligido a nuestro pueblo, ha sido inmenso, con la agravante, que él no se da por enterado de su malevolencia, al contrario, se cree un patriota, y hasta se piensa un prócer. Esto no es de extrañar, Trujillo y Balaguer, y hasta Hitler, Mussolini y Franco, pensaban de sí, lo mismo.

6 – Si el nuestro hubiese sido un país institucionalizado, por este acto delincuencial, a Vincho se le hubiera despojado de su exequátur, y también se le hubiese condenado a cumplir varios años de cárcel, pero como él es un todopoderoso que está por encima del bien y del mal y de las leyes de la República, nada le pasó ni le pasará. Vincho se ha blindado de impunidad, al igual que Leonel, Danilo, Félix Bautista, Héctor Camacho y todos los grandes corruptos de nuestra patria.

El Vincho Leonelista

7 – De Leonel, Vincho ha dicho lo siguiente: “Si hay un presidente dominicano que ha actuado con apego a la constitución y a las leyes ha sido Leonel Fernández. Si la República no ha caído en mayores desastres, es gracias a que ha estado gobernada por un hombre de la talla intelectual y moral del doctor Leonel Fernández”. (Fin de la cita). Sin embargo, a su amigo Jorge Blanco, Vincho lo acusó falsamente de ladrón. A Jorge Blanco, Vincho lo injurió y le hizo pasar por un infierno hasta enfermarlo, por vía de consecuencia, le causó la muerte prematura a aquel ex presidente y a su esposa. En esta vorágine de odio a José Francisco Peña Gómez, un hombre noble y bueno, – (Como ya he señalado) – Vincho lo acusó de narcotraficante y de cuantas barbaridades le dio la gana, sin sentir – como todo un psicópata – ningún tipo de remordimiento o escrúpulos.

8 – La ceguera de Vincho con Leonel es tan profunda, que cuando este expresidente regaló nuestro oro a la Barrick, él se hizo el chivo loco. Contra aquella traición a la nación, Vincho no dijo ni pio. Tampoco fijó posición contra el peaje sombra de la carretera Santo Domingo-Samaná, ni contra los robos de Félix Bautista y demás peledeistas. Tampoco Vincho ha salido a defender a nuestro país contra la ferocidad de los Vicini. Regalarles a esos supermillonarios 495 mil metros cuadrados que incluyen el puerto de Sans Souci y los terrenos colindantes, es uno de los mayores robos que se le haya hecho a nuestro pueblo. Vincho, Tampoco ha tronado contra la sobrevaluación de Punta Catalina, ni contra todas las hechas por Leonel en sus 12 años de latrocinio. Algo más, Vincho nunca se ha pronunciado contra la inmisericorde explotación laboral que práctica la oligarquía dominicana, principalmente la de caña. Tampoco se ha hecho eco de la codicia de los banqueros dominicanos, ni ha contribuido en nada para conjurar la extrema desigualdad social que impera en nuestra nación. Esos no son sus temas. Entonces cabe preguntar, ¿Cuál es o ha sido el aporte de Vincho Castillo a la democracia dominicana?

9 – Para calibrar la hipocresía de Vincho, solo tendríamos que imaginar, cuál hubiese sido la reacción de este camaján de las tinieblas, si en los gobiernos de don Antonio Guzmán o Jorge Blanco se hubiesen llevado a cabo semejantes transacciones contra la patria. Vincho, nunca se enteró de los robos millonarios de los peledeistas, sin embargo, como celoso guardián de los bienes públicos, sí se enteró de los robos – según él – cometidos por Jorge Blanco. Vincho, tampoco se enteró de los 800 millones de pesos, que aún no se sabe dónde volaron mientras José Ricardo Taveras Blanco (un pupilo suyo), fungía como director de migración. Dicho sea de paso, cuando la dirección de migración estuvo a cargo de la “Fuerza Nacional Progresista” de Vincho, este no hizo absolutamente nada para conjurar la inmigración haitiana de la que tanto él tanto habla.

10 – Vincho, tampoco ha enfrentado a los oligarcas que han llenado nuestro país de haitianos ilegales, sino, que más bien ha hecho una defensa subrepticia de ellos, al buscarle a esa problemática un bajadero retórico construido con sofismas para encubrirlos. En esa manipulación ha vendido la idea, de que esa indeseada inmigración sólo se debe a estrategias de potencia extranjeras que quieren la fusión de la isla. No niego que esa no sea la intención de esas potencias extranjeras, pero culpabilizarlas solo a ellas como las únicas responsables de la excesiva inmigración haitiana que tenemos, es una gran mentira. Quienes dejar pasar por la frontera a miles de haitianos, en especial a miles de parturientas, no es obra de extranjeros apostados en la frontera, sino de civiles y militares que son malos dominicanos al servicio de esas élites que demandan mano de obra barata para aumentar sus ganancias a como dé lugar.

Vincho, un falso internacionalista

11 – Es bien conocido el programa de Vincho “La Repuesta”, una tribuna para lanzar odios, infundios e improperios contra todo aquel o causa que no sea de su agrado. Desde aquel espacio, este demonio de hombre se lanzó a atacar al legítimo presidente de Venezuela, señor Nicolas Maduro Moro. No hay necesidad de exponer todas las infamias con que Vincho ha bombardeado al ejecutivo venezolano, porque ese libreto ya es bien conocido en boca de personajes como Jaime Bayly, Jorge Ramos, Fernando del Rincón, Elvira Salazar y otros mercenarios de la comunicación,

12 – Sin embargo, este “internacionalista” nunca ha tocado ni con el pétalo de una rosa al que sí es un narcotraficante comprobado, el expresidente colombiano, Álvaro Uribe. Tampoco el “internacionalista de Vincho Castillo”, nunca tocó ni sutilmente a Henry Kissinger. A este nunca le reprochó sus grandes y horribles crímenes de lesa humanidad. Vincho nunca denunció el Plan Cóndor, ni se opuso a la existencia de la infame Escuela de las Américas.

13 – Tampoco Vincho se ha opuesto a las guerras, saqueos e invasiones a cargo de las oligarquías estadounidense y europeas. Vincho nunca abrió la boca para condenar la invasión ordenada por Donald Reagan a Grenada y Beirut. No tronó como suele hacer, cuando George Bush padre ordenó invadir a Panamá, Irak y Somalia. No se molestó cuando George Bush hijo ordenó invadir a Irak. No se inmutó cuando por órdenes de Bill Clinton y la OTAN Yugoslavia fue destruida. Vincho no se indignó cuando Barack Obama ordenó invadir a Libia y Siria, pero tampoco salió a la palestra, cuando el orate Donald Trump apoyó a Juan Guaidó, sino que su arremetida ha sido para el legítimo presidente de Venezuela, Nicolas Maduro Moro.

14 – Tampoco Vincho ha expresado su repudio a los bloqueos económicos y financieros que las élites codiciosas que gobiernan los Estados Unidos y Europa mantienen contra Cuba, Venezuela y Nicaragua y contra todo país, que no se doblega a las directrices que emanan de esos superpoderes. Con estas sanciones y bloqueos se busca destruir las economías de esos países para que sus habitantes pasen hambre, carestía de servicios básicos y toda clase de penurias y necesidades, para doblegarlos, y en consecuencia, obligarlos a que se rebelen contra quienes lo gobiernan.

15- Vincho, (dizque un intelectual) ignora esta política imperialista para sumarse a la recua de ignorantes que creen que la difícil situación por la que atraviesan esos países insumisos, es por razón de sus gobiernos socialistas, cuando es una “situación provocada” por la potencia imperialistas del norte en mutuo acuerdo con las potencias imperialistas europeas y de otros lares como Japón, Australia y Canadá. Si Vincho sustenta esta posición por ignorancia, para ponerse al día debiera de tomar clases de geopolítica con el dominicano Iván Gatón o tener un encuentro de muchos meses con el judío norteamericano, Noam Chomsky o con Alfredo Jalipe, o con periodistas de la talla intelectual y moral de Ignacio Ramonet, Thierry Meyssan, Atilio Borón y otros semejantes.

A manera de conclusión

A – Hablar de la conducta de Vincho como hombre público y de sus tropelías contra el pueblo dominicano, es algo para largo y tendido. Todavía tendríamos que hablar de sus aventuras con Balá y sus paleros y con figuras como Leonardo Matos Berrido, Ramón Pérez Martínez alias Macorís, y por supuesto con trogloditas como Nicolas López Rodríguez. También sería un desliz imperdonable omitir su defensa a personajes siniestros de la oligarquía que lo único que han hecho es saquear al país y llenar nuestro territorio de haitianos ilegales. Tampoco podemos ignorar sus embestidas contra importantes obispos católicos que se opusieron a Trujillo, y de su entrada borracho a la catedral de la Vega con una decena de prostitutas – ¡todo un sacrilegio! – para amedrentar a los obispos y feligreses opositores a Trujillo. En este acto, Monseñor Panal, donde quiera que esté, es un testigo excepcional. En este punto es de lugar señalar el papel funesto y de primer orden que este sobresaliente tribuno ha jugado como abogado del diablo en el deterioro del sistema de justicia dominicano, para que este sea el caos, el asco y la inmundicia que es hoy.

B – En esta “catilinaria fúnebre” es de lugar señalar, que en un artículo no se pueden narrar detalladamente todas las diabluras de Vincho, entonces, para mayor y mejor ilustración, a los interesados en este tema les recomiendo leer los libros “El Reinado de Vincho Castillo”, de Fausto Rosario y “Hombre o demonio” de la mi autoría (Miguel Espaillat).

C – Como bien senté al principio de este artículo, el mismo es una catilinaria anticipado a Vincho Castillo, cosa que hago para mantener los hechos vivos en la memoria nacional, desafiando a los que apuestan a la desmemoria, para luego vendernos lobos por ovejas. Además, estas cuartillas vienen a decirles a nuestros mártires, – “no hemos olvidado, ni dejado tranquilo a quienes fueron los verdugos de sus vidas y de la patria”. Se los décimos a todos aquellos que fueron torturados y masacrados en la funesta era de Trujillo que tanto Vincho defendió. Se lo decimos a todos los mártires del 14 de Junio, a los muchachos (a los Palmeros), a los que perecieron en la “Guerra Patria” en abril de 1965. Se lo decimos a los guerrilleros que murieron en las Manaclas y en Playa Caracoles, a todos los asesinados en la era del balaguerato y a todos los que de cualquier manera entregaron sus vidas y bienes para que tuviéramos un mejor país. Se lo decimos, a todos los que fueron víctimas de los infundios de Vincho Castillo, y a los familiares que todavía hoy sufren la pérdida y el martirologio por el que pasaron sus seres queridos.

D – Es posible que el día que muera este hombre, haya quienes quieran canonizarlo y que el gobierno lo honre bajando la bandera a media asta. No dudo que pueda ser así, puesto que en este mundo los falsos son loados y homenajeados. Por ello el carnicero Henry Kissinger y el bufón Barack Obama recibieron el premio nobel de la paz. También, cuando el dictador Duvalier murió, pusieron nuestra bandera a media asta. Entonces no ha de dudarse, ni ser sorpresa, que Vincho Castillo, un verdugo de la patria, una vez difunto, lo quieran santificar y que por su partida se ponga la bandera a media asta.

E – No importa que aquí en la tierra sus pares santifiquen a este demonio de hombre. El último fallo lo tiene la justicia divina, y esta es inexorable. Los injustos no heredarán el reino de los cielos; y sucede, que Vincho Castillo sabe mucho de leyes, pero muy poco de justicia. Más bien, es un ser aborreciblemente injusto.

F – ¡Héroes y heroínas, mártires de la patria!, con esta “catilinaria fúnebre”, ¡misión cumplida! Vincho Castillo ya no se irá impune de este mundo. Este documento expresa el dolor y el resentimiento hacia un hombre que con sus deleznables acciones contribuyó grandemente a tronchar los sueños y utopías de una generación de inmortales llena de ideales patrios y utopías, que expuso su vida al peligro de la muerte, a sufrir cárceles degradantes de la condición humana, a padecer los tormentos de torturas sádicas, a ser víctimas de la persecución tenaz de civiles y militares endemoniados, pero que también fue condenada a penar bajo el asedio constante del caliesaje perverso y lo amargo del exilio y por todo tipo de vejaciones, tan solo para que tuviéramos un país democrático, libre y soberano y sin tantas injusticias y desigualdades sociales atávicas.

F – Vincho ha sido juzgado por el tribunal de pueblo y al efecto condenado a cadena perpetua. Como al otrora senador norteamericano Joseph McCarthy, por su “lengua de fuego” su fin es y será el ostracismo; como aquel senador Vincho ha terminado su vida como un cohete explotado. Ladra y ladra y ya nadie lo oye, ya nadie le cree. Sin embargo, el cumplimiento de dicha condena no ha sido ni será posible aquí en la tierra. Pero no hay nada que lamentar, nadie se escapa de la justicia de Dios. Descansen en paz héroes y heroínas y mártires de la patria. El martirologio de ustedes, jamás quedará impune, ¡Dios, no lo permitirá!

¿Por quién doblan las campanas?

G – Doblan, doblaron y doblarán por todos…, por ti y por mí. Es el sonido que anuncia nuestra partida hacia otra dimensión de la vida para el inicio del “Juicio Final” ante Dios. Y sucede, que esta vez, ese replicar es por usted. Señor Vincho Castillo, en esta partida suya, no le tema a un encuentro con José Francisco Peña Gómez. El amor y la luz no actúan como la perversidad, el odio y las tinieblas. La luz de los elevados como él (un ser infinitamente superior a usted), jamás podrá ser opacada, perturbada, o alterada por gente como usted. La naturaleza de Peña, era la grandeza del amor, la de usted, pequeña y endiablada, exponencialmente alimentada de odio y de cuantas lacras hay en las tinieblas.

No obstante, porque sé que la va a necesitar en grande, de mi parte, elevo al “TODOPODEROSO” mi último deseo para usted: – que Él tenga misericordia de su alma-.

El que tenga oídos, que oiga…

Nota: la próxima semana trataremos: Los emporios azucareros, Vincho y la sentencia 168-13

New York, NY 12/01/2022

 

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