(1 de 2) Catilinaria fúnebre y anticipada a Vincho Castillo

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Por Miguel Espaillat Grullón 

1 – ¿No sé, si corazonada o premonición?, Pero un pálpito me dice, que usted está a un paso de abandonar esta dimensión de la vida. En cualquier caso, el presentimiento me induce a pensar, que Caronte ya casi viene por usted para llevarlo a la otra orilla, para que pueda iniciar así, su camino hacia al reino de Hades.

2 – Yo tengo 73 años y usted 91; es decir, usted me lleva 18 años; no obstante, por esas veleidades de Tánatos (dios de la muerte), o de Jehová, es posible que yo, y no usted, sea el elegido de la Parca para morir primero.

3 – Entonces, para evitar que los caprichos de aquellos dioses me cojan sin haber cumplido con un juramento que hice hace tiempo, en esta ocasión, estimulado por el augurio aludido, procedo a escribir este “catilinaria anticipada”. Juré, combatirlo a usted hasta el último día de su macabra existencia, no para vengar, sino para reivindicar, hacer justicia y desagraviar a los tantos que su política de odio y muerte llevó a las cárceles y a la tortura, y prematuramente al cementerio. También lo hago para combatir la desmemoria y la impunidad.

4 – De este modo, si yo muero primero, habré cumplido con aquella promesa de enrostrarle hasta el día de su muerte todo el daño que usted le ha infligido a nuestra patria. Y si acaso se halla calumniado, entonces, al efecto, como aún estamos vivos, usted podrá proceder a someterme a la justicia, con aquel famoso argumento muy suyo – “por dañar honra y reputaciones ajenas”-. Para cuenta más precisa – aclaro – esto no es un panegírico, es una catilinaria. Hecho este señalamiento, vayamos al discurso que en esta ocasión nos ocupa.

¿De qué lo acuso a usted?

5 – De trujillista, de balaguerista, de leonelista, de calumniador, de difamador, de prevaricador, de destruir honras ajenas, de ponerse al servicio de los intereses más tenebrosos que actúan contra la patria, de confabularse con aquellos que con saqueos y crímenes de sangre han causado la mayor ruina y dolores indecibles a la sociedad dominicana. Lo acuso de ser sostén jurídico, ideológico y emocional de los generales de horca y cuchillo del trujillato, del balaguerato y del leonelato. Lo acuso de ser patrocinador de un golpe de estado y de haber traicionado a su amigo íntimo, el doctor Salvador Jorge Blanco. Lo acuso de ser el verdugo de José Francisco Peña Gómez. Lo acuso de ser un conspirador impenitente contra el establecimiento en nuestro país de una verdadera democracia. Lo acuso de cínico y fabulador, de ser el mayor sofista que para mal ha parido nuestra República Dominicana. Lo acuso de asociación de malhechores con la banda de perversos que fueron los Trujillo, los balagueristas, los leonelistas y los danilistas.

El expediente

6 – Usted fue amigo desde la infancia de mis hermanos y hermanas; ellos fueron sus compañeros de aventuras juveniles y de colegio allá San Francisco de Macorís, por esta vía familiar y por revolucionarios de aquella época sé, que desde muy joven, usted se torció. Parece que desde que nació, ya usted tenía el trujillismo en la sangre; al contrario de los jóvenes de todo el territorio nacional que pagaron su antitrujillismo con cárcel, torturas y muertes. En aquella época, usted opuesto a ellos, prefirió la salvaguarda que representaba ser trujillista.

7 – Como evidencia del trujillismo de usted, transcribo una de sus muchas alabanzas a aquel sátrapa: “Solo a partir del 1930, esto es, después de cuatrocientos treinta y ocho años del Descubrimiento, es cuando el pueblo dominicano deja de ser asistido exclusivamente por Dios para serlo igualmente por una mano que aparece tocada desde el principio por una especie de predestinación divina: ‘la mano providencial’ de Trujillo”.

8 – Muerto Trujillo – narra Fausto Rosario – Vincho Castillo lamentaba la desbandada del Partido Dominicano, y arreciaba sus ataques contra los que con sobrada razón gozaban observando que aquella tiranía había llegado a su final.

9 – En aquella ocasión, Vincho decía: “Yo sinceramente siento lastima por los hombres que tendrán la penosa tarea de desmentirse a sí mismos. Toda explicación que el sujeto tenga que hacer acerca de su conducta anterior para moralizar cuanto se afirma hoy, resulta una tarea triste. Por el contrario, los hombres que fuimos amigos de Trujillo teníamos que soportar el calificativo de aduladores de su persona y de su obra. Hoy físicamente no existe el Titán, y tenemos los hombres que hemos permanecido fieles a su credo, la inmensa satisfacción y la extraordinaria libertad moral y espiritual de seguir vertiendo juicios elogiosos y manifestaciones de loas por la obra y la memoria de su autor insigne. Es una cuestión de integridad del sujeto. En política esto resulta esencial. El Partido Dominicano – continua Vincho – en cierto modo se ha saneado al liberarse de esas células enfermas que hubiesen resultado incapaces de estimular esta gran campaña de superación en todos los órdenes” (cierro la cita).

Después de ajusticiado Trujillo, Vincho se lanzó al ataque contra la juventud del 14 de Junio.

10 – En un artículo de Fausto Rosario titulado – Vincho Castillo gozó el aplastamiento de los héroes del 14 de Junio – publicado en su periódico Acento.com.do, en fecha 14 de junio de 2014, se puede leer lo siguiente:

El 19 de julio de 1959 hubo una manifestación de lealtad a Trujillo en San Francisco de Macorís para celebrar la derrota del movimiento guerrillero que había llegado al país el 14 de junio de ese mismo año. Fue una manifestación a la que supuestamente asistieron más de 10 mil personas, en presencia del dictador, y Vincho Castillo estuvo entre los que pronunciaron discursos.

11 – Aquel mitin, fue en el Parque Duarte de San Francisco de Macorís; allí no solamente llamaban mercenarios y criminales a los expedicionarios asesinados, sino que los identificaban como delincuentes que había llegados a turbar la paz de la República durante el pasado mes de junio. Vigoroso y vibrante, el doctor Marino Vinicio Castillo intervino con una pieza que llamó la atención de los presentes, por el verbo ácido y de decidido desenfreno en la adhesión al Gran Titán que para él era Trujillo, “padre de la patria nueva y benefactor del país”.

12 – De acuerdo con el diario El Caribe del 20 de julio de 1959, el doctor Marino Vinicio Castillo, hablando a la multitud y ante Trujillo dijo: “Hoy precisamente nos congrega en esta asamblea de fervorosa lealtad hacia un ideario político inmaculado, el infinito goce y profundo deleite surgido en el alma nacional, en ocasión de la aplastante victoria obtenida por las fuerzas armadas y populares de nuestro pueblo, que se irguieron vibrantes de valor y de coraje para triturar los focos de ofensa con que se quería masacrar el alto nombre del valor dominicano, desconociendo miserablemente los ideales de paz y de progreso a que vive aferrado este pueblo, lejos ya del bochorno del caos y nutrido por la savia milagrosa del pensamiento de Trujillo”.

Otros discursos de Vincho contra los jóvenes del 14 de Junio

13- “Ciertamente, en mi pueblo (San Francisco de Macorís), quizás fue más denso y revistió mayor importancia el llamado Movimiento 14 de Junio. Paradójicamente, las mayores agitaciones fueron fomentadas en el orden femenino, el cual arrastró a muchos de sus miembros masculinos, algunos sujetos anodinos, de preparación intelectual muy escasa y de una significación social muy relativa”.

“Los del 14 de Junio son sujetos acomplejados, amargados, rezagados”, porque no pudieron comprender las dimensiones del generalísimo Trujillo “como estadista que empujaba a su pueblo hacia un futuro mejor”.

14 – Los del 14 de Junio, “eminentemente criminales”, fueron sancionados con “generosidad irritada” por parte de las autoridades, porque fueron indultados y “hoy están en la palestra, en la arena política”. A ellos los preferiría en los cementerios y en las cárceles.

El doctor Castillo – puntualizó Fausto Rosario – continuó su lealtad al dictador aún después de ajusticiado. Y posteriormente se adhirió al doctor Joaquín Balaguer.

https://acento.com.do/politica/vincho-castillo-gozo-el-aplastamiento-de-los-heroes-del-14-de-junio-102305.html

Vincho Castillo en el balaguerato

15 – Del balaguerato, Vincho fue una de sus figuras señeras. Actuó como sostén jurídico, ideológico y emocional de los generales balagueristas de horca y cuchillo, valga decir, Enrique Pérez y Pérez, René Beauchamp Javier, Ney Nivar Seijas, Ramón Emilio Jiménez, Salvador Lluberes Montás, Santos Mélido Martes, Calixto Fortunato Jáquez Olivero, Simón Tadeo Guerrero, Elías Wessin y Wessin, Braulio Álvarez Sánchez, Rafael Guillermo Guzmán Acosta, Juan Tomas Reyes Évora, Rafael de Jesús Checo, Francisco Rivera Caminero, Ramiro Matos Gonzáles y de otros demonios,

Vincho fiero opositor los gobiernos del PRD

16 – Cuenta la historia, que Balaguer fue echado del poder en mayo de 1978. Ya en octubre del mismo año – nos dice Fausto Rosario – Vincho Castillo acusaba al nuevo gobierno de Antonio Guzmán Fernández de “atolondrado, arrogante, incoherente, sensiblero”, que actuaba “vomitando resabios y malquerencias por supuestas conspiraciones en su contra.

17 – Al efecto de crear las condiciones para sacar al PRD de gobierno, en 1979 Vincho inició una serie de artículos con el interés de demostrar que la muerte súbita por violencia podría llegarle al país como consecuencia del desbordamiento del liderazgo del doctor Peña Gómez. De estos ataques el periodista Fausto Rosario con toda la razón del mundo expone que en las diatribas del doctor Castillo contra Peña, él hacía esfuerzos inauditos por presentarlo ante el pueblo, como un dirigente envenenado por resentimientos antimilitaristas, prejuicios sociales y creencias religiosas paganas”

18 – En este contexto, el doctor Marino Vinicio Castillo hizo carrera política con infundios espeluznantes contra sus opositores. Atribuyó a Jacobo Majluta y al PRD orquestar una trama para darle muerte a él, trayendo al país un reconocido criminal. A Bosch lo acusó de querer desatar un “festín de sangre” en el país en 1965. Vinculó al doctor Guillermo Moreno, siendo fiscal del Distrito Nacional, con la defensa de narcotraficantes. Pero con el doctor José Francisco Peña Gómez se ensañó hasta lo enfermizo y perverso. Por todos los medios quiso asociarlo al narcotráfico e implementó contra él una campaña racista, sucia, asquerosa y rampantemente abominable.

19 – Lo que Vincho hizo pasar a Peña fue todo un calvario. En su misión de atacar a aquel líder negro para desmoralizarlo y destruirlo, Vincho Castillo usó de muchos calificativos y calumnias, no solo para lo político, sino también en lo personal. Vincho, como perro rabioso, quiso descuartizar a Peña.

20 – Al respecto de esos ataques, Bernardo Álvarez Vega escribió: “El abogado Vincho Castillo se vale de una prosa adjetivada y panfletaria, con la pretensión de estar salpicada de tintes sicoanalíticos. Pero el proyecto de los sectores tradicionales del poder económico está en marcha, no para instalar un estado oligárquico, sino para mantenerlo y extenderlo, siendo el principal obstáculo para ello, el líder perredista, lo que explica “la continuación de los ataques del doctor Vincho Castillo contra el doctor Peña Gómez”.

Resumen de los ataques de Vincho Castillo a Peña Gómez

21 – “El doctor José Francisco Peña Gómez tiene un psiquismo traumatizado. Él es un personaje tenebroso ligado al narcotráfico que practica el Vudú. El doctor Peña Gómez es un ser peligroso para nuestra nacionalidad. Él es un conspirador, un potro brioso desbridable, tornadizo y torvo, tachonado de enfermizas adhesiones, inconforme con tan dilatadas definiciones. El doctor José Francisco Peña Gómez es una gigantesca cantera de lava social reprimida; es un tonante, amenazador, airado, susceptible de sentirse herido por nimias descortesías. El doctor José Francisco Peña Gómez es inseguro, no ajeno a secretos pruritos de la superstición; es idealista, a ratos materialista, afectado de un mal social y político a ser superado. Su persona, que con su voz y ecos imanta hondas frustraciones del ser social nuestro, cuando envía un ramo de olivo a algún adversario se le podría descubrir relieves de espoletas. El doctor José Francisco Peña Gómez es un ser dueño de un ego impresionante, pasible de trocarse en tea y hacha al mismo tiempo. Él es un maestro implacable del infundio, cuya voz es de sombras. El doctor José Francisco Peña Gómez es un impenitente injurioso, de alma capciosa y torva, adversario tortuoso, que no sabe ni conoce lealtades. Él es ahijado de la ingratitud y la inconsecuencia que sabe obrar con perversidad. El doctor José Francisco Peña Gómez profesa una ciega y tremenda hostilidad hacia mi persona. Él es un loro bilioso, maestro del delirio y la imputación calumniosa. Él es un hombre profundamente tarado, de descomposiciones Sico-emocionales inescrutables. El doctor José Francisco Peña Gómez es un desquiciado emocional de lo peor del comunismo organizado. El doctor José Francisco Peña Gómez es una escoria corrupta y bandidesca”. Agradezco al lector que me diga lo que piensa de esta pieza literaria.

Nota: Con Dios delante la semana próxima seguiremos con la segunda y última entrega de esta catilinaria.

New York NY 25/11/2022

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