Premio de Literatura 2019 expondrá sus orígenes literarios en Feria del Libro de Historia Dominicana

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El poeta, escritor, científico y ensayista, Manuel Antonio Matos Moquete, Premio Nacional de Literatura 2019, expondrá sobre sus orígenes literarios en el marco de la Novena Feria del Libro de Historia Dominicana, que este año será dedicada a las creaciones intelectuales de diferentes localidades del país.

Matos Moquete, con un doctorado de Literatura en la Universidad de París, participará en el conversatorio “Remembranzas de mi pueblo Tamayo”, el cual tendrá lugar a las 4:00 de la tarde del jueves 27 de octubre en la sede del Archivo General de la Nación.

El laureado escritor y crítico literario, Matos Moquete (Tamayo, 1944) obtuvo el Premio Nacional de Literatura 2019 que otorgan la Fundación Corripio y el Ministerio de Cultura de la República Dominicana.

El autor de la obra “Dile adiós a la época” (novela, 2002) recibió, además, el Premio de Ensayo Pedro Henríquez Ureña por El discurso teórico en la literatura en América Hispana; en 2005 el Premio Anual de Ensayo por Estudios translingüísticos y el Premio Nacional de Didáctica por Claves para el análisis de un poema: Hay un país en el mundo; en 2006 nuevamente el Premio Anual de Ensayo, en esa ocasión por Estrategia de captación de la voluntad popular en las elecciones de 2004, y en 2009 el Premio Caonabo de Oro de las Letras, como reconocimiento a su trayectoria.

Matos Moquete, además de doctor en Literatura por la Universidad París VIII, realizó en la Universidad París III una Maestría en Letras Modernas, la Licenciatura en Letras Modernas y la Licenciatura en Enseñanza de Francés para Extranjeros.

Al recibir su Premio Nacional de Literatura, el doctor Matos Moquete declarado “Hijo distinguido del municipio de Tamayo”, a donde se trasladó para dictar la conferencia “Presencia de Tamayo en mi creación literaria”, en la cual el laureado escritor narró sobre su niñez, su adolescencia y la figura Trujillo.

Dijo entonces que en su infancia y adolescencia “era un compulsivo aficionado a la lectura”, pese a que en su comunidad apenas había una “bibliotequita municipal que, como un oasis en un desierto, abría algunas horas a la semana y a la que, pienso, solo yo visitaba asiduamente”.

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