Denuncian falta de patrullaje y excesos del Cestur en la Zona Colonial

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Por: David Paredes

Como si se tratase de una perversa ironía de la vida, el epicentro turístico de la capital de la República Dominicana, potencia indiscutible del Caribe en este rubro, es la menos custodiada por las autoridades del orden. Así lo consideran los asiduos visitantes de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, ante la ola de crimines y asaltos que abundan en la zona.

Un breve recorrido por esta ciudadela de más de 500 años de historia es suficiente para darse cuenta de la casi total ausencia de agentes del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur), responsables de la seguridad de los polos turísticos de nuestro país. La presencia de sus agentes es escasa, poco estratégica y su patrullaje nulo.

El pasado 2 de marzo del presente año, Cestur informó que aumentó el número de agentes a 200 para patrullar los 1.6 kilómetros cuadrados que compone la Zona Colonial, sin embargo, hoy se observa poca presencia de estos, incluso, yendo los fines de semana, especialmente después de ciertas horas de la noche, dejando a la merced del crimen a turistas y visitantes locales.

En cambio, pululan las quejas de intromisión injustificada y ciertos abusos de poder de alguno de sus miembros en contra de personas que operan allí a través de la economía informal.

De hecho, cada fin de semana al caer la tarde, una orquesta de música tropical, conformada por músicos no videntes, amenizan el Parque Colón, al lado del boulevard de los restaurantes. Estos talentosos discapacitados denunciaron que, en diversas ocasiones, han sido llevados en calidad de detenidos por agentes del Cestur, alegando supuesta “ocupación ilegal de espacios públicos”.

“En más de cuatro ocasiones nos han metido presos, que yo recuerde”, dijo uno de los invidentes que se gana la vida en la referida banda de música, quien prefirió mantener su nombre en el anonimato. “Gracias a Dios hemos encontrado el apoyo de los restaurantes de aquí, pero a veces viene la Policía o Cestur y nos detienen. Nosotros pagamos nuestros estudios y nuestro sustento con lo que nos ganamos aquí”, agregó.

Asimismo, el pasado mes de agosto, agentes del Cestur agredieron a un ciclista que transitaba por la zona para realizar algunas diligencias. El hecho quedó captado en un vídeo cuando varios agentes se abalanzan sobre el ciclista José Paliza, quien, de acuerdo a testigos, es propietario de un establecimiento de alquiler de bicicletas Zona Bici. Paliza fue posteriormente detenido.

Este suceso generó protestas pacíficas días después, frente a la Puerta del Conde, por parte del colectivo “Santo Domingo en Bici”, quienes desaprobaron los métodos utilizados por los agentes. Según Santo Domingo en Bici, en aquel momento los miembros de la referida institución de seguridad turística “comenzaron a interceptar a ciclistas ordenándoles no usar la bicicleta en El Conde cuando no existía ninguna información ni ordenanza al respecto de esta prohibición”.

Los lugareños del referido casco antiguo, muchos de ellos asiduos visitantes, empleados, dueños de negocios y empleados informales, aseguran que el desempeño de Cestur se muestra displicente y enfocado en cosas que realmente importan poco para el combate al crimen y al delito.

Actualmente, la realidad de la Ciudad Colonial en materia de seguridad, apunta a que esta es un caldo de cultivo perfecto para una desafortunada tragedia que pudiera, incluso, afectar a un turista, lo que generaría para nuestro país una engorrosa situación a nivel de imagen y hasta diplomática.

La Ciudad Colonial de Santo Domingo, la primera de América, fundada en 1502, es una maravilla de la arquitectura, que poco más de 500 años después de su nacimiento, todavía es funcional. Es un importante polo turístico del país y de la región y, además, un captador de divisas por excelencia, tanto que el 65.5% de sus microempresas tiene ventas anuales promedio de 3 millones de pesos dominicanos.

 

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