La UASD es víctima de agresiones continuas

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Por Francisco Luciano

He leído con pena, pero sin sorpresa, una publicación en la cuenta de Twitter de la Cámara de Diputados dando cuenta de una opinión del diputado Eugenio Cedeño en la que afirma que, “si se saca la cuenta de cuanto le sale al Estado graduar a un estudiante de la UASD, sale casi al mismo precio que una de UNIBE”.

No me sorprende que desconocedores de la inversión que debe realizarse en la educación superior para que se pueda alcanzar las exigencias de excelencia y calidad requeridas, piensen que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, recibe mucho financiamiento e incluso que algunos como el diputado por la Romana, la consideren alta comparándola con otras (Instituciones de Educación Superior (IES) de carácter privado, y peor aún, que otros en su delirio paranoico de anticomunistas, la cataloguen de “un centro de adoctrinamiento del marxismo”.

Los juicios anteriores vienen a demostrar el escaso conocimiento que tienen los opinantes sobre el papel que ha jugado y juega la Universidad con sus aportes puntuales al desarrollo y sostenibilidad de la República Dominicana, y evidencia que no tienen ni una remota idea de cuáles son los estándares promedios de la inversión establecidos para formar profesionales en las universidades en el mundo.

Si el diputado romanense tuviera mediana informado sobre la realidad de la educación superior, sabría que el Estado Dominicano apenas asigna US$832.00 (OCHOCIENTOS TREINTA Y DOS DOLARES) como inversión anual por cada estudiante de la UASD, lo que equivale a menos un cuarto de la media que invierten sus estados pares en la región de Centro América y el Caribe, que es de US$2,856.00 (DOS MIL OCHOCIENTOS CINCUENTA Y SEIS DOLARES), excluyendo a Puerto Rico cuya inversión por alumno de la universidad pública es de US$16,240.00 (DIECISEIS MIL DOSCIENTOS CUARENTA DOLARES) por año.

Al honorable legislador le avergonzaría saber que paises como Nicaragua, con un Producto Interno Bruto seis (6) veces menor que el de nuestro, asigna a cada estudiante de la universidad pública un poco más del doble que Republica Dominicana.

Por otro lado, solo el prejuicio ignora que la UASD no es ningún centro de adestramiento de nada que no sea el saber científico, y que su método pedagógico se fundamenta en la práctica de la ciencia y el fomento del humanismo, facilitando la formación de egresados de alto nivel con conciencia social, identidad y compromiso con el desarrollo de una República Dominicana próspera y soberana.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo, es la institución más trascendente de la Republica Dominicana en los planos científico y cultural, y es líder en rentabilidad social, por lo que tiene que ser preservada y protegida por los poderes públicos de acuerdo con la Constitución de la Republica en su artículo 63, así como en la Ley 5778-64 de autonomía universitaria y la 139-01 de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Resulta tenebroso para el futuro de una institución tan pertinente para la nación, que sean congresistas quienes la agredan y que esas agresiones sean difundidas en la cuenta oficial de la Cámara de Diputados, cuando esa cámara tiene responsabilidad en la escasa supervisión que al desempeño universidad se realiza, como en el ridículo financiamiento que se le asigna, pero duele más que legisladores desconozcan que pese a recibir la inversión más baja por alumno de la región, Haití incluido, la UASD puede presentar egresados que con un desempeño de su vida profesional cuya media no está por debajo de sus pares nacionales ni extranjeros en la región que habitamos.

El autor es docente de la Facultad de Ciencias de la Educación

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