Pucha que duele mi Chile

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“Si el hombre, un gobierno o una institución renuncian a conducir y se dejan conducir, renuncian a arrastrar y son arrastrados por los hechos, entonces renuncian a la principal libertad humana, que es intentar decidir por nosotros a donde queremos llegar y cómo luchar para alcanzar los objetivos. Planificar no es otra cosa que el intento del hombre por crear su futuro y no ser arrastrado por los hechos” Carlos Matus.

Carlos Matus precisamente fue un chileno adelantado en todo lo que pueda llamarse el arte de gobernar, para él, la formación del gobernante era esencial. Diseñó la estructura de una Fundación que sería el organismo pionero en América Latina para el desarrollo de la Planificación Estratégica y las técnicas de Alta Dirección. Recuerdo con altura de mira como el Instituto de Estudios Políticos del Estado Zulia, Venezuela, bajo la dirección de Susana Reina decidió invitar a Carlos Matus para preparar a lideres en las áreas de gobierno. Recuerdo también cuando le entrevisté y como resaltaba lo importante de la planificación para gobernar.

Si Carlos Matus viviera sentiría profundo dolor por su país, Chile y como el título del artículo dijera “pucha que duele mi Chile”, el pucha para el chileno traduce algo desagradable o para lamentarse sobre algún hecho. Y es que precisamente es lo que está sucediendo en el país del Sur, donde los que gobiernan no tienen la mínima idea de planificación. Los que están a cargo de la redacción de la nueva constitución, menos. Pero peor aún, pasando por el actual presidente, Gabriel Boric y caminando por los puestos de gobierno cercanos a él no terminaron sus estudios profesionales, tampoco estudiaron para gobernar, simplemente llegan al poder por esos vientos que corren en nuestro continente Latinoamericano, donde hoy, cualquiera puede llegar al poder. No me extrañaría que dentro de unos años hasta el Bad Bunny sea presidente.

El proceso constitucional en Chile que se materializa en el mes de septiembre próximo, sigue sin dejar claro si será aprobada o rechazada. Por los momentos el rechazo va ganando, pero como todo en nuestro continente, cualquier cosa puede pasar. Nos preguntamos, aquellos que conocimos a un Chile que comenzado el nuevo siglo aparecía encaminado a ser nombrado el primer país de América Latina que obtuviera el titulo de país desarrollado cómo es posible haber llegado tan bajo, nuestra admiración era total, por su organización como país, como modelo de funcionamiento de sus entidades públicas, paradigma de desarrollo, donde se mezclaba el adelanto tecnológico con el amor tan profundo del chileno a su tierra, a sus tradiciones.

Seguimos pensando que tan bueno puede llegar a ser para la población chilena un cambio radical de su constitución, si con la que hasta ahora existente fueron capaces de lograr tantas cosas buenas. El problema sigue en la raíz la formación de los gobernantes es esencial, de lo contrario los objetivos no podrán ser alcanzados.

Me pregunto; los que hoy redactan la nueva constitución chilena en algún momento pudieron leer alguno de los tantos libros de Carlos Matus.

Hasta cuándo tanta improvisación en nuestros países. Necesitamos lideres formados, no improvisados de revueltas estudiantiles.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional.

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