A ti, Viejo mío

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Por Rubén Castro Lara

En Sosua, pequeño pueblo turístico de Puerto Plata, todo el mundo sabe nuestra historia, para arriba y para abajo en un motor, con dos cubetas de pinturas y una escalera a cuesta.

Eran de esos días en que solo había para un plato de comida, y tú viejo mío me decías, come tu que no tengo hambre, a pesar de que tan solo habías tomado café y nos hubiésemos pasado el día entero en el sol, pintando un letrero.

Ya muy encaminada la noche llegábamos a casa y con solo un vaso de agua en nuestros estómagos nos acostamos a dormir, porque no habían los recursos para cenar, y tú viejo mío me decías, si nos pagan, mañana será un día mejor.

Nunca te hice exigencia, yo sabía la situación.

Nunca olvidare cuando nuestra vistas al colmado, esperábamos que no hubiese clientes para en soledad pedir al dependiente un fiao, en esa acción, yo me quedaba afuera y desde ahí, a veces veía como te decían que no, y nos regresábamos a la casa, de la llave nos tomábamos el acostumbrado vaso de agua y nos acostábamos a dormir.

A ti padre mío, en muchos de mis cumpleaños, cuando no tenías para hacerme un regalo yo te decía, “a mí no me gusta esa vaina de cumplir años” pero lo decía porque no quería meterte presión, además; mi mayor regalo siempre has sido tú.

Si sigo escribiendo nuestra historia nunca llegara a su fin.

Las paulatinas lluvias, traían consigo la creciente del rio, el cual, muchas veces se metía a nuestra casa y esas riadas, dañaba lo poquito que teníamos.

Viejo mío, te agradezco inmensamente esa vida que me diste, esas situaciones me hacen saber que mis pies están sobre la tierra y desde mi realidad, valoro y nunca olvidare a esas personas que nos dieron la mano cuando más lo necesitábamos.

Viejo mío, me diste educación, contigo aprende a leer y a escribir, me forjaste para ser pelotero profesional y aunque ese mutuo sueño quedo trunco, siempre estaré endeudado contigo.

Gracias por, sin importar las situaciones, siempre estar de mi lado, dándome tu apoyo.

Quisiera algún día, lograr ser la mitad del ser humano que eres.

Por primera vez, en mis 25 años ha llegado el momento de partir, de emigrar a otro país, ire tras la búsqueda de un futuro mejor para los dos.

A Dios, lo único que le pido es que te cuide y que me dé la oportunidad de poder volver con cosas buenas para ti.

Me voy sin saber cuándo vuelva y me perturba en tan solo pensar si a mi regreso tu no estas, no me imagino viviendo sin ti, prefiero que Dios me lleve primero, porque sin ti, viejo mío estoy demás, somos un dúo, un equipo, una mutual una sociedad.

Mo olvides nuestra promesa de que me vas a esperar, yo cumpliré la mía, con la ayuda de Dios te hare tu rancho lejos del rio, donde el anuncio de lluvia y sus inclemencias no perturben nuestro existir.

Te amo, gracias por esas palabras que no existen en el diccionario, espero que antes de partir, juntos veamos un juego de nuestro equipo de beisbol favorito, ESCOGIDO-CAMPEON.

A mí no me da vergüenza que la gente sepa lo que hemos vivido, usted viejo mio, me enseñó que las historias no se olvidan, nunca hemos pretendido ser alguien que no somos.

Simplemente La Cura Multiuso Castro y La Curita.

Te amo.

 

 

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