El último virtuoso se ha ido.-

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Sergio Reyes II.

Aníbal Jiménez ha partido hacia un difuso destino. Su errático andar le ha de llevar por senderos ignotos, en donde jamás había estado.

No va, como en anteriores andanzas, equipado con los palos o atabales que siempre marcaron su ruta, ésos que le permitieron llevar alegría, esperanza y consuelo a más de uno de sus asiduos contertulios de francachelas, novenas y festividades de tipo mágico religioso en las que siempre se le vio participar y que forman parte del sincretismo cultural y vivencial que envuelve, con un halo de magia a los integrantes del tronco familiar de los Reyes y los Jiménez.

Ni siquiera el repique de su Palo mayor le acompaña, en esta hora aciaga: tan solo el aprecio y cariño de los suyos le sigue atrás, en una apretada síntesis en la que la congoja y desolación nos envuelve.

Aníbal va desbrozando caminos y surcando el espacio que se le ofrenda a su paso, en una demoledora jornada que le acerca, de más en más, a su destino.

Detrás, nos deja envueltos en lastimeros quejidos de dolor con los que, todos a una, queremos enviar con él un amor multiplicado, que más que un adiós es un Hasta Luego.

Aníbal se nos ha ido. La parca ha reclamado su presencia. Y sin mayor dilación, le vimos partir a rendir cuentas por su vida.

Ojalá los ensordecedores repiques de millones de palos o atabales, entonados de manera calurosa por las decenas de miembros de nuestra gran familia fronteriza que le antecedieron en el recorrido, hagan más llevadero su andar, hasta llegar a la meta final.

Descansa en paz, adorado primo!

Villa Vitalina, Abril 15, 2022.

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