El mundo cambia y mira arriba

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Vivimos en una interacción dinámica de los mundos personales, colectivos y, por mas aislamiento, formamos parte de este espacio tiempo y eso nos lo  confirman las burbujas familiares.  Nadie escapa a su tiempo y compartimos consciente e inconscientemente.

El escritor Eduardo Galeano, nos afirma y sugiere, que el mundo está cambiando, sí.  No te preguntes si es para mejor o no. No pasa por afuera, vos sos parte y serán los cambios de lo que participes, serán los amores y las relaciones que quieras construir, los amigos que eliges, las causas en las que milites, los tiempos que decidas tomarte para vos.

Al nuevo inicio del año 2022,  es una nueva oportunidad para construir y hacer cambios posibles e imposibles con sueños individuales y grupales con las amistades, con proyectos, repensar la vida, los amores, deseos y, nuevos paradigmas.

Al ver la película No Miren Arriba (Don´t Look Up), del director Adam Mckay, comedia satírica,  de ciencia ficción, que  se estrenó el cinco de diciembre del año pasado, es absurda,  estúpida y, nihilista con la cosmovisión del primer mundo, nos muestran cuan difícil es difundir una verdad, en la era de las fake news, donde el poder enceguece o se dejan embadurnar las neuronas y la crítica o autocríticas displacenteras huyen.

Quizás, algunos prefieran la union de los contrarios del inconciente consciente, la autodevoración,  como en el mito de Ouroboros, símbolo de purificación, del fuego y ciclos de la muerte y vida.

En América latina o hispanoamerica aún miramos el cielo, las estrellas,  a los ojos, y con nuestros seres queridos amamos los sueños y nos recostruimos con chanza y creatividad; la literatura y cine de centroamérica nos cantan con películas: Nuestras Madres, Ixcanul, Días de luz,  a la esperanza de un mundo mejor y,  que si es posible en colaboración y solidaridad.

Es cierto que los imperios tratan de aglutinar culturas diferentes y los someten con sus visiones de mundo y cultura, con esos ‘cuentos de camino’ tergiversados y de humor absurdo,  historia apocalíptica, de las choques de cometas, ovnis, calentamiento global, pestes, zombis, ‘un día despues’ o esta, de No Mires arriba, me recuerda la intimidad o subjetividad, una pareja en matrimonio, la celebración familiar y la implosión de un meteorito en la Melacholia de Lars Von Trier y,  desde la posición de espectadora,  nos dice más de lo mismo, e incluso logra crear una especie de conciencia rabiosa o de fastidio, con un nihilismo matador, de seguir en el consumismo, en la codicia hasta la extinción, de los que viven en ese primer mundo, porque en este lado del Río Bravo para abajo los latidos son ótros, los sueños y amor a la pachamama y rituales ancestrales perviven o al menos nos sentimos los ótros y esa cultura depredadora los consumirá, sus rollos existenciales, colonizadores, están de anteojitos y no los quieren ver o no los pueden ver…

Nosotros y nosotras, si miramos arriba, a los cielos, a esa pantalla infinita de celestes algodonales y de noche a contemplar los movimientos de la luna, a buscar  las Pléyades o las hijas de Atlas ( se contemplan mejor en enero), las Tres Marias, Siruis, Centauri, Cinturón de Orión … en el universo.

Asomando a la noche/ en la terraza/ de un rascacielos altísimo y amargo/pude tocar la bóveda nocturna/y en un acto de amor extraordinario/me apoderé de una celeste estrella.(Pablo Neruda)

           ESCRITO POR ANA ANKA

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