El sexo entre el escritor, su pluma y el papel

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Por Bayardo Quinto Núñez

Todo lo que sale desde el alma lleva amor al bien, o en su defecto maldad. Ello,  es un noble amor de esperanza o desesperanza maldosa. Ejemplo. Hacemos el amor a la vida, con buenos gestos,  y los malos gestos pertenecen a Satanás  de eso “libramos  Señor”, y todo lo que nos merodea, ahí se debería abrazar “ama a tu prójimo como a ti mismo”, eso es brotar, desde el alma amor puro, repleto de terneza, y es como se puede decir, es un amor si limites.

No obstante, el acto sexual entre personas, es otra cosa distinta, siempre y cuando se hace por amor y no por simple sexo, el acto de amor sexual, es un emolumento de  entrega, donde impera por excelencia la unidad. Pero. Si es, por un simple acto sexual, podría denominarse calentura de sentimientos voraces del momento.
Empero,   hacer, practicar, amor desde la pluma, el papel y el tintero, lo que está  escrito se efectúa para dar amor total, para agrandar el nexo de las  expresiones legítimas, entre el escritor, lo escrito y el lector, con noble sentimiento, y se hacen con total amor, eso también es hacer el amor con  sabiduría, conocimiento, sin envidias, egoísmos, porque hay una traslación de sentimientos nobles, que besa, acaricia y al final el lector termina haciendo el amor y/o sexo, no con el autor o autora, sino con la obra desde las entrañas de su letrística sentimental pura. Engendrando así,  un noble sentimiento.

Entonces. Al lector podría calificársele, es un promiscuo, pero por leer diversidades de libros,  eso no es tóxico, es relajante, mientras hacer el sexo de persona a persona, sin amor, no es generador de notables sentimientos, ni mucho menos de conocimientos, hace un mal fomentado. Hay que comprender  el híbrido de amor entre el escritor, lector, el libro, y el  sentimiento trasmitido desde determinado (s) libro a través del autor. Esas emociones perennizan puras en el tiempo, lo impuro podría ser la mente del lector (ado), cada cual a su manera.

Lo que está escrito, en todo lo letrístico, cómo: libros, pohema, minipohemas cuentos, minicuentos, novelas, teatro, y etcéteras, evidentemente son detalles que se proyectan como notables expresiones legítimas socialmente, porque se hace con amor puro, y, por supuesto dispuesto a forjar y compartir un proyecto de vida desde la literatura cualesquiera que estas sean y de dónde sean. El escritor a través de su pluma, tintero y papel pare un hijo llamado libro.

Por supuesto, existen muchos amores y tan complejo, y diferentes, todo depende con el sentimiento noble o innoble que se vea ó se defina en la realidad. Ejemplo, puede existir amor al bien o al mal como:  la revancha, odio, a la guerra, a la violencia, en fin hacia muchísimas cosas, conducidas a la maldad en todas sus dimensiones, ese es también  sentimiento, pero en categoría de maledicencia.

En conclusión, el amor verdadero, es una mezcla entre paciencia, comunicación, pasión, perseverancia, compañerismo, cariño, comprensión…, entonces la mente comienza a experimentar un montón de sensaciones loables, ejemplo clarísimo,  cuando se lee un libro o se disfruta de una obra determinada, el receptor o lector, está, repleto de emociones, sensaciones, que termina enamorándose con la obra y termina cohabitando con la literatura o cultura de las artes disfrutadas, ese si es puro amor y hacer el sexo letrístico, por haberse compartido ameno con la obra.

Créditos  del autor de este artículo letrístico:

Bayardo Quinto Núñez, Abogado y Notario Público, Escritor, Pintor y Músico.

 

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