Villa Vitalina, un proyecto ecológico con miras al desarrollo de la frontera

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Sergio Reyes II.

Enclavado en la comunidad de Pueblo Nuevo, dependiente del Distrito Municipal Capotillo, en la provincia Dajabón, se encuentra localizado el eje principal de un ambicioso proyecto socioeconómico con miras a catapultar y dar a conocer al país y al mundo los aspectos más novedosos y descollantes de esta parte de la frontera dominicana, su cultura y sus pobladores.

Teniendo como base una añeja casona, que acumula en sus paredes décadas de historia y vivencias, ‘Villa Vitalina’ simboliza los afanes y esfuerzos de los miembros de una familia que llegó a la región en los 40’s como parte de los proyectos de expansión política y territorial del gobierno de Rafael Leonidas Trujillo Molina y que, con su esfuerzo y dedicación, contribuyeron a cambiar la imagen de esa depauperada porción del país, ignorada y menospreciada por muchos.

Cultura, Turismo Ecológico y Folklore, se conjugan como eje central en la agenda de trabajo que se lleva a cabo en el ámbito de este proyecto que, más que un refugio familiar, tiende a convertirse en un centro de acogida para visitantes, amantes de la ecología, estudiosos, turistas y personas interesadas en convivir en ambientes bucólicos alejados de la contaminación y el bullicio citadino.

Elementos de índole histórica adornan el entorno de Villa Vitalina: en sus montes y serranías se escenificaron las primeras escaramuzas que condujeron al pronunciamiento del Grito de Capotillo, lo que constituyó el inicio de la Guerra de la Restauración, que permitió a los dominicanos recuperar, en 1865, la conculcada independencia, que había sido herida de muerte por los afanes anexionistas de Pedro Santana y sus acólitos.

Hermosos paisajes, encumbrados cerros y montañas, encabritantes ríos y una pródiga agricultura se dan la mano en la región y los frutos de las cosechas brotan por doquier, para deleite de grandes y chicos.

Pero Villa Vitalina es mucho más que eso: Junto al aspecto del quehacer cultural y comunitario, el disfrute bucólico y el conocimiento de la región y sus encantos, en los últimos tiempos se ha venido agregando un novedoso elemento que tiene ocupados a los afanosos dueños de la estancia campestre, en la intención de ejecutar un visionario proyecto agroindustrial que, además de beneficiar de manera directa a una significativa porción de los residentes en el lugar, podría catapultar a la comunidad de Pueblo Nuevo y comunidades vecinas en la categoría de productores, en gran escala, de cacao cosechado sin abonos ni aditivos.

De dicha producción surge el Chocolate artesanal VITALITO, elaborado a la vieja usanza, de excelente sabor y con altos niveles de calidad y salubridad. A la fecha, se encuentra en pleno apogeo la producción de chocolate en bolas, en polvo y en granos tostados (ideal para personas que padecen de Diabetes); asimismo, para los próximos meses se ha anunciado la introducción del novedoso chocolate gourmet, para deguste de todo público, elaborado con adición de azúcar, pasas, almendras y especias.

En otro orden, el Centro Agro Eco Cultural está perfeccionando la elaboración de sillas, butacas, camas y sofás camas -entre otro tipo de mobiliario del hogar-, con un alto sentido de creatividad en su confección y respeto a la naturaleza. Para ello, se emplean especies forestales cuyo corte no afecta el entorno medioambiental y que están presentes de manera pródiga en los montes y serranías de la exuberante frontera, así como en terrenos de la propia finca, para lo que se cuenta con el debido permiso de los organismos correspondientes.

Pino Caribaea, Pino macho, Guárana, Caimito, Daguilla, Campeche, Mielina, Candelón, Mango, Guácima, Caimito, Amacey, Cajuil, Guayaba y otras piezas endémicas de alta calidad y dureza, entre otros, constituyen el vasto universo vegetal de donde surgen las sugerentes y curiosas piezas que adornan las ofertas mobiliarias que, más que un simple accesorio del hogar, terminan convirtiéndose en verdaderas obras de arte, únicas e irrepetibles, las cuales engalanan los hogares de algunos privilegiados adquirientes. De ahí el nombre de Eco-Arte, asignado a dichos trabajos artesanales.

Villa Vitalina constituye todo un universo de experiencias y disfrutes, en contacto con la naturaleza y la hospitalidad de los lugareños. Allí le esperan con una taza de ardiente café o los humeantes efluvios que brotan del interior de un jarrito de saludable chocolate.

Junto al profundo legado histórico, el arte culinario y las delicias de la gastronomía fronteriza, en este escape campestre podrán disfrutar con plena seguridad de una fogata a la luz de la luna, un placentero sueño y las delicias de un amanecer observando la salida del sol, mientras aspira bocanadas de aire fresco e incontaminado.

Dese un respiro del afanoso trafago citadino y enrumbe sus pasos hacia la frontera dominicana. No se arrepentirá!

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