Dios requiere actitud de nuestra parte y promete acompañarnos en la empresa

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Por Darío Nin

Los cristianos sabemos sin lugar a dudas que Dios lo puede todo y que no necesita el concurso del hombre en su obra.

Lo expresado es una gran verdad, pero no es menos verdad, que, aunque Dios no necesita del hombre para nada, Él ha requerido y sigue requiriendo su concurso, porque en su soberanía así lo ha dispuesto.

Y más aún, aunque Él nos puede dar todo sin que a él le cueste nada, ha querido y quiere que lo que nos da, aprendamos a apreciarlo. Nos invita por lo menos a poner la voluntad y el esfuerzo.

Un gran ejemplo de que Dios quiere que concursemos en lo que nos promete lo encontramos en el Libro de Josue.
Al empezar el relato del sucesor de Moisés (Josue) . El Señor le encomienda a éste asumir la misión que Moisés llevó sobre sus hombros: Hablando con Josue el Señor le dice “De ahora en adelante tú estarás al frente del pueblo. Crucen ahora juntos el Jordán , este pueblo y tú y vayan a la tierra que voy a darles a los hijos de Israel .

Esa es la misión que Dios pone ahora en los hombros de Josue. No es un regalo sin esfuerzo, todo lo contrario, esa tierra está poblada y ocupada por gente que no la entregará porque ellos le digan que el Dios de Abraham , que no es el dios de esa gente , que no le conocen , ni le interesa conocer, se la ha dado. No. Nada de eso.

Esa tierra que Dios ha dado, hay que conquistarla literalmente a sangre y fuego. Y Josue, para asumir la promesa tiene que disponerse a la obediencia basada en la fe plena de que Dios estará con él en cada instante. Pues, con este mandato recibió la promesa de que “ Mientras vivas nadie podrá hacerte daño, porque yo estaré contigo como antes estuve con Moisés. No te dejaré, ni desamparé. Y a continuación la exhortación base. “Esfuérzate y se valiente porque tú serás quien repartas a este pueblo como herencia la tierra que juré a sus padres que le daría (Jos. 1.6).

Ese misma exhortación se la reitera en el versículo siguiente: “pero tienes que esforzarte y ser muy valiente, pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas.

Como si las dos advertencias anteriores no fueran suficientes para logra el aprendizaje o fijar el mandato, el Señor le reitera en el versículo 9: “ Escucha lo que te mando: esfuérzate y se valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios y estaré contigo por donde quiera que vayas”

Para que no haya dudas sobre el requerimiento o del mandato en el versículo 14 , la palabra dispone “En la tierra que Moisés les dio a ustedes de éste lado del Jordán, quedaran las mujeres, los niños y los ganados, pero todos los hombre valientes y fuertes que haya entre ustedes tomaran las armas y marcharan al frente de sus hermanos para ayudarlos. El capítulo termina con el mismo mandato. “Pero tú tienes que esforzarte y ser muy valiente”.

Pienso que lo traído no nos deja dudas de que el Señor nos promete su compañía en aquellas empresas que nos ha asignado, pero como lo hizo con Josue, nos manda a ser esforzados y muy valiente. Los retos vendrán, las caídas y los malestares, pero que eso no nos desanime que nos haga desistir; pues, el Señor nos ha prometido su protección y compañía a condición de que nos esforcemos y seamos muy valientes.

Hasta la próxima:
Darío Nin

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