El amor empieza con el amor

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Por: Lucy Angélica García

“El amor auténtico se encuentra siempre hecho. En este amor un ser queda adscrito de una vez para siempre y del todo a otro ser. Es el amor que empieza con el amor.”
(Ortega y Gasset, 1885- 1955)

“El amor empieza con el amor.” Imposible discutir algo tan esperanzador, aunque complejo en una época donde pocos aceptan que el amor existe, y donde se confunde el amor con el enamoramiento, y más aún, la frágil capacidad de creer en ese vinculo irrompible que dio origen al más extraordinario y revolucionario sentimiento como es el amor.

En este afán inconsciente de reconstruirnos, aún en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento siempre podemos encontrar una razón para vivir. Siempre encontraremos una brecha por donde ir en busca de esa razón, siempre encontraremos un campo fértil donde poner una semilla con la seguridad de verla florecer.

Si estamos solos, paradójicamente a veces es una condición necesaria para ser capaz de aprender a amar, y entender que solo el amor nos impulsa a ir más allá de lo que normalmente hacemos y que nos impulsa a seguir apasionadamente en pos de nuestros sueños.

A quien no le ha pasado que sin darse cuenta de una manera inconsciente siempre está a la espera de ese algo extraordinario que rompa esa zona de confort que muchas veces nos ahoga, y ese alguien llega de pronto sin aviso, para cambiarte la vida.
Y de repente se abre un abanico de teorías que encuentran resonancia en la mente donde se ha buscado una explicación lógica a lo que significa realmente el amor.

Tal y como explica, Alex Rovira, escritor español,” el amor consta de seis variables como: Confort relacional, valores compartidos, orgullo social, acoplamiento afectivo sexual, proyecto de vida compartido y plenitud donde no estoy pendiente de abrir puertas a nadie.”
Por eso decimos que amar se aprende, porque es un marco de referencia afectivo, histórico y que está condicionado a una serie de patrones de comportamiento.

El amor también consiste en impulsar a un ser a la perfección de sí mismo, y esto comienza con aprender a amarse, porque solo aquel que se ama así mismo, es capaz de amar con todo el corazón.
La admiración es un valor que debe prevalecer en las relaciones de pareja. El amor debe ser perspicaz, lúcido.

Amar es cuidar y amar es inspirar.

La autora es docente, escritora y columnista internacional.

 

 

 

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