Redes Sociales y autoconocimiento

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Milagro Portillo

“Había un niño que avanzaba cada día, y el primer objeto al que miraba, en aquel objeto se convertía”. Walt Witman.

Aquí les dejamos con el último artículo grupal, esta vez lo escrito pertenece a Esperanza Isea, la integrante que decidió ausentarse de las redes y de todos los grupos por un tiempo, al nuestro todavía no regresa. Muchos pensamos que tal vez nos olvidó. O, que ya se acostumbró a vivir sin las redes sociales.

Hace más de veinte años, en su libro La era de la información, Castells advertía que internet es mucho más que tecnología. Es un medio de comunicación y de organización social.

Las redes sociales, RRSS, se encargan de estructurar esta organización, puesto que son “espacios de encuentro entre individuos, grupos y organizaciones, donde pueden intercambiar contenido y buscar respuestas a sus inquietudes y necesidades”. (Tenzo, Ferro y Palacios 2009). Además de la oportunidad de expresión que otorgan las RRSS, estas son permanentemente monitoreadas por nuestros amigos y seguidores. Y esta sensación de estar vigilados, incide en el comportamiento del ser humano. Así, hemos ido clasificando las RRSS de acuerdo con lo que damos y nos dan: Instagram (nuestra mejor versión), Facebook (nuestra red de contactos), YouTube (el profesor en casa). A eso le agregamos que, a partir de allí, ha surgido una nueva clase de líderes de opinión, que no requiere formación, sino seguidores.

El autoconocimiento se desarrolla en nuestra personalidad interior y exterior. Es decir, cómo pienso, cómo veo al mundo y cómo actúo entre otros seres. Este conocimiento debe tener una unidad, una coherencia de vida. En mi conocimiento (autoconocimiento) existen cuatro facetas: Primera, mi imagen, la que doy a los demás. Lo que ven de mí. Segunda, Lo que yo creo que soy (mi autoconcepto). Tercera, Lo que soy de verdad (mi verdad). Cuarta, Lo que enseño en las redes sociales (mi imagen digital).

Vivimos en dos espacios, el nuestro habitual, tridimensional, y el espacio digital de las pantallas. Es innegable que estamos inmersos en un nuevo proceso de socialización, en el cual las redes sociales modifican nuestros comportamientos y modo de relacionarnos. Pensar que hay vuelta atrás resultaría utópico, por cuanto las RRSS son la expresión que define la sociedad contemporánea. Allí vivimos.

Por lo último que señala Esperanza Isea en su escrito estamos seguros de que regresará a las RRSS, allí estamos viviendo en la actualidad y queramos o no, dominan cada vez más los espacios de cada uno de nosotros. Amén, de lo que la pandemia les ayudó a la RRSS a perpetuarse.

Milagro Portillo, Esperanza Isea

Asesoras en comunicación efectiva

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