La patria es el orgullo de los pueblos

270

Por Bayardo Quinto Núñez

Dice el diccionario de la Real Academia de la  Lengua española, que patria, es: “Nación propia nuestra, con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas. Y es lugar, ciudad o país  en que se ha nacido”. Entonces, como personas, que amamos a nuestra patria,  ella nos exige, reclama, que vivamos en paz en concordia, sin egoísmos, sin estarse linchado los unos y los otros, porque así, vamos a una fiel destrucción de ella. Es mucho mejor tratar de comprenderse, pues, para eterna memoria no se puede vivir como en el oeste tirándose a mansalva y sálvese el que pueda, eso sería  demasiada grosería. Si todavía, nos queda un ápice de conciencia,  sabiduría, el mejor camino es reflexionar y dejarse de tanta soberbia y prepotencia, de todos los lados, así, la patria de cualquier parte del mundo se regocijará mejor. Incluso, el mundo-orbe- es una sola patria.

Ya Platón  en el libro El banquete, arguye así: “Un buen practicante debe ser capaz de establecer la amistad y el amor entre los elementos más enemigos del cuerpo”. ( Pág. 20 Editorial LIBSA S.A MADRID) Efectivamente, es un arte saber alumbrar, regar, sobre la paz de la patria, porque la armonía no sería capaz de nacer de cosas que permanecen opuestas, siendo armonía concordancia, y no desavenencias. Toda una vida, los pueblos no vamos a estar en eternas discordias de nunca acabar. Es mucho más ponderado, y, con profundo cariño certero, en estos tiempos difíciles buscar como ir mediando, con cultura, y olvidarse de odios, revanchismo, pues la patria nunca se va a acabar, esta siempre espera, el que es pasajero ligero de equipaje es el  hombre, eso es, una ley de la vida. Hay que avanzar en estos caminos tortuosos, quebrados, de lo contrario no estaríamos haciendo patria. Todos, tenemos derecho a tener una patria libre. No hay que ser hipócrita de este lado o del otro. hay que usar otro tipo de mentalidad, para poder obtener paz, tranquilidad.

Con odio, nada se logra. Mientras, que, con respeto, amor, se logra la constitución misma de la armonía y ritmo que se le pueda impregnar a las discordias para aplacarlas. No hay que perder la esperanza. Ni, hacer diferencias, que no abona a nada, sólo a quebrantamiento irreparables. Hay que rememorar, que la patria, de aquí o de allá, o mejor dicho de cualquier República del planeta, su cotidianidad, es el alma, y es una flor exquisita, de vida, que no puede ser sembrada, ni mucho menos cultivada en un plantío de conflictos agobiantes. Requiere, para su desarrollo, existencia, un ambiente adecuado, con mucha espiritualidad, en donde  se le proporcione los nutrientes adecuados para sobrevivir. De lo contrario, nunca tendremos paz en el mundo. Hay que buscar la paz, no hagamos una cadena interminable de sueños inconclusos, porque, sería egoísmo de parte.

Aunque, se sospecha, que en el fondo y trasfondo de la conciencia, quizás un peregrino logre pensar, el canto melodioso del Mirlo inocente, como aquella esperanza de todos los tiempos, se verá consagrada la armonía de paz, sinceridad, para no cabalgar, en cienes de naufragios que posiblemente pueden venir. Nadie quiere guerra sobre esta faz de la tierra, sólo ciertos, o todas las ambiciosas potencias, e imperios de ciertos gobiernos. Sino, veamos como anda el mundo, está en desorden de nunca acabar, andamos al revés y al derecho.

Veamos ahora, lo que, nos expresa Jaime Pérez Alonso, en su obra letrística Dos  dimensiones de la vida: ” Porque toda forma de vida se mueve, ineludiblemente, de las tinieblas a la luz. En pos de la esperanza presentada la larva llega hasta el árbol y comienza a escalar con infinita paciencia franciscana hasta alcanzar su lugar exacto bajo el sol”. (Pág. 96 Editorial UCA 1996).  Oídas. Estas palabras, vale la pena emborracharse y/o anestesiarse con ellas, para ir tras, la honorable paz, concordia ,mediante medición con cultura, no con hostilidades de ningún lado. Todo por el bien de la patria, cualesquiera que está sea, La patria es el orgullo de los pueblos, y merece nuestro respeto.

Sobre el autor de este artículo.  Bayardo Quinto Núñez. Abogado y Notario Publico, Escritor, Poeta, Pintor, Músico. Nicaragüense. Columnista del DIARIO La Prensa  y del ex tinto periódico El Nuevo Diario de Nicaragua.

Es autor de 16 libros-obras letrísticas-. Publicadas.

 

SHARE