Exilio sin Patria

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Por Fabio Mendoza Obando / Josdan Ojeda

Esta lejanía  de suspiros hondos en  este exilio sin patria y fluida distancia se torna una sobre carga para continuar, pero al mismo tiempo más allá del agotamiento se encuentran fuerzas para estar   de pie con fe y esperanza que no la opaca ni el más fuerte vendaval. Nos brota en los poros de la piel ese amor genuino por la Patria, es como que si más se ama la Patria estando fuera de ella, podemos decir que es cuando el reconocimiento de ese amor llega a la cumbre de la verdad. Fuera de ella seguimos caminando, aunque trastabillen nuestros pies, sin miedo al calvario o al abismo de este álgido sentimiento que nos asoma lágrimas y tristeza por habitar lejos en subidas y bajadas añorando estar con ella.

Fuera de las fronteras  se nutre con más ímpetu el valor a la Patria, por donde vamos llevamos encendidos símbolos de ella, arden los colores flameantes  de nuestra bandera azul y blanco en cada corazón. Y esa hoguera que se prende en silencio de un pueblo que ama la libertad y lo da todo por conquistarla. Es un grito permanente que va dejando eco en los senderos por dónde van los compatriotas. Estamos haciendo patria en otras tierras, al otro lado de nuestro límite fronterizo, ese inmaculado arraigo de sentirse patriota sin estar en la patria se crece más con el paso de los días.

Florece una catarsis en la ingravidez de nuestras almas,  descansa el sagrado sueño anhelado, lo llevamos a cuesta, de esta  bendita tierra que un día nos vio nacer, que nos vio crecer y que también es donde pretendemos  descansar en sus  valles de sacuanjoche. Oh, patria amada hecha con un pedazo de cielo, Dios así lo quiso, elegida fuiste desde el inicio para cantar libertad, izar las gestas de los próceres que han sido pintadas de gris por la bulla de tambores torrenciales de algunos.

Patria Bicentenaria todavía camino los suplicios de ausencias vivas, distancias  obligadas e inmerecidas. El estar fuera nos abriga una soledad de enormes proporciones y reprime el pensar en un mañana prometedor. Septiembre es la gloria que nos uno en el exilio, nos convierte en el país de los recuerdos, con nosotros convive el hilo que nos guiña la prisa del regreso. Todavía predicamos la gran cruzada de nuestra  independencia y ese grito de libertad lo dimos ayer, lo seguimos dando hoy y será siempre escuchado.

Somos portadores de la Patria. La Patria ha emigrado con nosotros. Juntos   en el mismo palpitar del corazón y la plantamos ahí donde germinan los sueños amalgamados, donde nadie se rinde, donde empieza la lucha, donde vivir es batallar constantemente, donde se adula la amenaza  y el fiero cacique sabe conquistar. Esta patria de hombres bravíos y feroces nos hace despertar cada día con motivadas ganas de volver, nos alimentan las dulces voces detrás de líneas sin accesos donde lo imposible es posible verlo florecer.

Es el día de la patria, lo vamos a celebrar sin ella, en silencio, con gritos salvajes en momentos de lucha, cuando todo pareciera incierto y turbio, sembrando sobre  el surco de nuestra conciencia, que el mañana llegará cuando los cerrojos de la prisión que han negado la luz de la libertad sean deshechos. Y la libertad que es ese astro que ilumina el cielo de las naciones, también nos alumbrará  y nos hará fecundos en un solo corazón  y en un solo pensamiento. La libertad nos hace soñar, nos hace anhelar  y también amar, por eso seguimos en pos de que se rompan los candados que nos impide cohabitar.

Seremos libres cuando la libertad sea el ´´arado que fecunda, el martillo que cante, el libro sea un faro, la palabra que redime´´. Cuando se funden todos los esfuerzos individuales habrá una sola fuerza colectiva construyendo una obra con entusiasmo enardecido y con  deber cívico y patriótico. Un pueblo con un espíritu de lucha invencible y convicciones libertarias  bien delineadas, es un pueblo con propósitos que no se va a dejar bofetear ni amenazar para  soñar una patria grande para todos. Nicaragua, somos un pueblo con alma de libertad, pensamiento y de inclaudicables luchas ganadas. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Los autores son poetas y escritores nicaragüenses

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