Poemas extraídos del libro Noche Álgida de Fabio Mendoza Obando

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Fabio Mendoza Obando es escritor y poeta nicaragüense.

Fabio Mendoza Obando (n 11 de mayo). Es escritor, periodista, locutor, Poeta y columnista internacional Nicaragüense residente en Costa Rica. Su pasión por la lectura y la escritura despertó desde muy joven. Escribe poesía, relatos, crónicas, prosa y artículos de opinión. En su obra literario aborda diferentes temas, actuales e interesantes. Parte de su trabajo literario ha sido publicado en distintos medios nacionales e internacionales, digitales e impresos y antologías Latinoamericanas. Es autor de varios libros de poesía y narrativa inéditos. Tiene una Mención de honor en el género Periodismo del Concurso ´´Notas migratorias Cesar Vallejo 2020´´.

Instante fugaz

Llegó
como la noche de abril
y su mirada quedó
en mí
haciéndome compañía,
como enredadera en el concreto
de una pared.
De ella no supe más
solo el momento fugaz
de una silueta
que no se dejó ver.

Renacer en medio de la noche

Pasó un trozo de la noche a tu paso y envolvió tu ser,
tiernamente
tus ojos cerrados
en el hervidero de lo imposible
dejando una estela de
lívidos sueños
que no te permitieron despertar
por un tiempo
mientras estabas caminando en la discreta
degradación de la oscuridad.
Cuanto tiempo
de silenciosos alfabetos
pegados en el silencio
han conjugado el inicio de tus años,
la vida misma diseñada para vivirla
llegó como un intento
y fue fallido ese día de júbilo.
No contabas
que todo se detendría
porque somos participes del mundo
y el regreso estaba iluminado por la luz de la lámpara
en la mesita de noche.
Hoy que le preguntas al corazón
de lo que fue,
del escape de los pétalos rotos
del pasado
y esa semilla que germinó
mirando atardeceres.
Volviste
para quedarte
después de fatídicos desvelos
después de indigna agonía
después que se disipara la mirada
en el cautiverio de los días.
Renaciste para vivir
festejando la ceremonia de la vida
el halago de los anhelos perdidos
sentada en el amanecer de los sueños.

Estas en mí

Estas en mí
desde aquella primera vez que te conocí.
Estas en mí eternizada y
te paseas en mis sueños nocturnos
y descubro el aroma de tu piel
en una leve melodía del silencio.
Pasan los días
y la mirada de tus ojos
me atrapan cada despertar
y te quedas en la memoria
hasta encontrarnos juntos
en el paraíso de ensueños.
Quiero habitar en la serenidad infinita de tu
sonrisa,
conquistar la dulzura de tu corazón
y tomar tu mano
sin que se agote el tiempo.
¿Por qué es tan corta la noche?

El poeta entre luces y sombras

Camina el poeta
por calles y caminos
busca entre abrojos
de luces y sombras
respuestas
que quedaron enmarcadas
en las fauces del pasado.
Camina el poeta
por medio
de la ciudad,
se sienta en el parque, en la grama
sin despegar la mirada
en la telaraña de lo incierto.
Y el poeta andariego por definición,
escribe versos en su hábitat
y los deja desperdigados
en la intemperie del viento
y el frío.
La vida de un poeta
cuando
se aferra al dolor
más poemas
inmortales escribe
para la posteridad.
Mientras tanto va a pasos lentos dejando
poemas al silencio
y sigue sin detenerse
rompiendo noches trémulas,
quitando a los días
el gris.

Haberte conocido

Haberte conocido es
descubrir la insignia de la poesía, un álgido hecho viviente.
Tu voz llegó al silencio de mi alma
como una lánguida luz
emergiendo de desconocidos umbrales.
Llegaste súbitamente
en ausencia de mí y de ti,
mientras las huellas de mis pasos
las erosionaba el viento
y tú a la deriva entre el destello de miradas apagadas.
Tu llegada me lo dijo la luna en la noche
y el cortejo de versos distantes de esperanzas y recuerdos
cuando el alma de la aurora
deslumbraba la sonrisa de tus labios.
Haberte conocido
es un himno a los equinoccios
de mis días descoloridos
y tus ojos encendieron mis atardeceres
que esquivos,
se alejaban como metáforas enmudecidas.
Haberte conocido
fue una ceremonia al escape
para quedarte en los retazos de mi pecho
cual arrebato de un vendaval
de cómplices intenciones
alumbrando mis noches azules.
Te has quedado
en la estación de mi tren
brillante
como átomo del iris
en exaltada atmosfera
en mis ojos inquietos.
Quédate de una vez,
no demores
que se detenga el tiempo,
hazlo a prisa.
Habita en mi libertad incondicional.
Soy el refugio en la búsqueda
de tus deseos
sin volver a ver atrás, antes que llegue el amanecer
y mis labios dejen
el susurro que has querido escuchar.
Lee mis ojos
y escribe el poema del mañana.

El poeta

Cuando el poeta recita
sus versos
se deshacen las vigilias
injuriosas de la aurora
protestan los flores del jardín
sumerge musas en un
manantial que bebe la noche,
se desgarran sensaciones frígidas
y el esplendor de la luna
absorbe la silueta de dos cuerpos.
Ella escucha
interminablemente
la poesía diluida en sus labios
estrella
emergiendo clandestinamente
en la hondura de un secreto.
La noche se volvió azul
el viento flagela complicidad
y el poeta
descubre que no existen los azares.
En ella
despierta las gestas
silenciosas del amor
dormidas
en la cúspide de su universo.

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