Sociedad y salud , ¿relación inseparable o una quimera contemporánea?

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Luis Faringthon Reyes

Según la Organización Mundial de la Salud, Salud es el estado de completo bienestar físico, psíquico y social, y no la mera ausencia de enfermedad. Desde esta definición, ya existe un vínculo de la profesión medica con la sociedad, pues el individuo no solo es cuerpo y mente, sino también entorno.

Cuando describimos el saber médico, lo identificamos como el patrimonio de quien se formó en la carrera universitaria y de la pericia adquirida atravez de los años, pero este saber es compartido con los miembros de la comunidad con el fin de obtener un desarrollo social, lo que se traduce en una vinculación especial y mutualista entre sociedad-profesión médica.

Es por eso por lo que, a partir de la construcción sociocultural de la salud, una parte de los términos involucrados en la enfermedad conducen a la identificación de los modos de significación intersubjetiva por los cuales los procesos de salud enfermedad son identificados, designados, tipificados y vivenciados por las personas, a través de representaciones y prácticas sociales enmarcadas por la dinámica de institucionalización y legitimación social.

Por lo que sería un error nuestro limitar la relación de la medicina solo con la ciencia, profesionales e instituciones de salud, sino que siempre debemos incluir la práctica del médico junto a la sociedad, de modo que la historia de la medicina se convierte en historia social.

La relación médico-sociedad está basada en varios aspectos de suma importancia y que son sostén del tope de esa mesa triangular que se llama salud:

a. Compromiso: proveer servicios de calidad, apegado a los altos estándares éticos, actualización y utilización eficiente de la ciencia médica y trato humanístico.

b. Vocación: que se traduce en empatía y altruismo dejando de lado beneficio económico, es lo que produce mayor reconocimiento de la sociedad.

c. Competencia y disciplina: entiéndase habilidades, conocimientos y equidad en sus servicios.

En cada acción de servicios de salud, se presentan dos actores el médico y el paciente que proviene de la sociedad, esta relación es imprescriptible, inalienable e incomparable con otros aspectos cotidianos. Los buenos usos de los recursos, delineamientos técnicos, administrativos y presupuestarios deben mantener un equilibrio para la cobertura y calidad en la atención para que repercuta directamente sobre la salud colectiva y el establecimiento de los llamados hábitos saludables.

Cuando no se sentar las bases claras de la relación y losaspectos como : humanismo, ética, moral y vocación ; no se encuentran presentes en la relación médico paciente , se genera una disconformidad que se traduce en desconfianza desde la sociedad hasta la profesión médica, aquí podemos mencionar la ineptitud, arrogancia y la falta de empatía como el triangulo de este sentimiento contrario a la buena voluntad que pueda sentir el facultativo y que en ocasiones traen como consecuencia procesos judiciales indeseados por ambas partes.

Doctor Luis Faringthon Reyes

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