Mi Cruelma

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Por María Beatriz Muñoz

Cuando miráis mi foto, simplemente veis a una dulce y cariñosa mujer rayando en lo cursi que jamás sería capaz de pensar algo inadecuado, echar maldiciones o ser cabrona en ocasiones. Pero… lo siento, mi interior es como una mansión gigante en la que todas mis personalidades pasean libremente por la casa sin ningún tipo de control, solamente existe una habitación sellada y cerrada con candado, en la que se halla un retrato similar al de Dorian Gray, que representa mis malas ideas, esas que aparecen en mi mente pero que no dejo salir por mucho que mi yo malvada golpee la puerta.

No sé si soy la única, pero mi yo encerrada en esa habitación, espera y desea no ser la única que esconde su lado travieso y perverso, por cierto, a ese yo que tengo encerrado la llamo Cruelma, mezcla de Cruella y María, tan original como mis ideas.

Seguro que sentís curiosidad sobre qué ideas esconde ese cuadro y que tipo de persona es esa Cruelma, a quien no dejo salir; pues veréis, Cruelma, hace poco, estaba en la piscina con su madre y sus hijos, uno de ellos observó el morado que tenía la abuela en la pierna, yo les expliqué que tenía siempre la circulación tan mal que en cuanto se daba con algo le salía un morado. Cruelma la miró mientras hablaba con un vecino y les dije a mis hijos con sonrisa traviesa, “vamos a darle entre todos pellizcos por el cuerpo y la volvemos dálmata” mis hijos me miraron alucinados, menos mal que ellos son buenas personas y se lo tomaron a risa, porque si llegan a tomarme la palabra lo mismo nos habríamos llevado un buen guantazo de la abuela.

Pero, Cruelma, nunca descansa, y cuando está en la piscina tranquilamente y de repente empiezan a rondarla esos pequeños monstruitos con cinco años que no saben bañarse sin salpicar, en su mente aparece la idea de hundirles la cabeza hasta el fondo y luego decirles unas cuantas lindezas a los padres, menos mal que María Beatriz es políticamente correcta y sonríe, cierra la puerta de Cruelma con otro candado y la sigue manteniendo en la oscuridad.

Cruelma se alegra de que las medusas inunden las playas porque para ella ya han terminado las vacaciones, se alegra cuando al fanfarrón de turno lo deja tirado su super coche y se alegra de que todos los que alguna vez se lo hicieron pasar mal, paguen por lo que hicieron. Cruelma es vengativa, sarcástica, rencorosa y egoísta, pero también es sexi, incorrecta, atrevida y divertida, y lo más increíble ¡es que a la gente suele gustarle Cruelma! Que rara es la gente, y luego nos preguntamos por qué la chica siempre se va con el típico chico malo.

A veces pienso que si la dejara escapar sería como Harley Quinn, una loca impulsiva que hace y dice lo que quiere sin importar las consecuencias.

A Cruelma le parece bien todo lo que se sale de las normas y no dañe a nadie, pero cuidado con el hecho de que alguien toque lo suyo, entonces ningún candado podrá retenerla, María Beatriz pasaría a estar encerrada y dejar paso a Cruelma.

En el fondo, creo que todos llevamos una Cruelma encerrada en nuestro interior, esa que se alegra cuando las demás engordan igual que ella, o se alegra de los suspensos de los niños que le hacían la vida imposible a su hija.

Mi Cruelma tiene el pelo azul y dos tatuajes; uno con la triple luna en el brazo y otro, una serpiente que sube por su pierna hasta llegar a la manzana que mordió Eva. Mi Cruelma siempre tiene los labios rojos como la sangre de tanto morderlos, viste una sonrisa imborrable llena de ironía y libre de remordimiento, y por mucho que digan que está loca, posee un frío control de la situación sin sentimientos que la hace peligrosa y sincera.

¿Y vosotros? ¿Tenéis a vuestra propia Cruelma? Pues un consejo: nunca dejéis que escape.

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