Clamor del CRD al país y al Estado en torno a los fenómenos atmosféricos

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Por: Ing. Odonel Gómez Rojas

Introducción:
Constituye una de las principales preocupaciones de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Consejo Regional de Desarrolla, Inc. (CRD), que nuestra naciòn amerita mayores niveles educativos y concientizaciòn en todos sus estratos sociales, sobre el comportamiento que se debe lograr para protegernos de las tormentas eléctricas y otros peligrosos fenómenos que resultan de las actividades atmosféricas que engendra la naturaleza en todos los entornos que conforman nuestro planeta

En tal sentido llama comprender, que si bien es cierto que nuestra isla al estar colocada en la frontera entre el Mar Caribe y el océano Atlántico, se encuentra en la misma ruta del sol, pero también, en la de las más grandes y poderosas fuerzas de la naturaleza, como son las tormentas eléctricas, los terremotos y los huracanes, las cuales, pese haber ayudado a dar forma a nuestra topografía, convirtiéndonos en uno de los lugares más hermosos del planeta, nos ubican en una posición geográfica de sumo peligro para nuestras vidas, como para los bienes de las familias y el Estado.

Enfoque global que enmarca en torno a la problemática:

Estima indispensable lo expuesto, sobretodo, para concientizar y educar a nuestra población, que la tierra y las nubes forman una maquinaria eléctrica impresionante, cuyos repercusiones negativas en contra de las vidas terrenales y de nuestras estructuras físicas, debemos estar preparados para encararlas con inteligencia y eficiencia.

Camino que invita tomar, para hacer desaparecer la creencia, que existe en una gran proporción de nuestra población, que el rayo es una piedra que cae del cielo, cuando lo real y cierto es que los rayos son un chorro de cargas negativas desde las nubes hacia la tierra. Siendo un fenómeno puramente eléctrico

Por tanto, que comprendamos en el referido sentido, que la tierra es una esfera con una gran carga electricidad negativa, cuya carga produce un voltaje de aproximadamente 200 voltios a nivel de nuestras cabezas, la cual por diferentes mecanismos, pierde parte de esta carga negativa, convirtiéndose los rayos las fuentes imprescindible de la naturaleza para devolverle esta carga eléctrica, resultando su producción constante una necesidad inexplicable, lo que lo convierte  en un proceso muy interesante.

Aprendizaje que invita asumir:

El CRD Invita a aprender,  que esa fuente que usa la tierra para recuperar sus energías negativas,  que conocemos por el nombre rayo o tormenta eléctrica, se dispara hacia la tierra desde la nube hasta 40 mil amperes, una electricidad 4000 veces mayor que la corriente de un aire acondicionado. Este rayo calienta la atmósfera y con esto se produce el trueno que lo acompaña. Cuando la luz del rayo y el sonido del trueno ocurren simultáneamente es que tenemos la tormenta sobre nuestros cuerpos y es urgente tomar medidas de protección.  La electricidad del rayo puede partir un árbol en dos mitades y si nos encuentra en el camino, difícilmente quedamos con vida.

Que es una ley que la electricidad tiende a concentrarse en las puntas, por eso es que la electricidad de las nubes prefiere entrar a la tierra por los puntos más elevados en una zona. Así la idea de los campesinos de pasar la lluvia  debajo de un árbol,  no es una buena idea, pues estos son las puertas de entrada de los rayos. La palma que es el árbol más bello, que adorna nuestro campo, su cogollo termina en una antena, por esto es el más atractivo para los rayos, debemos alejarnos de ella en tormenta eléctrica.
Siendo lo indicado, la explicación del porque nuestros electricistas siempre dicen conecta el equipo a la tierra, ya que  la tierra es la esfera más grande a la que estamos ligados. Tiene la capacidad de absorber toda la carga eléctrica que nuestros equipos eléctricos producen sin alterar su voltaje. Es un gran almacén de cargas eléctricas.
Por eso es que nuestro cuerpo es mal conductor de la electricidad, cuando está seco, pero es muy buen conductor y atrae los rayos cuando está mojado, constituyéndose en un graves peligro los fenómenos eléctricos de nuestra naturaleza en contra de nuestras vidas, lo que nos obliga a procurar erradicar el comportamiento asumido por las gentes,  cuando salen a mojarse dentro de un festival de rayos y truenos,  inyectando  inconscientemente al suelo con miles de voltios y de amperes.
Acciones sugeridas por CRD:
El organismo de desarrollo, visualiza para encarar con eficacia la problemática, asumir de tarea esencial educar a toda la población nacional sobre la misma y su falta de previsión, viendo necesario para su implementación, que nuestras entidades educativas, los organismos de los poderes del Estado junto a las entidades del sector privado y los  medios de comunicación, orienten y eduquen sobre el peligro de las tormentas eléctricas y los demás fenómenos atmosféricos.
Recuerda al gobierno central y a los gobiernos locales, planificar en los tiempos de huracanes y otras tormentas siempre hay que proceder a una labor de poda y recogidas de escombros a nivel nacional, especialmente los que están próximo a casas, escuelas, puentes, carreteras y otras edificaciones,  por ser los árboles los que causan los mayores de los daños.
Dentro de los lineamientos externados, también la Comisión de Ciencia y Tecnología del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) contempla de importancia, que se proceda a  imitar a los países desarrollados donde se hacen sonar alarmas para advertir a la población, así como también, que el  gobierno central y los ayuntamientos, procedan en forma masiva a colocar pararrayos en las comunidades que están en la ruta de estas tormentas, sobre todo, en sus escuelas y hospitales, para evitar muertes y daños materiales.

El autor es:                                                    

Ing. Odonel Gómez Rojas, Director de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), ingeniero industrial, físico y geofísico, empresario y catedrático universitario. correo:crd.consejoregionaldedesarrollo@yahoo.com, San Francisco de Macoris. RD.

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