Medidas preventivas ahorran tiempo, espacios y recursos

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Por Roberto Veras

Nadie es capaz de predecir una tormenta, una inundación e incluso un incendio que pueda dañar hogares junto a los valiosos ajuares que se almacenan en el interior de una vivienda en los barrios marginales.

Si vive en la región del caribe, ya debe saber que la temporada de huracanes comienza oficialmente el 1 de junio. He de todo sabido que el mes de agosto es señalado como el mes pico de la temporada de huracanes.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la actividad tropical aumenta desde mediados de agosto hasta mediados de octubre. Este período a menudo se denomina “La temporada dentro de la temporada”.

Esto no significa que sea hora de entrar en pánico, en cambio, es hora de asegurarse de que sus planes y medidas de protección estén listos para funcionar en cualquier momento si se acerca una tormenta.

En el municipio Santo Domingo Este la alcaldía ha venido realizando trabajos preventivos de limpieza de cañadas, y el resultado después del paso de la tormenta tropical ha sido que no han tenido que evacuar los munícipes en estos barrios vulnerable.

NOTA DE PRENSA DEL ASDE (“Los trabajos de limpiezas de cañadas que ejecuta la alcaldía en el municipio Santo Domingo Este han evitado que hoy cientos de ciudadanos hayan tenido que ser sacados de sus hogares y llevados a refugios”).

Una ciudad como SDE (la más grande del país) es propensa a las tormentas y ya ha lidiado con huracanes, como David, Federico y muchas otras innumerables tormentas que no recuerdo los nombre, la mejor forma de evitar hechos lamentables es tomar medidas preventivas.

Después de estos desastres, tomar medidas inmediatas es fundamental, pero la mejor medida es la que se toman de manera previsora, pues estas medidas permiten ahorrar recursos y utilizarlos para la recuperación y reparación de cualquier otro daño.

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