Cuando el miedo germina la derrota

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Por Fabio Mendoza Obando

Nicaragua vive uno de los episodios más inverosímil  de su historia. Una vez más este  pueblo heroico por sus luchas  está siendo azotado profundamente por otra  dictadura con  ambiciones desmedidas y que está dejando secuelas en todos los  ámbitos,  y esto está quedando bien marcado en la ciudadanía. No hay tregua ni descanso, vamos de dictadura en dictadura lo dicen muy claro los libros de historia, no hay tiempo ni para tomar un respiro cuando el círculo vicioso se vuelve a repetirse.

El dictador Daniel Ortega  está obcecado por el poder y le da paranoia perderlo, y sí que ha demostrado que quiere tener un poder completo para seguir  construyendo los pilares de la dictadura de sus sueños. Con tal de hacerlo ha acudido a las más viles acciones sin tomar en cuenta las consecuencias  que esto dejaría y es que  como resultado está condenando a la paralice  a todo un pueblo que quiere ansiosamente su libertad. Poco a poco ha venido  suprimiendo todo vestigio de democracia, también ha suprimido  el pluralismo partidista, controla y politiza  todas las instituciones del estado, convirtiéndolas a merced  de sus órdenes.

En este año electoral  ha demostrado hasta dónde quiere llegar con las últimas acciones dadas a conocer. El tirano lo tiene bien claro que el pueblo está en su contra y que en elecciones  creíbles, justas y transparentes es derrotado con toda seguridad, este es el punto por el cual no permite que esto ocurra, y el miedo lo ha ensombrecido y lo tiene atemorizado hasta más no poder, por eso se está jugando el todo por el todo para asegurarse otros cinco años más.

Los miedos de Ortega han sido manifestados con mucha más claridad cuando tomó la decisión de encarcelar a todos los potables candidatos presidenciales, fabricándoles delitos injustamente, esta acción se entiende como la amenaza más explícita que uno de los aspirantes presidenciales encarcelados con toda seguridad lo derrotaría en las urnas. Lo más insólito es que lo sigue haciendo, tiene a más de ciento treinta presos políticos y todo aquel que levante la voz en contra de su tiranía inmediatamente es objeto de represión hasta hacerlo prisionero.

El caso más reciente es contra la candidata a la vice presidencia por el partido Ciudadanos por la Libertad, la ex reina de belleza Berenice Quesada Herrera, quien por solo el hecho de haber manifestado públicamente que había participado en la gesta heroica por la libertad del 2018 y que además su lucha es por la libertad de Nicaragua, eso fue el detonante para que le inventaran un delito y la inhibieran como fórmula presidencial, en estos momentos se encuentra  recibiendo  casa por cárcel.

Y quién va a competir con Ortega en este proceso electoral que desde ya es fraudulento. Hay algunos candidatos de partidos políticos minoritarios que se han prestado al circo de Ortega y  que se les conoció hasta el día en que se inscribieron ante la entidad electoral que está controlada en lo absoluto por el régimen, no hay uno solo que sea competencia en la justa electoral para el eterno candidato oficialista. Lo que queda evidenciado es que todos los competidores supuestos opositores de Ortega tendrán sus discursos elaborados por él mismo  cuando se de apertura a la campaña electoral.

Ya sabemos cuál será el resultado de las elecciones presidenciales del siete de noviembre. Estamos  ante un sistema totalitario mucho más opresivo que cualquier otra dictadura en el país, ante un abominable régimen dictatorial que a costa de lo que sea  quiere continuar amalgamado en las mieles del poder.  Ortega ya trazó la siniestra ruta para hacerse ganador de los comicios presidenciales, ya que  a todos sus competidores los tiene arrestados y los que corran denominados zancudos es para que le den el aval que como favor recibieran algunos votos y uno dos tres diputados.

Los arrestos van a continuar, quien eleve la voz de protesta contra la dictadura y le recuerde a todos los jóvenes que murieron en la rebelión cívica de abril del 2018 pidiendo libertad  serán silenciados. Si  todas las libertades internas están abolidas por la dictadura, para qué elecciones si desde ya son un fraude más, no hay ni las más mínimas condiciones para que se celebren. Para aquellos que están anuentes en participar, pues le echaran  el hombro  de complicidad a Ortega con el afán de que siga en el poder. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Es poeta y escritor nicaragüense

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