Ya no tengo edad para el reggaetón

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Por María Beatriz Muñoz Ruiz

De verdad, que mañana más rara llevo hoy, me pongo a recoger la cocina y para no aburrirme decido colocar los últimos hits de Amazon music, que al ser música aleatoria salta una canción tras otra y de paso me pongo al día de la música del momento, que luego mi hija me habla de música y parece que me habla en chino.

Pero, aunque mi intención era estar al día, no he podido evitarlo ¡he saltado del tirón tres canciones! en todas se decía lo mismo, y, por si fuera poco, se comían las últimas letras de las palabras, las arrastraban como si estuvieran borrachos, y decían a la chica que le moviera el culo.

No, chico, no, así no vas nada bien, para cuando me hayas terminado de decir una frase estilo chulo de barrio, me ha dado tiempo a leerme tres libros, lo justo para tirártelos a la cabeza al decirme que mueva el culo.

He soplado cabreada, y luego, gracias al universo que se ha compadecido de mí, me ha aparecido una canción en inglés de una muchacha que no conocía pero que cantaba muy bien, y como la canción se veía normal y bonita la he dejado.

Pensé que ya había terminado mi mala experiencia, cuando, sin anestesia, me ha saltado una canción de un rapero famoso entre las adolescentes, que pena que tenga el mismo nombre que uno de mis personajes favoritos de los dibujos animados, debería ser ilegal que ese tío mancillara el nombre del pobre conejo, pero bueno, ya sabéis que soy de las que dan siempre una oportunidad, y como me había pillado con los platos en la mano para colocarlos, creí que era una señal divina para que escuchara esa canción, pero no, yo creo que se había ido la cobertura divina en ese momento, porque a través de mi móvil escucho: “dime qué quieres beber, es que tú eres mi bebé” , pensé –¡Dios mío! ¿Es que se le cae la baba y se hace sus necesidades encima para llamarla bebé? ¡Y dice que le va a dar de beber!

Pero es que luego escucho “Tú estás bien suelta, yo de safari, tú mueve el culo fenomenal, pa yo devorarte como animal”.

De verdad, ¿era necesario decir eso? ¿En serio? No me extraña que las tías se estén volviendo lesbianas.

He cortado directamente la música, puede que leer a Lord Byron, Jhon keats, wait whitman y Percy Chely me estén volviendo más romántica aún, pero ya el remate ha sido cuando le he preguntado a Google por el micro qué tipo de música hacía Bud Bunny, y va y me contesta la amable voz de la señorita de Google “Reggae”.

Ahí es cuando me ha dado la risa, me he sentido al margen de este mundo y no he podido dejar de reír durante un buen rato, no podía creer que hasta la de Google se hubiera mimetizado tanto con la moda que recortara las palabras para parecer más guay, bueno, según mi hija, guay estaría fuera de onda, se diría cool.

Y sin poder evitarlo, le he gritado al móvil–¡reggaetón, idiota, se dice reggaetón!
Bueno, ahí va un consejito que es como las lentejas, que quien quiere las come y quien no las deja: No creo que los cantantes de reggaetón vayan por la calle con la gorra al revés calada hasta los ojos, los pantalones hasta las rodillas con los calzoncillos fuera y ropa que daña la vista, pero si van así es porque se lo pueden permitir, ya que son famosos y tienen que seguir interpretando el papel que han vendido. Pero… chicos de la vida real, tengo la esperanza de que las chicas de ahora no caigan rendidas en vuestros brazos cuando les digáis muéveme el culo, eso acompañado, por supuesto de la correspondiente cara de cabreo, la gorra al revés y la cabeza bajada con los ojos medio bizcos.
No puedo imaginar una conversación digna con alguien que me llame bebé, y mucho menos una relación en la que mi pareja parezca una bombilla con chaleco reflectante. Pero no me hagáis demasiado caso, puede que me haya hecho mayor y no entienda como las mujeres apoyan el feminismo y luego se dejan decir esas sandeces, porque la culpa no es del que ofrece, sino del que compra, porque si no hubiera compradores, jamás existiría el producto.

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