Es cruel el exilio

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Por Fabio Mendoza Obando

Se deja todo. El barrio, la finca, la comarca, la colonia, las pertenencias, el pueblito, la Ciudad,  la familia, los amigos, sueños y anhelos, la comida, el  país que tanto se ama, donde nacimos y vivimos parte de la vida, las historias y anécdotas,  donde hemos dejado y enterrado el ombligo y fue cuando el amanecer escuchó el primer grito de nuestro iniciar de la vida.  Nos han obligado a dejar la Patria involuntariamente. Allá quedó todo atrás, y todo se hace un cúmulo de añoranzas  de sollozos indómitos. Y los que se van llevan los recuerdos del  terruño  cabalgando como aura para no desfallecer, para no caer y tener fuerzas como llama encendida de esperanza.

Y muchos comentan  qué hay detrás de este masivo exilio. Un país que ya no se puede vivir, está dominado por una atroz  y ambiciosa dictadura que   controla toda la institucionalidad estatal, tiene un dominio que hasta quiere secuestrar la conciencia del mismo pueblo. Todo se hace cada vez más difícil, hay escasitud de trabajo, los precios de la canasta básica cada vez se elevan más. Hay un claro retroceso en todos los aspectos del país. Hay una crisis política que mantiene estancado a todo un pueblo que no deja opción de continuar.

La dictadura está convirtiendo a Nicaragua en un país sumiso a los caprichos y deseos viciosos de una pareja enloquecida por el poder. Esta tiranía quiere a un pueblo  en las manos de su cautiverio. Por eso se vive en un estado de represión constante y  cruel que los únicos que pueden manifestarse libremente son los dos delirantes dictadores y los súbditos enceguecidos.  Ante esta oscura noche que envuelve las entrañas de la Patria, no queda otra salida que buscar  oportunidades en otras tierras, y en el caso más concreto en la vecina del sur Costa Rica.

Es tan cruel el exilio similar a un trago amargo que nunca se deshace del paladar de la boca. El camino es angosto y la multitud es amplia. Aquí están, haciéndole frente al exilio, sobreviviendo a la tempestad de las limitaciones, a la puerta que se cierra cada instante por no contar con un estatus migratorio legal. Esta odisea es una celda de tránsito en el sufrimiento de esta estadía. Por todos lados los exiliados salpican como luciérnagas andariegas, espectros temblorosos, sombras sigilosas de la noche, dan pasos furtivos a la llegada del alba y  manos implorantes ante el desafío.

Es muy angustiante lo que cientos de mis compatriotas nicaragüenses están pasando en Costa Rica, a pesar que, para todos los que tienen la categoría de perseguidos políticos por la dictadura por participar  en la gesta de libertad del 2018, el gobierno tico les está facilitando un carnet de refugiado. Después de la cita, el tiempo que cada individuo tiene que esperar es de meses y a veces  más de un año, lo que los  pone en un estado vulnerable y dramática. En todo este tiempo tienen que ver como hacen para medio sobrevivir mientras obtienen el carnet y encuentran  un trabajo estable.

Es fácil encontrarse a muchos de ellos en las paradas de buses, parques  y semáforos en la capital y ciudades importantes  con un pedazo de papel colgado al cuello con letras escritas a mano que dice: ´´soy exiliado nicaragüense, por favor ayúdeme´´. He visto algunas manos generosas  que les dan, de otros reciben inesperadas ofensas y les gritan que se regresen a su país que nada tienen que hacer aquí. Hay de todo y no  podemos generalizar lo de las ofensas y lo negativo, aunque este caminar pareciera el naufragar en el último apocalipsis, la consigna es seguir sin desmallar agarrados a la vida.

Otros se instalan  vendiendo en las calles y avenidas de forma ambulante e ilegal, está   prohibido  este tipo de actividad comercial en la capital, es tan inestable esto porque lo que hace es que en muchas ocasiones les  decomisan la mercancía y eso para ellos es una pérdida valiosa. Al conversar con algunos de ellos, me di cuenta que la pasan muy mal, por no tener un trabajo fijo y lo poco  que hacen es para los alimentos diarios, tomando en cuenta que tienen que pagar alquiler  y ayudar a la familia. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Poeta y escritor nicaragüense  

 

 

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