Jonathan Blandón: un pintor y escultor autodidacta

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Por Fabio Mendoza Obando

La pintura comprende las superficies, los colores y las formas de todas las cosas  creadas por la naturaleza”

Leonardo Da Vinci

Hay artistas de la pintura, el dibujo, la escultura  entre otras que han dejado huellas y a pesar del tiempo, sus obras siguen brillando, tienen vigencia y son referentes para aquellos que vienen emergiendo y abriéndose camino en este arte. El artista nunca trabaja para el presente, es el forjador de un mundo nuevo, de un futuro diferente, es un intérprete de las características humanas y un visionario auténtico.

Desde que tuvo uso de razón ya hacía sus primeras pinturas. Fue en su natal Estelí, Nicaragua, en su casa, sentado frente al televisor viendo los programas de caricatura que empezó la carrera de pintor Jonathan Blandón. El ingenio que lo dominaba en su interior por pintar lo llevó a convertir las caricaturas en pinturas, dibujando aquellos personajes que admiraba en  su infancia y que todos los días los miraba con devoción, como Dragón Ball y Pokemóns sus favoritos entre otros. Por eso cada que encendían la televisión el niño pintor llevaba consigo un lápiz y un cuaderno para  darle licencia a la imaginación.

Paralelo a sus estudios de primaria y secundaria, de forma autodidacta estudiaba a los grandes pintores del pasado y se detenía en aquellos que le gustaban mucho, tales como Leonardo Da Vinci y Pablo Picasso, ambos pintores son su almohada de cabecera  y referentes a quienes siempre está leyendo y aprendiendo de  sus obras. Otro de los aspectos que marcó en la práctica que usó como ejercicio  en su afán para convertirse en artista plástico fue cuando veía detenidamente las ilustraciones e imágenes de los empaques de golosinas en la pulpería de su mamá, eso le servía de materiales fértil para sus creaciones.

A los 22 años empieza a trabajar como pintor sin tener un título como tal, sin haber pasado por una academia de pintura, pero él se sentía capaz de que todo lo aprendido a través de los libros sin tener un maestro que lo ayudara, valió la pena y estaba dispuesto a demostrarlo. En su empleo era el pintor responsable  del control de producción en el departamento de arte de una  fábrica de tabaco en la ciudad que lo vio nacer.  En ella pintaba piezas únicas que les daban de regalías a todos los clientes que llegaban a comprar el producto del extranjero. Las obras de arte eran elogiadas por sus dueños y eso le impulsaba a continuar lo que tanto le apasionaba.

Jonathan confiesa que en él hay una onda vena artística y esto  cada día le da esa savia para  seguir haciendo arte. Se siente agradecido con el Creador por darle el talento. Se considera un pintor polifacético, ya que también practica otras disciplinas artísticas como la escultura, el dibujo y tatuaje. No le gusta quedarse estancado, está siempre en constante aprendizaje, de esa manera poder pulirse en el proceso y darle el valor intrínseco a sus creaciones. En sus obras le gusta destacar el realismo de una manera explícita y plasma temas variados.

También se define en sus  pinturas en cuatro palabras: pasión, diversión, sustento y felicidad. Cuando pinta dice que le apasiona el proceso, le divierte haciéndolo, le da satisfacción ver la cara de felicidad de sus clientes cuando le encargan pintar de sus seres queridos y verlos inmortalizados en sus pinturas.  A pesar de la mínima ayuda para el arte ha sabido hacer lo que más le gusta, es por eso que ayudará en todo lo que sea posible a pintores emergentes para que tengan oportunidad de desarrollar su talento y compartirles su experiencia.

Para este joven pintor el arte es el intento fallido del hombre como seres limitados e imperfectos que somos, en esta hermosa búsqueda de crear o siquiera semejar la incomparable belleza de la naturaleza y de la vida. Es por eso que el estilo que aplica a sus pinturas es libre y versátil, no limitado a un solo estilo como tal, sino que le gusta experimentar con materiales y técnicas distintas en todos los proyectos, y cuando también le hacen pedidos  sus clientes, le gusta exigirse así mismo  para seguir  aprendiendo.

 

El autor de este artículo es escritor, poeta y columnista internacional nicaragüense.

 

 

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