Las injusticias y la corrupción han cruzado fronteras

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Por Araceli Amador Vázquez

El libro titulado «Después del Oasis» del escritor Elías Mondragón contiene en su interior 43 poemas editados por el sello editorial «Ediciones Kuelap», Lima, Perú, 2020, donde aborda de forma lírica temas como la migración, la pandemia, que desde el año 2019 azota al mundo, la discriminación, el feminicidio, la injusticia y el amor.

Después del Oasis es un libro que nos trasporta a la calma, y paradójicamente a la exaltación, pues nos hace recordar la injusticia del mundo globalizado, la violencia y la diferencia de clases. Por otro lado, la naturaleza se encuentra en el grito del autor, otorgándonos así versos frescos. Me hace suponer que —Elías Mondragón— es consciente del manejo del yo idílico, donde vive con la esperanza de construir un mundo mejor, una utopía, un lugar que nos deja vislumbrar en cada poema, donde intenta volver al oasis, al paraíso del que tristemente fuimos desprendidos. Porque todos queremos regresar al vientre de la madre y nos vemos abandonados en este mundo que lo que hace es empujarnos al precipicio, en donde la propaganda ha creado un salvajismo a conveniencia, lugar donde la rivalidad de géneros, de clases y de raza nos han hecho indiferentes, olvidando que todos pertenecemos a la raza humana. Nos hemos convertido en enemigos que normalizan atrocidades, pero aún con esto vivimos, —igual que el autor— abrigamos la esperanza de una evolución de conciencia pese al panorama de retroceso inminente. Cito al autor:

“en nombre de la «democracia»

mancilla la dignidad humana

se pasea en la corte —entre jueces y fiscales—

preferida por los ‘apátridas y políticos’

llave de conveniencia contra los discriminados

justicia, —olvido de los descalzos—

vestidos de libertad y razón”

Las imágenes que este libro nos regala, son paisajes llenos de caos, pero de vida, que el autor ha intentado poetizar para convertirlas en refugio del que sufre la injusticia social. Son espacios que nos invitan a lugares laberinticos, cito: el puerto contempla el mar/ las murallas de arena desafían el tiempo/el viento acaricia la mañana/ el sabor a existencia inunda la vida.

Después del oasis nos entrega páginas con preguntas que ruegan ser respondidas, en busca de una nueva contestación, cito: “¿Qué nos queda después de amarnos o haber amado tanto? ¿por qué tanto odio y discriminación entre nosotros? ¿Cuál es el precio de la vida?”

A pesar de la temática político-social en su propuesta lírica, el lector va a encontrar algunos símbolos que en el contexto brillan: como el elefante, el perro y la miel, que en su interior contienen lealtad, memoria y sabiduría. Estos son invocados para responder los cuestionamientos que un hombre tiene sobre el sufrir de los desafortunados. Por eso, el escritor nos dice: “los elefantes han tocado los faros de la ciudad” para evocar la luz que se cree perdida, en un intento porque la sabiduría llegue a la «polis», para recordar al imperio que debe servir al pueblo y no el pueblo al imperio. Cito:

“Nos ocupamos de banalidades,

mientras que otros saquean en nuestra casa.

Son pocos los que buscan el orden ante el caos,

la paz antes que la guerra.

Somos un instante en la tierra

en la eternidad excéntrica del tiempo.

Los hombres vomitan y dormitan alrededor del sol.

El caos se apodera de mi pueblo”.

Elías Mondragón tiene la convicción de que el refugio poético nos da fortaleza, nos mantiene firmes en la lucha y principalmente es un río de esperanza en medio de un sol enfurecido, como diría el poeta mexicano Enrique González Rojo Artur:

“Si los dioses tuvieron que hacer tantos sacrificios

para remodelar el cielo, restaurar las estrellas

y dar con el secreto

que ayude a refuncionar el infinito,

si sólo así pudieron escribir en el aire

el dístico de oro

del día y de la noche

-rimado por la luz del sol y de la luna-

Cuánto más tendrán que hacer

las creaturas del alba, los visionarios,

los urgidos de cambio,

los que tienen en la orden del día,

del primero de todos los días,

incinerar de una vez por todas

sus imperfecciones”.

*El Teotihuacán, del libro Memoralia del sol.

—«Después del oasis» es volver al propio corazón humano, resquicio del alma en medio de la nada y reivindicar el verdadero sentido de la existencia humana. Felicidades a Elías Mondragón por la publicación del libro poético, «Después del Oasis».

Araceli Amador Vázquez, nació en la Ciudad de México en el año 2000, escritora y poeta. Ha participado en el Encuentro de Talleres de Creación Literaria del CCH, ediciones XVII y XVIII, y publicado en la X antología de alumnos del CCH (2019) y IX antología de estudiantes del CCH (2016). Obtuvo el segundo lugar en la categoría de cuento en el “Quinto Concurso de Lectura de Poesía y Cuento 2016” del CCH Azcapotzaco, donde asistió al Taller de creación literaria” (2015-2018). Ha realizado el taller de novela “Breves incendios inextinguibles”, (UCSJ, 2018) y el taller de cuento “Escritos por Nuestra Sombra” (2019). Poemas suyos aparecen en las revistas; Verso Destierro, Ablucionistas, Biombo Poético, Revista Cultural Mood Magazine, Small Blue Library, Hiedra, Kametsa (Perú) y en los periódicos Paréntesisplus y Exilio. Actualmente es miembro de los talleres de “Poesia para volar” impartido por Cultura UNAM y “La pluma crece en la palma de la mano” del Centro Cultural Futurama. Ha colaborado en las antologías Campanas del Brezo, Editorial Ave Azul y Viejas Brujas III; Memorias Futuras, Aquelarre Editoras (2021). Poemas suyos han sido traducidos al italiano. Es autora del libro Sirenas de Cuarzo; el lugar privilegiado, Editorial Verso Destierro (2021). Actualmente estudia en la Facultad de Derecho de la UNAM.

 

 

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