Ecocidio perpetrado contra el Bahoruco Oriental es un crimen de lesa humanidad

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(Primera parte)

Por: Lic. Jorge A. Abreu Eusebio

La explotación indiscriminada y criminal a la Sierra del Bahoruco Oriental no es viable legal ni medioambientalmente, ni responsable, no es sostenible, ni sustentable ni mucho menos los daños incuantificables podrán ser resarcidos ni recuperables de ninguna manera. Es un crimen de lesa humanidad medioambiental catalogado como ecocidio.

El carbonato de calcio, calcita o caliza, posee los componentes moleculares del agua: oxígeno e hidrógeno, llamada agua dura y donde el agua de lluvia y las reacciones físico-químicas que se producen en el interior del subsuelo por absorción del agua de la lluvia y en las cavernidades catalizan su conservación y producción debido indiscutiblemente por el componente ecosistema natural que se haya en la Sierra del Bahoruco y muy específicamente en el Bahoruco Oriental, lugar donde se quiere eliminar y desaparecer el carbonato de calcio en gran escala de forma criminal. El ecocidio en el Monumento Natural Padre Miguel Domingo Fuerte, Las Filipinas, sección el Arroyo, municipio La Ciénega, República Dominicana.

La Sierra del Bahoruco fue declarada en el 2002 Reserva de Biosfera Mundial lo que implica su protección reforzada al ser patrimonio de la humanidad y garantía de preservación de la vida en sentido general y de manera particular la misma constituye la columna vertebral para la producción de agua tanto a nivel superficial como del subsuelo.

La Belfond adquirió los derechos de una compañía que le otorgaron en el 2018 el permiso de EXPLORACIÓN no de extracción y parte de la resolución indica que sólo podrá sacarse material de probeta y nada más para analíticas de laboratorio. Con este crimen si se consuma y no será así, afectará no sólo los ríos y agua que subyacen en el subsuelo a las costas de Barahona sino también a La Guázara, Cachón, Cabral, Las Salinas y el río Las Damas en Duvergé por los estudios de hidrogeología que indican que esa Sierra en la que sustenta la existencia de esos ecosistemas acuáticos fluviales y subterráneos y además una cuantiosa variedad de flora y fauna únicas. El permiso de explotación otorgado hace poco tiempo viola la Constitución de la República, toda la normativa medioambiental del derecho interno y al mismo tiempo las internacionales.

No es verdad por más propaganda para manejo de las emociones que se haya de que esto permitirá el progreso cosa que no es verdad sino todo lo contrario y no hay en ninguna parte del mundo salvo honrosas excepciones que la explotación de los recursos naturales trae progreso, sino solo trae más atraso, más pobreza y muchos beneficios para quienes se lucran de ese negocio a costa del sufrimiento de los demás.

Si somos una zona de turismo y poseemos playas y paisajes únicos que a ciencia cierta parece que quieren borrarlos con estas acciones. ¿Qué vamos a presentar de playas y paisajes naturales si llega a cristalizar esta explotación donde la playa El Quemaito dejará de recibir agua subterránea que le brinda la sierra, si desaparecen ríos Bahoruco, Los Patos y las aguas subterráneas de nivel freático bajo existentes en La Ciénega, San Rafael y todo el litoral costero? ¿Qué pasará con la agricultura y los rubros que se dan de forma natural en la misma? ¿Qué pasará cuando mermen o desaparezcan esas mismas condiciones hidrogeológicas en los ríos Los Patos, San Rafael y Nizaito? ¿y con toda el agua que existe en el subsuelo, cómo afectará en La Guázara, El Cachón, Cabral, Las Salinas y el rio Las Damas en Duvergé? Esto sin hacer mención de las inversiones en infraestructuras existentes que viven del turismo y las familias que subsisten económicamente con la misma lo cual provocará un colapso total de esta industria en la zona, además de daños a la salud por el esparcimiento de polvo al aire libre.

Permitir la explotación del Bahoruco Oriental es el crimen más atroz que podrá perpetrarse contra el medioambiente, la vida y la salud que el Estado está en la obligación de proteger esos derechos fundamentales primarios de manera reforzada constitucionalmente.

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