Ley y justicia

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Si bien es cierto que las leyes fueron creadas con el ánimo de impartir justicia y actuar con equidad, también es cierto que en muchas ocasiones éstas se han tergiversado para beneficio de los intereses particulares de un individuo, un gobernante, grupo político, social, financiero o religioso que esté ejerciendo y administrando el poder en determinado momento. Durante siglos se han ejecutado aberrantes hechos amparados en la ley como por ejemplo la esclavitud, los campos de concentración y exterminio de judíos y hasta la inquisición, solo por nombrar algunos de los más recordados en la historia vergonzosa de la humanidad, además de los cometidos individualmente.

Pero independientemente de que sabemos que las fuerzas del orden de cada estado son instruidas para obedecer, también somos conscientes de que cada quien tiene una conciencia, una inteligencia y una visión de lo que es justo o no lo es. Es allí donde cabe preguntar hasta qué punto obedecemos una orden o una ley si esta va en contra de nuestras convicciones personales o anula, aniquila y destruye la vida de otro ser.

¿Hasta dónde las leyes pueden abolir y superar la justicia, la equidad, la libertad y la humanidad?

Entonces podríamos decir que basándonos en el hecho de que las leyes son el conjunto de normas establecidas por la autoridad superior, y la justicia el correcto cumplimiento de ese conjunto de regulaciones y leyes en pro del bienestar y el orden dentro de una sociedad, cuando se presente este tipo de disyuntiva tenemos el derecho y el deber moral de ejercer la objeción de conciencia individual o colectiva frente a lo que no es justo, correcto y equitativo.

Rossi Er Escritora
Derechos reservados de autor
Colombia
Mayo 2021

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