Ni Trujillo, ni Trujillitos

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Por Miguel Espaillat Grullón

Dedicación

A los 60 años del ajusticiamiento de la bestia Trujillo, este trabajo va, como homenaje póstumo a los caídos, a los que sufrieron cárceles, torturas y exilios por combatir aquel régimen de oprobios, crueldades y horrores infinitos. También lo dedico a las generaciones, que posteriores a Trujillo, no vivieron aquellos hechos terribles que nos marcaron para mal, social, política, económica y moralmente. Los pueblos tienen que conocer su historia, para que sepan, de dónde venimos, donde estamos y hacia dónde vamos. De lo contrario, seremos esclavos sempiternos de la ignorancia, por la cual nos esclavizan y oprimen.

La saga genealógica de los Trujillo

1 – El prolífico y talentoso escritor dominicano, Pedro Conde Sturla, en el primer párrafo de su ensayo “Historia Criminal del Trujillato”, narra la naturaleza macabra del árbol genealógico de los Trujillo de la manera siguiente: “Doña Julia Molina de Trujillo, como especie de caja de Pandora, parió una fiera tras otra en fila india, una más mala que la anterior y la posterior y viceversa. De su vientre salieron todos malos. Allí no había términos medios, sólo había malos y malas y peores, demonios y demonias. La futura Excelsa Matrona sabía parir, no cabe duda, aunque paría de mal en peor. Y una de esas fieras, quizás la más fiera de todas las fieras, estaba marcada por el destino, por el azar, la predestinación, por la historia y las circunstancias, por la suerte o por designios del imperio, por las fuerzas de ocupación norteamericanas, por lo que ustedes quieran”.

2 – El abuelo materno de Trujillo fue un campesino llamado Pedro Molina Peña y la abuela materna Luisa Ercina Chevalier una maestra pobre de ascendencia haitiana que gozó de buena reputación. A esa abuela, Trujillo la negaba o reconocía, según conviniera a sus propósitos políticos y sociales del momento.

3 – Trujillo fue el cuarto vástago entre once (11) hermanos. Ellos fueron, Héctor Bienvenido (Negro), Virgilio, José Arismendy (Petán), Luis Rafael, Romeo Amable (Pipí), Julio Aníbal, Pedro Vetílio, Flérida Marina, Rosa María Julieta, Nieves Luisa y Ofelia Japonesa. Los más destacados de estos demonios fueron Héctor Bienvenido, Virgilio, Romeo Amable (Pipí), Aníbal y José Arismendy (Petán).

4 – Héctor Bienvenido, llegó a ser presidente títere de su hermano por dos ocasiones, la primera como presidente interino desde el 1 de marzo hasta el 1 de octubre de 1951 y como presidente de la República desde el 16 de agosto de 1952 hasta el 3 de agosto de 1960. Estuvo casado con Alma LcLaauglinh, una hija del coronel Charles LcLaauglinh, un ser maluco que había llegado al país durante la ocupación norteamericana y se quedó viviendo en calidad de consejero militar, traductor, socio empresarial de Trujillo y espía del imperio. Aníbal era esquizofrénico y alcohólico, murió por un suicidio supuestamente orquestado por órdenes de su hermano el presidente dictador, Rafael Leónidas Trujillo. José Arismendy (Petán), se constituyó en un terror andante, principalmente en Bonao, donde era ley batuta y constitución. Petán era dado a despojar de sus tierras a sus legítimos propietarios, los cuales corrían peligro de muerte, si se oponían a sus caprichos de terrateniente. Igual afición tenía el presidente Trujillo, aficionado a las fincas, vacas y caballos de pura raza. Es un hecho histórico, que en los ríos de Nagua y de otras provincias del país, aparecían flotando los cadáveres de los dueños de fincas, cuando estos se oponían a cederles sus tierras a estos dos tiranos. Petán y Trujillo se disputaban la corona de asesinos, ladrones y violadores. Ya de viejo, cuando la impotencia les impedía a estos dos demonios realizar la penetración, entonces desfloraban a sus presas con el dedo. Sobre estas historias hay varios testimonios; por ejemplo, en enero de 1920 en San Pedro de Macorís se procesó a Trujillo por haber estuprado a una joven en el altar mismo de la iglesia.

5 – Este hecho no fue óbice para que los norteamericanos le negaran su ingreso a la “Guardia Nacional”, así como también por la comisión de otros delitos porque precisamente, gente esa ralea era que necesitaba el imperio para sus propósitos de dominación y control, puesto que ninguna persona decente de los tantos miles que había en la República, jamás se prestarían para mancillar a su patria. De ahí la prisión o persecución de Gregorio Urbano Gilbert, Américo Lugo, Fabio Fiallo, y René Fiallo, Francisco Henríquez y Carvajal, Max Henríquez Ureña, Federico Henríquez y Carvajal, Tulio M. Cestero, Enrique Deschamps, Manuel M. Morillo, Rafael C. Tolentino, Manuel F. Cestero, M. Flores Cabrera, Fernando Abel Henríquez, Emiliano Tejera, Francisco Prats Ramírez, Rafael César Florentino, Tomás Hernández Franco, a Marcos Cabral, a Rafael Bonelly Fondeur, Pericles Franco y mujeres como Ercilia Pepín, Floride Mieses viuda Carbonell, Ana T. Paradas, Bebé Nasica, Rita Indiana del Castillo, Atala Fiallo, Mélida Morales, Consuelo Guerrero, Mencía del Castillo, Colomba Lamarche, Mercedes Paulino, Rosa L. Aristy, Aida M. Aristy, Altagracia González, Altagracia Delmonte, Ogarita Pou y Margarita Baher, entre otras prestantes damas. Nota curiosa: entre los opositores a la intervención estuvieron Joaquín Balaguer y Manuel Arturo Peña Batlle, pero después pasaron a apoyar a Trujillo y sus ejecutorias antinacionalistas y antipatrióticas.

6 – Por igual, las hermanas de Trujillo (Flérida Marina, Rosa María Julieta, Nieves Luisa y Ofelia Japonesa), fueron mujeres terribles. Las cuatro eran inmorales, pero Nieves Luisa era la peor de todas; ejerció la prostitución durante toda su vida, haciendo de la contraparte femenina de todos sus hermanos. A Nieves Luisa, Trujillo la casó con el militar Manuel de Jesús Castillo (alias Lolo), y cuando Lolo murió la casaron con el hermano.

7 – Del abuelo paterno de Trujillo no hay seguridad quien fue su padre. Su abuela materna, sin lugar a dudas, sí lo fue Silveria Valdez. De ella se dice que fue un engendro de las peores lacras; amante de Ulises Heureaux, fiel colaboradora de Buenaventura Báez, dueña de posadas y burdeles, y que ejerció la prostitución al por mayor y al detalle. Silveria tuvo un hijo al que le puso por nombre José Trujillo Valdez (arias Pepito, como también Pepe botella), quien sería después el progenitor del tirano Rafael Leónidas Trujillo. De su abuela (Silveria Valdez y del hijo (José Trujillo Valdez, arias Pepito), sacó Rafael Leónidas Trujillo y todas los demás Trujillo, “la mala leche” que conformaron las siniestras entrañas de aquella maldita saga familiar.

8 – En general, la saga materna de Trujillo es todo un prontuario delictivo del más alto nivel. Todos fueron corruptos, promiscuos, ladrones y asesinos. Esta naturaleza macabra la heredaron del supuesto abuelo materno (José Juan de Dios Trujillo Monagas y de la madre Silveria Valdez, que era la transmisora de los genes diabólicos que corre entre todos los Trujillo nacidos en la República Dominicana. Así, Silveria parió a José Trujillo Valdez, alias Pepito, como también, Pepito Botella (un bandido de siete suelas), y este a la vez engendró con Julia Molina al tirano Trujillo y a sus restantes siniestros y malignos hermanos. Trujillo, a la vez, engendró con María Martínez de Trujillo los monstruos de Ramfis, Radhamés y Angelita Trujillo.

9 – José (Pepito), Trujillo Valdez – nos narra Pedro Conde Sturla en su ensayo – se parecía a su mamá por dentro y por fuera, y la emuló en casi todos los sentidos. Había asistido a la misma escuela que ella, la escuela de la vida, y había salido como ella, tan cuero y cortesano e intrigante como ella. Pepito desde joven fue promiscuo, corrupto en grado extremo, fiestero, bebedor e inescrupuloso. Ya adulto, se convirtió en un pequeño empresario que incursionaba en todo tipo de negocios turbios e ilícitos. Pepito fue ladrón de vacas, gallinas, cerdos, caballos, mulos, tierras, maderas, casas, etc. Con todos estos ilícitos ganó fama de cuatrero, por lo que estuvo preso en varias ocasiones. De la cárcel duradera lo salvaron las relaciones de su madre Silveria con el gobierno de Lilís.

La prole de Rafael Leónidas Trujillo Molina

10 – Este Trujillo, en su primera unión matrimonial con Aminta Ledesma tuvo dos hijas: Julia Génova que murió antes del año de nacida, y Flor de oro, quien fuera la esposa del cantante López Balaguer, y de ocho (8) más. También fue amante de Porfirio Rubirosa y de una veintena más. Trujillo, con su segunda esposa, María Martínez, procreó tres hijos: Ramfis, Radhamés y Angelita. Angelita, desde joven fue libidinosa, fogosa como su tía Luisa Nieves. Angelita tuvo muchos amantes, pero sólo se casó dos veces con hombres que disfrutaban torturar a otros hombres en las muchas cárceles del régimen. Su primer esposo, Luis José (Pechito) León Estévez, fue el más perverso de los dos. Su tortura favorita era abrir el vientre de sus enemigos para con sus manos enguantadas sacarles los intestinos, para luego dejarlos morir lentamente en agonía en su presencia, gozando de aquel espectáculo dantesco.

11 – Angelita también debutó como asesina. En su libro “La Verdad de la Sangre”, su autora, Pilar Awad Báez, relata cómo Angelita Trujillo mandó a inyectarle a su madre un anticoagulante, para provocarle la muerte por desangramiento después del parto, tal como ocurrió en fecha 6 de febrero de 1960. La niña que Pilar Báez dio a luz, sobrevivió. Luego, 9 meses después (el 30 de noviembre), también mataron al padre de la niña en un accidente planificado por el celoso asesino José Luis Estévez, a la sazón esposo de Angelita. ¿Cuál fue el motivo de este asesinato? Angelita se encaprichó con mi padre (confiesa Pilar Báez la hija sobreviviente); se enamoró de mi padre estando ella casada con Luis José León Estévez, acosándolo sin importarle su condición de casada y sin reparar en la amistad que le había unido a ella con mi madre, y sin importarle el peligro al que ella exponía a mi padre al fijarse en él.

12 – Los dos varones (Ramfis y Radhamés), fueron de conducta depravada, violadores, perversos, drogadictos y asesinos. Ambos fueron dos desalmados psicópatas como su padre. Particularmente a Ramfis le gustaba matar y torturar. Ramfis, era sádico, disfrutaba con caerles a tiro a sus víctimas después de una larga jornada de tortura. De su sadismo y maldad, nos da una idea el hecho siguiente: Don Miguel Ángel Báez Díaz (el padre de Pilar Báez, la mujer que Angelita mandó a matar con una inyección anticoagulante, después de ésta haber parido una niña en fecha 6 de febrero de 1960), fue apresado al día siguiente de la muerte de Trujillo, acusado de participar en complot de aquel ajusticiamiento, ocurrido la noche del 30 de mayo de 1961. Don Miguel Ángel Báez Diaz fue encerrado en las mazmorras de Nigua. Conjuntamente, también fue apresado su hijo el teniente Miguel Báez Perelló (que nada tenía que ver con el complot). Ambos fueron torturados hasta lo indecible. Ramfis, en su vesania, mandó a matar al hijo de don Miguel Ángel y a cocinar su carne, que luego se lo dio a comer al padre hambriento. Enterado el padre que la carne comida era la de su propio hijo, cayó en una angustia y depresión devastadora, que en pocos días lo llevó a la muerte. Esa era una de las cosas de las que disfrutaba Ramfis. En fin, todos los Trujillo padecían de un grave trastorno antisocial de aberrante personalidad.

Los títulos de Trujillo

13 – El título de generalísimo y de otros tantos de este tirano, – nos dice Conde Sturla -, los ganó en las constantes batallas que libró contra su pueblo. Así fue, Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, Generalísimo Invicto de los Ejércitos Dominicanos, Benefactor de la Patria y Padre de la Patria nueva, Primer Maestro de la República, Primer Médico de la República, Primer protector de la Iglesia, Primer cristiano, Primer Periodista de la República, Primer Abogado de la República, Primer Agricultor Dominicano, Primer Restaurador de la Independencia Financiera del país, Campeón del Anticomunismo en América, Paladín de la Libertad y Líder Supremo de la Democracia Continental, Protector de Todos los Obreros, Héroe del Trabajo, Padre de los Deportes, Patricio y prócer de la República, símbolo de la honestidad, esposo, padre y ciudadano ejemplar, Rector Magnifico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Doctor Honoris y causa de la Universidad de Santo Domingo, Primer Merecedor el Premio Nobel de la Paz. Para congraciarse abiertamente con las masas iletradas y lujuriosas, solo le faltó proclamarse, “Supremo Pato Macho y tiguere bimbín” de la República.

El falso nacionalismo de Trujillo

14 – El falso nacionalismo de Trujillo comienza con el inicio de su meteórica carrera militar. El 29 de noviembre de 1916, el capitán de navío Harry Shepard Knapp emitió una proclama desde el buque Olimpia desconociendo en nombre de su gobierno, a la República Dominicana como un estado soberano. Desde aquella fecha, por ocho (8) años, es decir hasta 1924, los yanquis establecieron un brutal régimen militar, (una dictadura férrea), que implicaba censura, amenazas, encarcelamientos, torturas, abusos de todo tipo y asesinatos.

15 – Esta ocupación y desconocimiento de nuestra soberanía fue combatida con levantamientos y protestas por patriotas dominicanos en todo el país. Pero fue en el Este, en las provincias de San Pedro de Macorís y el Seibo, donde se le presentó al invasor la más enconada resistencia, una, que corría pareja con la más feroz represión, con lo que a la vez ganaba galardone con el invasor.

16 – En general, los insurrectos alzados en las montañas y llanuras recibieron el mote despectivo de gavilleros, de ladrones o saqueadores. Integraban estas guerrillas, verdaderos patriotas, uno que otro bandolero y los campesinos que habían sufrido (igual que en otras partes del país) el despojo de sus tierras a manos de los capitalistas extranjeros vinculados al imparable desarrollo de la industria azucarera durante los primeros quince o veinte años del siglo.

17 – Para enfrentar el problema y evitar que se generalizó en otras regiones del país, los altos mandos de las tropas de ocupación decidieron crear una “Guardia Nacional”. Así, oficialmente, Harry Shepard Knapp, emitió el 7 de abril de 1917 la orden ejecutiva que establecía la organización de un ejército llamado “Guardia Nacional Dominicana”, pero comandada por oficiales norteamericanos. Este ejército tenía en principio unos ochocientos efectivos, en su mayoría un selecto grupo de personas de la peor ralea al servicio del imperio, como fue su integrante, la bestia Rafael Leónidas Trujillo, quien recibió su nombramiento a finales de diciembre de 1918. No cabe duda que Trujillo era el tipo de hombre que los marines estaban buscando. Un tipo de moral plegadiza o simplemente inmoral, carente de escrúpulos, de empatía, dispuesto a jurar y a matar por la bandera de sus amos.

18 – En su nuevo trabajo, Trujillo se dio vida persiguiendo a los patriotas dominicanos, torturándolos y matándolos o quemando sus viviendas, incluso con la gente adentro y arrasando poblados enteros. En estas salvajes embestidas, cientos de personas fueron vejadas, apresadas, asesinadas, martirizadas con hierros al rojo vivo, obligadas a beber agua hasta reventar, arrastradas por caballos desbocados, incluso descuartizadas, todo un baño de sangre en gran estilo. Por la eficiencia en las expediciones punitivas y obediencia a sus amos, Trujillo fue reconocido como uno de los mejores oficiales en servicio.

19 – Fue así, como en base a esta sangrienta hoja de servicio, en agosto de 1921, Trujillo fue escogido por los invasores para ingresar en la Academia Militar de Haina en la cual capacitarían en un curso de 4 meses a los oficiales élites, que dirigirían la “Guardia Nacional”, cuando ellos abandonaran el país. Terminado este curso exitosamente, Trujillo, ahora con el rango de segundo teniente, fue designado comandante de San Pedro de Macorís. De aquí en adelante, el ascenso militar de Trujillo fue meteórico, lo mismo que el acrecentamiento de su fortuna personal, hasta que llegó a ser uno de los hombres más ricos de América y presiente de la República por 31 largos años, en lo que fue uno de los tiranos más crueles que el mundo haya conocido. Es importante señalar, que Trujillo llegó a la presidencia dándole un golpe de estado al presidente Horacio Vázquez, quien había sido su protector, a tal punto, que lo tenía como a un hijo suyo; esta relación era tan cierta, que el mismo Trujillo decía que don Horacio era su padre, no obstante, lo traicionó.

20 – El 14 de abril de 1936, Trujillo aprobó alegremente, y reconoció oficialmente como suelo haitiano el Valle La Miel, Belladare y el lago Azuey, todos ilegalmente ocupados; total, más de un millón de tareas de tierra, a cambio de que el presidente haitiano Stenio Vincent, no permitiera que se asilaran en Haití los disidentes de su régimen; o sea, en esta negociación territorial, en Trujillo primó la defensa de su régimen – no la soberanía de la patria – puesto que en vez de reclamar los territorios ilegalmente ocupados, en vez de eso, se transó por su enajenación, para asegurar el combate a la disidencia de su régimen brutalmente opresor. Este hecho histórico es una prueba irrefutable, del falso nacionalismo de Trujillo.

Trujillo un entreguista de marca mayor

21 – En ese sentido Emilio Cordero Michel (Obras Escogidas, volumen II. Trujillo y Lilís. Página 383. Archivo General de la Nación. Vol. CCLXVII), nos dice lo siguiente: “Trujillo, a quien algunos erróneamente consideran que fue un gran nacionalista porque adquirió para el Estado la Compañía Eléctrica de Santo Domingo (actual Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE) y para sí y su familia varios ingenios azucareros de propiedad norteamericana, permitió que la Aluminum Company of América (ALCOA) explotara y saqueara los yacimientos de bauxita de Pedernales; que otra empresa yanqui hiciera lo mismo con el mineral de hierro de Pueblo Viejo, Cotuí; y que la Grenada Company, subsidiaria de la United Fruit Company (Mamita Yunai) como la llamaban en Centroamérica), adquiriera por medio de intermediarios, a precio de vaca muerta y bajo amenazas a sus propietarios, las enormes extensiones de tierra que cultivó de guineos en la Línea Noroeste y que abandonó el país gracias a la Sigatoka Negra o Mal de Panamá que exterminó las plantaciones

22 – También, pone de manifiesto el falso nacionalismo de Trujillo, la exoneración de impuestos que por 20 años le otorgó al Central Romana. A esto hay que agregarle que al momento de su muerte Trujillo deja al país con una deuda externa de 17 millones de dólares y con las bóvedas del Banco de Reservas en números rojos a consecuencia de la sustracción de capitales por parte de la familia Trujillo y sus allegados. También hay que agregar que Trujillo pagó la deuda externa que eran 9 millones de dólares en 1947 pero él robó al patrimonio público del país, más de 300 millones de dólares, que fueron depositados en bancos extranjeros, sin contar con los cientos de millones de dólares robados por sus familiares y también depositados en bancos del exterior. Además, Trujillo dejó un país aislado del resto del mundo y sumamente empobrecido e inculto. El nivel intelectual de los graduados en la universidad era pobrísimo, porque la lectura de ciertos libros estaba rigurosamente prohibida. El 70% de la población no sabía leer y escribir. La gente, apenas comía una vez al día. La población campesina vivía en ranchos con piso de tierra y letrina. En este régimen de ignominias, la mayoría del pueblo, especialmente la masa campesina andaba descalza y desdentada, y vestía ropas con remiendos. Lo peor de todo fue, que dejó a un pueblo en la ignorancia total y embrutecido, lleno de calieses y de una clase económica y política, desalmada que continuó el trujillismo hasta el día de hoy.

Trujillo el genocida

23 – Un genocida es un ser de la peor especie de la humanidad. Hay que tener la más sucia y cruel entraña para mandar a matar a palos, puñaladas y machetazos limpios a miles de seres humanos sin considerar que fuesen niños, mujeres embarazadas, ancianos o jóvenes imberbes. Solo alguien que le sirva al demonio y a toda su compañía es capaz de concebir en su mente y hacer semejante monstruosidad, para después dormir tranquilo y plácidamente, como si nada hubiese pasado. Me refiero a la matanza de más de 17 mil haitianos que en 1937 se hiciese por orden expresa de este hombre cruel, inhumano, hijo de puta, ruin y desalmado.

24 – Un genocidio es una barbarie cometida por hombres satánicos. Dios jamás aprobaría semejante aberración contra un pueblo, puesto que su mayor mandamiento es no matar y amaos los unos a los otros. Para solucionar el problema migratorio haitiano, no era, ni es necesario una acción macabra como lo es matar a miles de personas a punta de lanza, palos y cuchillos. Derramar sangre, ensuciarse las manos de sangre, es cosa del diablo, no de Dios. Los dominicanos que nos preciamos con ser cristianos y hasta devotos de la virgen de Altagracia, no podemos incurrir en la doble moral de sustentar que somos un pueblo cristiano y a la vez aprobar y ser parte de un genocidio. Con esa matanza, Trujillo ha arrojado un karma terrible sobre nuestro pueblo, que lo pagarán justos y pecadores por muchas generaciones. Ese maleficio, rompamos con el amor; no hay de otra, puesto que los caminos de Dios son claros, correctos y precisos.

Trujillo usó el antihaitianismo, para construir una falsa dominicanidad y un falso nacionalismo

25 – Trujillo usó a los intelectuales que lo apoyaron en sus 31 años de tiranía, para con una doctrina antihaitiana construir una falsa dominicanidad y un falso nacionalismo. “El nacionalismo es el racismo de los intelectuales, y el racismo es el nacionalismo de las masas”, nos dice Zygmunt Bauman (un judío polaco que fue víctima del racismo Nazi). Sabiendo las pasiones que levanta la práctica de este aforismo, y su efectividad a los fines perseguidos, Joaquín Balaguer y Arturo Peña Batlle, por instrucciones de Trujillo y por sentimientos y convicciones propias, instrumentaron una feroz y bien dirigida campaña antihaitiana que comprendió alevosamente, el antihaitianismo histórico, el antihaitianismo de Estado, el antihaitianismo político, y el antihaitianismo racistas cuya esencia es la negrofobia. Pero todo era tan solo un espectáculo infame para engañar a las masas iletradas y satisfacer a los racistas, especialmente a los negrofóbos. Y fue así, pues mientras Trujillo, en 1937 mataba más de 17 mil haitianos para hacer efectiva la dominicanidad de la frontera, por otro lado, él y todos los dueños de ingenios ingresaban al país miles de haitianos que lo confinaban a residir en bateyes miserables como si fuesen animales de carga, donde los esclavizaban, y hasta lo mataban. Cuando Trujillo fue ajusticiado, por esta práctica inhumana, dejó en el país más de cien mil haitianos indocumentados. Esto nos dice, que el nacionalismo de Trujillo era falso de toda falsedad. A él solo le interesaba la suerte de sus negocios. Para Trujillo, las personas, nuestro pueblo, la patria, simplemente eran medios para acrecentar su poder y fortuna personal y para sustentar su megalomanía. Igual acontecía con los demás miembros del clan Trujillo.

Trujillo sometió a su pueblo a la tiranía más espantosa de nuestra América

26 – Trujillo llenó el país de cárceles inmundas, donde se torturaba y mataba a los disidentes de su régimen. Por 31 años, este desgraciado, sus hermanos e hijos, hicieron del país una cárcel y una finca propiedad de ellos. En su tiranía no se respetaron los derechos humanos. De mil maneras crueles e inmorales pisoteó la dignidad de nuestro pueblo. El robó los fondos públicos, despojó de sus tierras a los campesinos, suprimió mediante el terror de todas las libertades, cualquier manifestación de oposición a su régimen la reprimió a sangre y fuego, todo ello evidencia el falso nacionalismo de Trujillo, porque un nacionalista es alguien que ama profundamente a su pueblo; Trujillo, en cambio, lo odió, sometiéndolo por 30 largos años a las más feroz y cruel dictadura. Trujillo y su familia, mataron, torturaron, masacraron y robaron a su pueblo. Por demás, también fue un servil de los poderes extranjeros. Entonces, conteste usted: ¿Trujillo, fue nacionalista?

Ni Trujillo, ni Trujillitos

27 – Tal como hemos reseñado en párrafos anteriores, a la muerte de Trujillo, el país era una finca particular de aquella familia macabra e infame. En el 1961, aquella tierra atormentada, estaba repleta de cuarteles policiales y militares, y con decenas de cárceles para la tortura y la muerte, regentadas por miles de calieses y otros hombres siniestros, que lo de satánico le queda corto.

28 – En aquella era maldita, las ciudades, que hacían de conucos, estaban conformadas por algunos edificios gubernamentales, un parque central y una iglesia. Todas estas edificaciones estaban rodeadas por unos barrios inmundos (verdaderos cordones de miseria), donde habitaban miles de gente sin trabajo, sin servicios sanitarios, sin electricidad y sin acueducto, por lo que este conglomerado así hacinado, vivía en un estado miserable y primitivo; eso sí, en cada rancho de esos, no podía faltar un cuadro de Trujillo, ni la placa que en alto relieve tenía grabada la frase “EN ESTA CASA TRUJILLO ES EL JEFE” o “EN EL CIELO DIOS Y EN LA TIERRA TRUJILLO”. Tampoco podían faltar los cuadros del Sagrado Corazón de Jesús y el de la Virgen María, so pena de ser acusado de comunista, lo que podía ser motivo para la persecución, tortura y muerte. Estas pobres gentes, mal vestidas, descalzas, desdentadas y desnutridas, porque apenas solo podían mal comer una vez al día, tenía que comprar estas prendas con su dinero, además, también tenían que tener al día los tres golpes (la cédula, la palmita y el carnet de Partido), cosa que también tenían que comprar con el poquísimo dinero destinado a mal comer, si acaso, una sola vez al día.

29 – Fue así, como Trujillo dejó un país habitado por una mayoría de gente sumida en la peor pobreza material y espiritual, con una ignorancia espantosa y atemorizada, puesto que ser un librepensador, era un delito mayor que acarreaba hasta la pena muerte. En aquel régimen de oprobios, no se podía ejercer la libertad de conciencia y religiosa, ni de expresión. Además, con el caliesaje que implementó aquel tirano en todo el territorio nacional, se sembró entre los ciudadanos el miedo a la delación, de tal forma, que tú te cuidabas del trabajador que tenías en la casa, del vecino y el amigo, del compañero de trabajo, y hasta de los mismos familiares.

30 – Esta situación activó el instinto de supervivencia individual e impidió la cohesión familiar y social de nuestro pueblo, cosa que unida al mal ejemplo de los Trujillo (robar, violar, asesinar), sembró en la ciudadanía una paranoia colectiva, que deformó el espíritu nacional, para transfórmanos en lo que hoy somos: una sociedad que sucumbe por la corrupción de sus gobernantes y funcionarios. Trujillo y sus familiares, con sus ejemplos, nos enseñaron a robar, a ser deshonestos y autoritarios. Esta lacra se enquistó en el alma nacional, y nos hizo mucho daño. Trujillo no fue una escuela de valores, sino, todo lo contrario. Por eso los tantos ladrones y gentes deshonestas y autoritarias que hoy existen en nuestra patria. Incluso, yo pienso, que la matanza de mujeres (los tantos feminicidios) por parte de nuestros hombres del montón, tienen su origen en una carga genética que injertaron los Trujillo en cuerpo biológico y social de nuestros machos, y que corren en ambos estamentos (en el biológico y social), hasta el día de hoy.

31 – En este punto hay que tomar en cuenta, que nuestra isla a partir de 1492 se pobló con individuos desalmados que sacaron de las cárceles europeas que estaban condenadas a muerte o a prisión perpetua por robos y asesinatos. En consecuencia, la nación dominicana tiene sus raíces étnicas con esta clase de gente, y naturalmente, por cantidad de gente buena, pero en menor cuantía. Por ese azar de la vida, los Trujillo y su cuadrilla de ladrones y asesinos provienen de aquellas escorias. Posteriormente, para desgracia de la patria, entre Trujillo y Balaguer mataron a la mayoría de los buenos, es decir, a las personas con los genes altruistas, con carga genética para hacer el bien y poseer talentos positivos y otras virtudes. Es tan así, que la mayoría de los que nos han gobernado desde que somos república, incluyendo a los demás altos funcionarios y a los empresarios, son gente que proviene de ese conglomerado de malvados. El más representativo de todos ellos, fue Trujillo y su familia. Después le siguieron como los más connotados, Balaguer, Leonel y Danilo, cada uno con su correspondiente corte de rufianes.

32 – El hecho es, que después de la muerte del tirano, le sustituyeron en el mando civiles y militares que fueron parte de su estructura política. De hecho, las familias con los apellidos más sonoros de nuestro país, hoy detentan el poder político y económico y ostentan las fortunas más inmensas, producto de haberse adueñado del dinero, fincas e industrias y de otras propiedades dejadas por Trujillo. Sus caudales también lo aumentaron, dándole seguimiento a la depredación del estado y a la explotación inmisericorde de la mano obrera. Esa situación, se evidenció, principalmente a los que hicieron capitales con la industria azucarera.

33 – Pero también, en la sociedad actual, consustancial de trujillismo, los que han surgido desde abajo, por las mismas razones de transmisión genética que las anteriores, también han resultado, ladrones y autoritarios; el peledeísmo es el prototipo que da validez a esta premisa; por ejemplo, los que fueron presidentes por el PLD (Leonel y Danilo) y sus funcionarios, como los empresarios que fueron cogobierno con ellos, son el vivo modelo y evidencia, de cómo corre por nuestra sangre, esos genes que transmiten el ladronismo de Trujillo.

34 – Esta lacra también la eximen los profesionales, como médicos y abogados, quienes hoy por hoy, andan detrás del dinero ajeno, con formas que nos hacen pensar que son nietos o sobrinos de Trujillo. También hay que cuidarse del zapatero, del carpintero, del jardinero, del electricista, y de cualquiera que tengas un oficio del que te valgas, para llevar a cabo una tarea en nuestra empresa o en nuestra casa. Frente a ellos, tienes que montar guardia para que no te esquilmen.

35 – Parafraseando unos conceptos de Bosch contenido en su libro “Composición Social Dominicana”, explico este fenómeno social de la siguiente manera: El régimen de Trujillo creó una sociedad sin una escala de valores morales; una sociedad deformada, de donde ha surgido una mayoría que no tiene lealtad a nada, ni a un amigo, ni a un partido, ni a un principio, ni a una idea ni a un gobierno. El único valor importante para ellos es el dinero, porque con él pueden vivir en el nivel que les pertenece desde el punto de vista social y cultural; y para ganar dinero se desconocen todas las lealtades y todos los valores, por ello, robar le es permitido, sin creerse que están haciendo algo malo.

Ramfis Domínguez Trujillo, otro fabulador en la arena política

36 – Finalmente quiero advertir a mi pueblo de un sinvergüenza nieto de Trujillo (el tal Ramfis Domínguez Trujillo), que anda por ahí pretendiendo ganar la presidencia de la República ignorando olímpicamente a los hijos de puta que fueron sus antepasados. A despecho de esa historia de sangre y barbaries, en sus discursos (sin ningún pudor ni delicadeza, ni respeto a los caídos en aquella tiranía), este fabulador siempre enfatiza, que su abuelo fue “un gran ser humano” y lo sazona diciendo, ¡demasiado humano! Este señor parece no darse cuenta, que sus discursos y su presencia constituyen una ofensa e irrespeto para los de la “Raza Inmortal” y sus descendientes, y para el pueblo consciente de lo que fue aquella satrapía.

37 – Es indignante ver como este narcisista niega que su abuelo no fue un ladrón, sino un patriota, y lo hace con un cinismo que espanta e irrita, tal como hacen los psicópatas de la vida real y los que vemos en las películas. Este fabulador, con sus discursos ensamblados con sofismas, quiere ganar el corazón de los incautos, de aquellos no saben de la saga maléfica que esta familia maldita lleva en sus entrañas, y caen este bache, porque no conocen de psicología y psicobiología, ni de genética, ni de neurociencia para entender que la psicopatía se hereda, que se lleva en la sangre y en las entrañas.

38 – Este Trujillo sabe muy bien que él no es dominicano, porque nació en New York, razón por la cual tiene un impedimento constitucional insalvable. A sabiendas de esa imposibilidad, él sigue en su proselitismo, porque con ello ha constituido una empresa, que con los “pendejos que le dan dinero”, se hace de pingües beneficios.

39 – Un Trujillo aspirando a gobernar nuestro país, y proclamando que su abuelo fue un gran ser humano, y requintarlo con “demasiado humano”, como negar que aquella bestia fue un ladrón, un cuatrero, un violador, un asesino despiadado, viene a ser una afrenta a nuestra historia y a los tantos mártires que ofrendaron sus vidas y bienes para deshacernos de aquel monstruo. Constituye una falta de respeto y un desafío y afrenta a la dignidad nacional, de quien como Ramfis Domingo Trujillo, quiera gobernar nuestro país, ignorando y tergiversando esa historia, y más, cuando lo hace montado en esa absurda defensa que con tanta pasión hace de su endemoniado abuelo. Elegir a un Trujillo de presidente, en el caso a Ramfis Domínguez, aparte de violar la constitución de la República, sería darle un honor inmerecido a esa horda familiar y reivindicarla. Ello sería un sacrilegio, una maldición y una afrenta y estigma bochornoso para los dominicanos conscientes, que comprometidos con su patria, están alerta y prestos para defender la dignidad nacional cuando alguien como Ramfis Domínguez Trujillo, quiera, ose o pretenda mancillarla.

40 – En consecuencia, desde el punto de vista patriótico, genético, histórico, ético y moral, desde la atalaya de la decencia y la dignidad nacional, es rigurosamente inaceptable que un Trujillo nos vuelva a gobernar. De ocurrir semejante contingencia, sería una vagabundería mayor de nosotros los dominicanos, y quedaríamos ante el mundo, como gente sin pudor, sin honor y sinvergüenzas.

41 – ¡¿Ustedes se imaginan, de nuevo un Trujillo gobernado nuestro país, y que Angelita Trujillo (otra psicópata), entre triunfante el Palacio Nacional!? No olvidemos que la familia Trujillo (y Angelita lo es), solo engendra seres malvados. De las entrañas y vientres de esa saga, solo salen demonios.

A modo de conclusión

A – A esta altura del juego, todavía existen personas (los trujillistas y los muy ingenuos o ignorantes), que quieren justificar el trujillismo y sus barbaries diciendo que Trujillo fue un producto de su época. Desde el punto de vista genético y psicológico, este concepto es totalmente falso. Las circunstancias sociales adversas, sólo son el terreno propicio para el crecimiento y desarrollo de la naturaleza innata de esos seres despreciables, que son una aberración de la naturaleza. La psicopatía, no tiene nada que ver con los tiempos, puesto que los psicópatas nacen en todas las épocas y en cualquier parte del mundo. Los psicópatas como Trujillo nacen, y con el tiempo y las circunstancias desarrollan y ponen en práctica todo lo que conlleva su aberrante naturaleza, con la agravante, que sus genes se transmiten, tal como se ha visto ha sucedido con esta satánica familia.

B – En esta historia, para mal, Ramfis Domínguez Trujillo, que es un pura cepa de esa saga familiar, por lo visto, no es la excepción a la regla, de lo que han sido los Trujillo; como si lo han sido los dos hijos de Pablo Escobar Gaviria (Juan Pablo Escobar Henao y Manuela Escobar Henao), quienes conscientes de lo siniestro que fue su padre, pidieron perdón a sus compatriotas por las barbaridades cometidas por su padre contra Colombia y el mundo. Ellos – muy decentes – jamás incurrieron en el irrespeto, burla y agresión, de salirle a su pueblo, con aquello de su padre fue un gran ser humano, tal como desaprensivamente lo hace Ramfis Domínguez Trujillo con la nación que su abuelo masacró, robó, humilló y avergonzó durante 31 largos años.

C – Todo el horror de la narrativa anterior que revela el prontuario macabro de la familia Trujillo, es suficiente para nuestro pueblo externar un rechazo tajante a las pretensiones presidenciales del tal Ramfis Domínguez Trujillo y de cualquier otro Trujillo o Trujillito, para expresarle a todo pulmón: ¡Carajo, a los 60 años de ajusticiado aquel tirano, en nuestro país no hace falta un Trujillo ni Trujillitos, sino, los hombres y mujeres como los de la “Raza Inmortal” y los demás que combatieron a Trujillo y a Balaguer, a sus regímenes de oprobios, y a todo lo que ellos representaban y aún representan.

Quien tenga oídos…que oiga

New York, NY 18/6/2021

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