Populismo = separación

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Milagro Portillo

Populismo no tiene otra definición en el mundo que separar. Separar sembrando el odio en cada población que entra. Cuando hablamos de populismo tenemos que centrarnos en su fin, que no es otro que comenzar a sembrar el odio entre ricos y pobres, entre el empleador y sus empleados, entre migrantes y los nacionales. Así el populismo toma las aceras de nuestro continente latinoamericano. Cada día los que nacimos en Venezuela, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, El Salvador, Argentina, México y todos los países de Latinoamérica vemos pasar la caravana del populismo. Que llega con un disfraz de esos héroes de tantas series, como el zorro, supermán. Se presentan como los Robin Hood que nos sacaran de los problemas y miserias en que estamos sumergidos.

Pero la procesión del populismo la podemos conseguir entre tantos emigrantes que hoy atraviesan fronteras, caminando, pedaleando una bicicleta, atravesando un río bravo en busca de la verdadera paz y calidad de vida que nuestros países han perdido y otros que quieren perderla.

Ningún país de nuestro continente podía imaginar, por ejemplo, que los venezolanos pudieran emigrar. Siendo el país más rico del continente. Sin embargo, fue asaltado por el populismo de un hombre que se vendió como el salvador. Y hoy los venezolanos nos preguntamos, de qué quería salvarnos. Si a pesar de los errores y fallas como sistema democrático que tenía el país, podía encaminarse a un rumbo mejor. En América Latina caminan muchos Hugo Chávez que se valen de las crisis para meterse a sembrar el cáncer del populismo. Y lo peor no es que salgan estos Hugo Chávez lo más dañino es que el pueblo les cree.

Los populistas no establecen reformas para mejorar aspectos en educación, salud, áreas sociales ellos lo que hacen es destruir lo que está. En el papel de Robin Hood que están dispuestos a vender piensan que el dinero no se debe trabajar, sino que debe regalarse, entre comillas, a los necesitados. Porque el final del cuento de los populistas es que son ellos los que acumulan más dinero, sin trabajarlo, En otras palabras, robando a ese mismo pueblo. En el populismo los pobres son más pobres, la clase media se resquebraja.

A veces nos preguntamos, cómo hacer entender a nuestros pueblos en América Latina que esa no es la salida. Cuando, por ejemplo, encontramos a Argentina que después de todo lo malo sembrado por los Kirchner, volvieron a repetirse el plato. Cuando vemos a Chile tratando de cambiar una constitución que es la que ha servido para darle el rumbo a un país, pero que la izquierda chilena se empecina en destruir, sin dejar atrás, el pésimo gobierno del segundo mandato de Sebastián Piñera, que ha permitido el avance del populismo.

Si buscamos un concepto para populismo debemos quedarnos con la de Ralf Gustav Dahrendorf, sociólogo germano-británico quien la llamó, demagogia.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional

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