La gran pregunta que tantos se hacen aquí

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Dónde está el cambio, slogan electoral predilecto  del partido hoy en el poder (PRM), por el cual votó la población dominicana en el pasado torneo electivo, 2020; intención que, evidentemente, tenía por objeto salir de la forma de gobierno morada (peledeista), en que predominaban   ejecutorias más que impropias, siempre en contra de los segmentos más desposeídos de esta sociedad; y, el escandaloso endeudamiento con el exterior, generador de condicionamientos subyugantes para los dominicanos, e hipoteca de la soberanía nacional.

También, las decisiones dirigidas a despojar del patrimonio local al Estado nuestro, para ponerlo en manos de poderosos grupos empresariales dentro del “solar”, como de algunos extranjeros, incidentes en los quehaceres de esta República.

¡Esas “bellezas” a destacar, con principalía! Y, notorio es que, a pesar del tiempito transcurrido ya, algo razonable, desde que las nuevas autoridades elegidas asumieran el poder, en que manifestaciones persuasivas sobre las enmiendas que se requieren en esos ordenes, se ha debido poner en evidencia ante la población, no gran cosa es lo que se ha visto; como, tampoco en términos generales de la nación. ¡Cambio! ¿En qué?

De lo que sí se está hablando ya, aunque con sutiliza, es de reelección presidencial, con los “lambonismos”, y el sonar de las bocinas humanas de estilo. ¡Qué rápido se le coge el gusto al poder, en esta nación!

Se podría decir, qué en lo que va, no ha habido ningún cambio de significación en realidad; que todo ha proseguido tal cual años anteriores; y, que, en algunos casos, quizás hasta peor. Qué las esperanzas cifradas por este pueblo, hasta hoy lucen como “truncadas”.

Con el mismo patrón se ha continuado gobernando, según es lo que se entiende hasta ahora, verificándose: promesas oficiales aéreas; e, iguales titulares periodísticos entretenedores, para desviar la atención, en cuanto a las grandes problemáticas nacionales, que se verifican aquí desde hace años.

También, se ha seguido con la concertación de mayores empréstitos en el exterior. Aplicándose la misma estructura impositiva vigente que gravita con fuerza sobre la población, y con intenciones de ser ampliada ahora, a través de una nueva reforma fiscal, como es lo que se está planteando.

En ese sentido último, el intentar recuperar los dineros que se han robado los políticos nuestros, con contadas excepciones, durante las dos últimas décadas, penalizando más aun a este pueblo con la imposición de otros gravámenes, que es obviamente la intención que se advierte, ante el déficit estatal dejado por aquellos, podría irritar sobremanera a esta maltratada sociedad, provocando el que la misma reaccione de mala forma, agresiva, y retaliataria. ¡Cuidado!

“!¡Qué bien!”. Es muy fácil, querer resolver así el actual problema financiero estatal patente. Ahora, no sería lo más aconsejable tal proceder en estos precisos momentos, con las precariedades económicas que viene afrontando la sociedad nuestra, y los embates de la crisis sanitaria en curso, que luce poco controlable.

Recordar que, “hasta la belleza cansa”, como reza un refrán popular, es algo que se debe observar con mucha atención aquí. También, que se tiene un funesto referente pasado local, como otro extranjero hoy, en el sentido de lo que se trata.

En adición se siguen observando, los mismos amagos en contra de la corrupción estatal, aunque con nimios aprestos de persecución punitiva en el presente, respecto de la pasada, como la actual, en el marco laborar de un Poder Judicial cuestionable en ocasiones diversas, y tintado indiscutiblemente ese, por la politiquería vernácula.

Y, de otro lado, continua presente la connotada inseguridad ciudadana de siempre, que viene desde hace tiempo, entre otras “yerbas aromáticas” que se respiran en esta nación, desagradables por completo.

Luego, de qué cambio se puede hablar hasta el momento en este país, con relación a los nuevos mandamases que se tienen. Todo lo hecho con relación al presente ha dejado bastante que desear, según la opinión casi generalizada que prevalece; por lo que ya la población comienza a desesperarse.

Por supuesto que, la ciudadanía en pleno, se está sintiendo burlada una vez más, al extremo de que, según los rumores que circulan, se están gestando movimientos de protesta relativos; como, para promover las exigibilidades al gobierno, que se consideran debidas.

Previsible es que, de no lograrse los resultados apetecidos, podrían generarse pobladas con consecuencias impredecibles para la nación, que posiblemente traerían desbordamientos sociales de alta consideración; y, hasta ocasionar dar al traste con la poca paz de los dominicanos actualmente. Además, hacer tambalear incluso, las bases del poder político presente.

Ya este pueblo esta jarto de burlas, como de promesas incumplidas, por lo que hasta el mismo sistema de partidos que rige se podría ir de paro, para dar paso a un nuevo de régimen de fuerza en este país, en el entendido de que la llamada democracia representativa entre nosotros, es solo pantalla, y en la que nada más se gobierna para grupos selectos, padrinos, o socios de los que estén “subidos en el palo”.

Como se está ausente aquí de conciencia poblacional, y de los cumplimientos oficiales casi obligatorios, es obvio que, se están abriendo los caminos factibles para la llegada al poder de un dictador con una mentalidad avanzada, que venga en actitud de enmendar cuánto malo entre nosotros se tiene, y reciba un fuerte apoyo poblacional.

Entonces, qué se procure realizar los cambios exigidos por esta sociedad, para lo cual se sufragó últimamente; en especial, los que conciernen al combate efectivo en contra de la   corrupción casi generalizada que en Dominicana se verifica; y, que está en la base de otros males derivados, no menos dañinos, que afectan sobremanera a esta República…

Es previsible que, solo así podría continuarse en esta nación, viviendo, aun en contra del sistema, por los paradigmas que lo caracterizan, bajo el cuestionado esquema de gobierno que prevalece – democracia representativa -, con sus defectos y virtudes.

¡Atención, qué nadie se pierda; todo está muy a la vista!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

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