A tres años de la rebelión cívica de abril en Nicaragua

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Por Fabio Mendoza Obando

El grito de libertad bañó de esperanza a la Patria aquel 19 de  abril del 2018 y todos volvieron a ver y a alzaron  la bandera azul y blanco como símbolo de lucha.  Fueron ellos,  los jóvenes, adultos y niños, armados del honor patriótico y férrea  voluntad, llenos de vigor, fuerza y coraje, con ferocidad y arraigo se lanzaron sin miedo a las calles, en claro desafío al fiero salvaje, se abalanzaron a la conquista, sacaron las garras  con valor y orgullo. Y las calles y caminos de ciudades y pueblos pequeños se fueron llenando y el Cielo estaba con todos en la lucha por la libertad.

El país despertó en protestas contra la dictadura para decir ya no más de lo mismo, todo empezó por las reformas al sistema del seguro social. Y nuestros viejitos que protestaban, los ciudadanos de oro del país, los primeros protagonistas. La represión de la dictadura y la policía nacional contra ellos se ensañaron, ensangrentaron  sus cuerpos,  sus rostros envejecidos manchados de sangre, las imágenes dieron la vuelta al mundo, fue el inicio de la barbarie para lo que venía después. Inhumana estocada de la perversa dictadura, sacó del escondite lo que realmente eran, los mismos de siempre.

Los jóvenes estudiantes universitarios y adolescentes  de secundaria, campesinos, amas de casa, hombres y mujeres dijeron presente, no había edad para no protestar, era la hora del cambio, sacar a los añejos individuos del poder, porque llegaron engañando a todos, del decir al hacer les separa una larga distancia, no cumplieron. El pueblo en las calles, celebrando marchas gigantescas, pidiendo por un mejor país, una vida digna, la hora había llegado, era el tiempo de todos. Mientras la dictadura se tambaleaba, los serviles uniformados demostraron que  no estaban al servicio del pueblo sino del sistema dictatorial.

Ejército y policía, paramilitares, francotiradores y fanáticos al servicio  del dictador, empezaron a disparar contra el pueblo, los jóvenes pusieron su pecho y fueron muriendo hasta contabilizar más de trescientos. Los francotiradores escondidos entre árboles y barricadas de adoquín, mataban sin piedad y frente a las cámaras de televisión a seres inocentes, los jóvenes desde el frente de lucha activaron las transmisiones en vivo de sus celulares para dejar pruebas de lo que hacían, el mundo miraba la muerte de ellos por las balas asesinas del dictador. Y las cárceles se fueron llenando también.

Hace tres años ya de la  rebelión cívica de abril. Hace tres años y por las heridas y la sangre derramada de nuestros héroes se escucha el grito de libertad para la patria. Hace tres años y aquí estamos siguiendo el legado de ellos. Seguimos pidiendo justicia y libertad y cero impunidad. Hace tres años de la insurrección cívica y estamos más vivos que nunca, dispuestos a seguir con perseverancia envueltos en ese anhelo de ser libres y construir una Patria para todos sin excepción alguna. Hace tres años estamos recordando a nuestros caídos, que están siempre presentes y vivos en nuestra mente y corazón. A tres años, la represión  del dictador no cesa. A tres años seguimos en pie de lucha hasta alcanzar los sueños por lo cual ofrendaron sus vidas.

Héroes de abril, ustedes que dieron su  vida, ustedes que derramaron su sangre por una Nicaragua libre,  el eco de la lucha, de los que nos legaron  recorre sigilosamente  los peldaños de esta tierra. El vigoroso sueño que aspiraron se ha sembrado en tierra fértil para ser cosechado y cultivado en el esplendoroso porvenir  de esa multitud que asoma esperando el día que con cortejos y marchas triunfales se encienda en el horizonte de la Patria la antorcha de la libertad. No están olvidados, cargamos la responsabilidad y el cumplimiento de su mandato.

Estamos esperando ese día, estamos seguros que llegará,  porque así lo queremos que sea, con nuestra lucha constante. Tendremos esa facultad del disfrute de una Nicaragua bien gobernada, donde todos seamos participes de las mejores decisiones, donde tendremos la posibilidad de decidir por nosotros mismos. Seremos libres para elegir, participando activamente, expresando nuestras ideas sin restricción alguna,  tomando las correctas decisiones que afecten nuestra vida personal, familiar y social.  Forjaremos el futuro anhelado, cultivaremos el respeto como pilar fundamental de convivencia de una nueva sociedad. La lucha sigue. Nicaragua es de los nicaragüenses.

Poeta y escritor nicaragüense

 

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