La responsabilidad del tiempo compartido

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“Hay recuerdos de nuestra infancia que son como un oasis de amor a los que acudimos de vez en cuando, que nos marcan y permanecen almacenados en el alma para toda la vida”

Así es como recuerdo el amor de mi madre: Más allá de cualquier otra manifestación de amor, (que siempre la hubo) recuerdo el tiempo que dedicaba para leernos un cuento o relatarnos una historia fantástica antes de irnos a dormir.

Debido al vertiginoso fluir de la vida en la actualidad, a veces pareciera que ya no tenemos tiempo para compartir en familia, para crear y recrear en el alma de los niños ese mundo especial, lleno de ternura, alegría y sueños compartidos con amor y esperanza. Tiempo muy importante, indispensable en el desarrollo de una personalidad equilibrada y sana. Un niño que no es amado se mostrará inseguro, apático y hasta insensible en su etapa adulta, inclusive algunos de estos individuos se someten a relaciones tóxicas con tal de sentirse aceptados y amados de alguna forma, pues tienden a presentar autoestima baja. Además en muchos de los casos les cuesta trabajo construir relaciones sólidas y estables, pues todos somos conscientes de que nadie puede brindar amor si no se ama y se valora a sí mismo primero.

No debemos olvidar ni por un momento, que el amor y el respeto son los pilares fundamentales en la formación de una personalidad equilibrada y sana en todo
ser humano, por ello es indispensable que como padres ejerzamos y fomentemos el poder del amor en la primera infancia. Recordemos siempre que los niños son
el futuro; y el mejor legado que podemos dejarles es amor, respeto, estabilidad
y educación.

Autoría: Rossi Er
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Colombia