La transformación digital y los derechos humanos

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Por Araceli Aguilar Salgado

“La tecnología y las redes sociales han traído el poder a la gente”. Marcos McKinnon

Los cambios tecnológicos requieren legislaciones que los contemplen, las posibilidades de la red y de las plataformas sociales ha creado una brecha entre los usuarios y las compañías, que luchan por comercializar el oro negro del siglo XXI, los datos personales pasa a ser un entorno sustitutivo en el que se difuminan las limitaciones del tiempo y del espacio.

Ha experimentado un vertiginoso crecimiento que nos ha hecho evolucionar muy deprisa para adaptarnos y prosperar en él, dentro de este proceso de adaptación al nuevo medio, resulta esencial la preservación de los derechos fundamentales de las personas, uno de cuyos frentes ahora se extiende al nuevo entorno digital a través de las llamadas tecnologías digitales deben diseñarse para mejorar, complementar y facilitar las aptitudes cognitivas, sociales y culturales de los seres humanos y, al mismo tiempo, darles la oportunidad de elegir.

 

Consecuencias que la digitalización podría tener para los seres humanos:

Dominio del mercado las tecnologías digitales crecen rápidamente, sin apenas costes y trascienden fácilmente las fronteras, cuando dejamos que el mercado domine la economía digital, la prioridad pasa a ser multiplicar los beneficios de las empresas, por encima de importantes valores públicos como el medio ambiente, la igualdad o la privacidad.

Que las empresas puedan llegar a ganar dinero con las noticias falsas y la polarización de opiniones se convierte en un resultado indeseado del proceso de libre mercado esta es una versión simplificada de la filosofía capitalista estadounidense en la que el gobierno interviene lo menos posible en la economía digital.

Dominio gubernamental, situado en el extremo opuesto del anterior escenario, encontramos a China, cuyo gobierno quiere dirigir la innovación digital de arriba abajo. el gobierno decide qué tecnologías se desarrollarán y cómo se utilizarán, el gobierno actúa como un Gran Hermano que vigila a la ciudadanía y recoge todos los datos: dónde se encuentra, cómo se desplaza, qué hace y qué compra cada persona.

Esos datos pueden servir para dividir a la ciudadanía por categorías: quienes no se comportan lo suficientemente bien según el gobierno obtienen una puntuación baja y pueden tener problemas a la hora de viajar o de acceder a la vivienda, el trabajo o la atención médica.

El gobierno inspira al mercado, el desarrollo de los cimientos de la sociedad digital moderna (ordenador, internet, teléfonos inteligentes) ha sido posible gracias a ingentes cantidades de dinero público, y esos cimientos son la base que ha permitido hacer despegar a las empresas tecnológicas.

Así pues, para que un ecosistema digital sea saludable requiere tanto la visión como la financiación del gobierno, además de asociaciones público-privadas, una cultura de la incubación de empresas y competencia leal en el mercado, los gobiernos deben animar a las empresas a encontrar soluciones a los problemas sociales que sus conciudadanos consideran importantes.

Para dar respuesta a estos temas, se requiere un enfoque de las tecnologías digitales centrado en el ser humano, y eso significa que los principales requisitos que deberían cumplir son: empoderar a los seres humanos, protegerlos y facilitar que participen en la transformación de la sociedad, los incentivos para garantizar que cumplan esas funciones los pueden establecer tanto las leyes como el mercado.

Proteger a los seres humanos implica velar por su bienestar, lo que va mucho más allá de los problemas de seguridad y de privacidad y protección de los datos.

Se centra, ante todo, en garantizar los derechos humanos universales y en contribuir a la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible formulados por Naciones Unidas.

La participación en la transformación social se refiere a conseguir que las personas se impliquen en el despliegue de la digitalización de manera que el futuro de todos y el del planeta sean sostenibles, el desarrollo y el uso responsables de las tecnologías digitales pasan por garantizar la participación y la inclusión de manera que representen tanto la aceptación social como la aceptabilidad ética de los sistemas que se desarrollan.

Así como las tareas que realizan mejor las máquinas que las personas y qué tareas realizan mejor las personas que las máquinas seremos capaces de combinar lo mejor de ambos mundos, solo así podemos sacar el máximo partido a las tecnologías digitales.

El futuro no trata de máquinas inteligentes, sino sobre inteligencia híbrida, es decir, las personas al lado de las máquinas, la combinación de ser humano más máquina es mucho más efectiva que solo un ser humano o solo una máquina.

La Unión Europea favorece el equilibrio entre los intereses de las personas, la sociedad y las empresas, una filosofía en la que resulta clave que las tecnologías digitales se desarrollen de acuerdo con los valores europeos básicos, así como también lograr una única economía mundial, una Internet segura y abierta, la ciberseguridad, el respeto al derecho internacional y a unas normas que sean fruto del acuerdo común y se acepten de forma general, así como también:

Los derechos digitales están siendo objeto de intenso estudio en diversos países, con el fin de garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos también en el medio digital y evaluar los mecanismos más apropiados para su protección como lo son sus derechos digitales:

Derecho a la libre expresión
Derecho a la privacidad en línea (privacy online)
Derecho al acceso al ciberespacio (acceso al internet) independientemente de los niveles de ingreso, la ubicación geográfica o las discapacidades de los usuarios.
Derecho a asociarse en comunidades en línea (conocidas también como comunidades virtuales).
Conecta mundialmente.
Es abierta y está al alcance de todos.
Los usuarios tienen el derecho a comunicarse.
Los usuarios tienen el derecho a la privacidad.
Las personas somos los administradores de la Red y no sus propietarios.
La administración de la red debe ser abierta e inclusiva.
La Red debe reflejar la diversidad humana, y no homogenizarla

Es esencial que en cada país se inicie un debate público que aborde específicamente y de manera integral la cuestión de los derechos fundamentales en el entorno digital.

Así mismo abrirse a la participación de la sociedad en su conjunto, reconociendo así el carácter global y abierto del medio digital y la necesidad de recoger la opinión de todos los agentes.

Resulta fundamental delimitar el alcance de los derechos digitales y establecer las fórmulas más adecuadas para garantizar su protección

Los derechos digitales están siendo objeto de intenso estudio en diversos países, con el fin de garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos también en el medio digital y evaluar los mecanismos más apropiados para su protección.

Ya que la transformación digital genera unas inmensas oportunidades para la humanidad, también puede traer consigo nuevas amenazas a los derechos humanos de una dimensión muy superior a lo vivido hasta ahora, lo que reclama la puesta en marcha de nuevas formas de medidas para proteger esos derechos.

Además, en un mundo posthumano, cuanto mayor es la capacidad de desarrollar las capacidades tecnológicas, más importante será garantizar el derecho de igual acceso a las mismas oportunidades. Por ello, hay que subrayar de nuevo la dignidad universal de los seres humanos: la igualdad de todas las personas podría fracturarse con las nuevas formas de mejora de las características humanas, que podrían dar lugar a personas de segunda categoría, inferiores e imperfectas

El objetivo de la sociedad digital debería ser que los seres humanos prosperaremos más con la digitalización que sin ella, la digitalización deber ser la herramienta para ampliar las capacidades humanas y mejorar la vida de las personas.

“No estamos en una era de cambios, sino en un cambio de era caracterizado por la digitalización de prácticamente todo lo que nos rodea”

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.

 

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