El Covid-19: un grito de dolor para la humanidad

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Por: María Francisca Quezada

Un día, como el 22 de febrero del 2020, República Dominicana registra el primer caso de Covid, recibiendo en el Hospital Militar, Dr. Ramón de la Lara, en San Isidro, a un turista italiano de 62 años, el mismo dio resultados positivos al virus, durante más de dos meses. El cual fue lanzado al mundo para llevar a las familias la desgracia, ansiedad, estrés, desesperación, sufrimiento, tristeza, miedo, angustia, luto, dolor “UN GRITO DE DOLOR”.

La situación actual es desesperante; parte el alma observar cómo muchas familias tienen que enterrar a sus seres queridos sin poder llevarlos a sus casas y menos darle un último adiós, ni hacer un velatorio. De ahí qué, muchas personas han perdido el equilibrio emocional, autoestima, esperanza, en sentido general el control de sus vidas, han llegado al borde de la locura. Otros, no han podido resistir los azotes de la pandemia y han tomado la horrible decisión de suicidarse.

En el aspecto psicológico, este mal ha abierto heridas profundas; en donde muchas familias han visto a sus parientes padecer esta enfermedad, hacia un camino que lo condujo a la muerte, rompiendo de la manera más cruel sus sentimientos, en lo cultural y religioso. Por tal razón, sepultan a padres, madres, hermanos, amigos, entre otros, sin poder hacerles los cultos y rezos que desde tiempos antiguos acostumbramos a realizar; la letal pandemia nos ha separado, de manera tal, que cada quien entierran a su pariente, solo y con miedo así mismo.

Otros, no tuvieron la oportunidad de volver a ver a sus seres queridos, pues los, mismos, fueron sepultados en fosas comunes; hoy esas familias llevan dentro de sus corazones el llanto y la nostalgia que embarga sus emociones; aprendiendo a vivir con ese dolor que no tiene cura.

Esta pandemia ha producido cambios que han afectado negativamente a muchas personas, como son: los largos encierros y el distanciamiento social. Las acciones que alguna vez se consideraron como gestos de buena educación, ahora están prohibidas: apretones de manos, abrazos, besos, ayudar a un vecino con las manos llenas. En fin, el distanciamiento social ha provocado una de las peores crisis, tanto en la economía mundial como en los aspectos políticos y sociales, a nivel personal y de convivencia, ya sea familiar, vecinal o laboral. Es decir, en las distintas áreas de las relaciones interpersonales de la vida cotidiana, todas importantes para el desarrollo de las relaciones sociales del ser humano.

Cabe señalar, que existe un gran número de personas que no les ha importado en lo absoluto su salud y la de sus familiares, se les ve por los diferentes espacios sociales, tales como: ríos, colmados, galleras, billares, iglesias, entre otros, sin la debida protección requerida. Se hace necesario y de manera urgente, que las personas creen conciencia de la situación en que vivimos, poniendo en práctica dos aspectos fundamentales para prevención de la salud física y mental; me refiero, al cuidado y protección en el manejo de la pandemia, bajo el lema “cuidándome cuido a los demás”.

La autora es:  Educadora Reside en Dajabón.

 

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