De la adversidad a la oportunidad

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Por: Claudia Figueroa

El fin de semana leía algo que me perturbó en un principio. El robo de 2 mil libros de un local donde se abre la labor social “TE PRESTO UN LIBRO GRATIS” creado por el poeta, escritor, periodista y gestor cultural Elvis Herrada. Hace poco hablé de este proyecto que le está dando la vuelta al mundo.

Me impresionó el hecho que se robaran libros y no lo que tenía más valor económico como computadoras o cajas registradoras, etc., cualquier cosa, pero ¿libros? Pensé que quien había hecho tal acto necesitaba enormemente cultivarse y no pudo esperar a que se abriera la actividad.

Viendo este acto, que se realizó de la manera tan impune, y de connotación deleznable, podemos observar lo que la filosofía estoica nos enseña: “nada de lo de afuera depende de ti, más que aquello que se te ha otorgado.” La pregunta es ¿Qué depende de mí? Lo que pienso, lo que siento, lo que hago, lo que digo. Todo lo material, lo circunstancial, y las acciones de los otros está fuera de mis manos.

La adversidad, así como la enfermedad y la muerte, son parte natural de la vida. No podemos deshacernos de ellas, pero si podemos saber como enfrentarlas sin que el dolor que esto cause nos tumbe de bruces en el camino de la existencia.

La filosofía estoica, en boca de uno de sus mayores adeptos, Epicteto, nos deja esta enseñanza: “La enfermedad entorpece los actos del cuerpo, pero no los de la voluntad. Si me quedo cojo, será una dificultad para mis pies, pero no para mi espíritu. Piensa así en cuantos accidentes sufras y te convencerás de que podrán ser obstáculos para otra cosa, no para ti.”

Lo mismo sucede con el robo o la sustracción de los objetos. Pensemos que si somos víctimas de dichos acontecimientos pueden ser obstáculos para otra cosa, no son obstáculo para nosotros y cosas mejores llegarán.

Los seres humanos necesitamos ciertas dosis de adversidades y obstáculos para salir de las zonas de confort. La filosofía estoica nos dice: “No pidas nunca que sucedan las cosas como tú deseas, desea siempre que sucedan como suceden y prosperarás siempre.”

Un recordatorio para enfrentar la adversidad, y, que no es fácil de recordar en el momento de vivirla, es que solo disponemos de aquello que depende de nosotros, lo demás debemos tomarlo tal cual venga.

¿cuál es mi actitud ante la adversidad? ¿Me tiro al suelo, pataleo, lloro, grito y despotrico por lo que pasó? O ¿Aprendo de lo sucedido, agradezco la circunstancia y me pongo a trabajar con nuevos aires y brillos para ser cada vez mejor? La cuestión está en la actitud que se tome, depende de nosotros si es buena o no.

Otra máxima que se relaciona con la transformación de los obstáculos en oportunidades: “Nunca, ni por motivo alguno debes decir: he perdido tal cosa, sino la he devuelto. ¿Ha muerto algún familiar? La has devuelto ¿Te han desposeído de algo? Has hecho una simple restitución. ¿Qué el que te desposeyó es un malvado? ¡Y a ti qué te importa de qué manos se sirvió el que te dio los bienes para desposeerte luego de ellos! De modo que no te quejes y disfruta de la vida, como el viajero disfruta de la posada que el camino le depara, mientras te permite hacerlo.”

Y podemos citar muchas enseñanzas más. Pero lo más importante, para que las adversidades no nos abatan, debemos actuar para ser mejores, aprender de la experiencia, y agradecer por lo que pasó.

La experiencia de haber sido despojado del material de trabajo, aunque duela perderlo, da la oportunidad que vengan más cosas y mejores. Solo hace falta que no nos detengamos y sigamos la marcha.

 

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