Marta Jazmín García: De los horizontes del párpado

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Marioantonio Rosa

Llegada la noche
tengo miedo de esa niña
que blande su inocencia
por las orillas de mi cama.

Me escondo de sus manos
insidiosas pintando escarabajos
por las paredes,
anunciando los renglones
de algún peligro inédito…

Llegan los días y la sombra
de esa niña alargada frente a mí
en el suelo
es lo único que conozco
de grandeza.

Marta Jazmín García
Dopplgänger

El único refugio son los párpados

¿Cómo abrir el párpado? ¿Cómo conocer la vida, o la sombra una vez recibimos la luz? Abrir los ojos cada día es un milagro, alguien lo ha dicho, o, todos los decimos una vez vemos el amanecer y empezamos la travesía cotidiana. Hemos sobrevivido el crucero de la noche con sus sueños, pesadillas o visiones. Bien dice entonces la poeta Marta Jazmín García, al llamarle refugio a los párpados. Es, guardar la vida un rato, de frente al descanso. La poesía, es un gran párpado en múltiples aleros de palabra, imagen, estatuas que van y se intercambian manifiestos: es la vida misma.

Y he aquí, su libro, destellante y máximo. El único refugio son los párpados (Colección La voz aislada, Ediciones El taller Blanco 2020) que reúne tres de sus libros; desde su primogénito La luz fugitiva libro galardonado en el 2014, y dos inéditos El sitio del relámpago y Antimateria. Con eso nos bastaría enfrentarnos tan libres, a una voz original y mayúscula de su tiempo. Una vez, tenemos esa unción, entonces marchamos por su verbo. Cada poema de este libro constituye niveles de estancia en ese refugio de los párpados; cada clima, cada convocatoria, cada premisa hacia la poesía logra establecer su andamio, su calidad expresiva, su asonancia conquistadora.

Las tres partes de este poemario, que, son sus libros, inclinan al postulado de una poesía en inmediatez de vida, y de las máscaras que nos impone la vida, pero no solo la vida exterior, sino la interior, de modo que, el sentido que empuja como gravedad la intención del poema, entronca fielmente las piezas de esta excelente propuesta. Y, ¿Qué hay detrás del párpado? Un registro de lo vivido, del silencio, la soledad, esa que se quebró en un cosmos muy de la poeta y encerrado en el cuerpo, dando la brevedad de una interminable luz, sí, porque la soledad riega luz, y nunca barrancas; está la lentitud, del tiempo (des)tiempo, la dulce encerrona del verbo, lejos de lo que pase, se espere, se llore o recuerde:

Todo está detenido y en espera.
La lluvia desvanece los renglones del tejado.
El único refugio, son los párpados.

En todo esto, la poesía la hace inmensa en su camino.