La poesía nos despierta: salva

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Por Ana Anka

Has callado- con un jamás en la boca.-  Llorando la sencillez de los valles,-en cada lágrima de lluvia.  Y lo sé, porque tiemblo-nebuloso y triste-detrás de cada ventana. Hoy he partido-con un jamás en la boca,-caminando a los cristales-de la eternidad,-soñando-que junto a mí has callado, con un jamás en la boca ( Guillermo Saénz Patterson), libro El Caminante y otros Soles pag. 39.

Extraña sensación al abrazo y encuentro real y físico con los poetas en la celebración del Día Nacional de la Poesía,  homenaje al poeta Jorge de Bravo, al festejar  el primer aniversario del Teatro poético William Sáenz Patterson; estamos al año sin vernos las caras, a los ojos.  El abrazo soñado me confirma, lo harto conocido, que se repite a vox populi: El abrazo del alma  nos salva, fortifica, y revitaliza, nutre de sueños y aleja las malas vibras.  Desaparece el miedo y reímos de alegría.  Todo lo  gratuito  fue confiscada por la ‘pandemia’, como el acercamiento humano y al  menos los parques liberados nos contentan. Los poetas, Miguel Cortés y Emanuel Calvo son los anfitriones, consecuents con con la palabra y a la convocatoria de poetas, con los espacios adecuados a los protocolos exigidos, nos reciben con ese abrazo poético inolvidable.

Estamos más vivos al contacto, y algo extraordinario, nos mantiene efusivos, y  no es solamente el encuentro, sino el compartir lecturas, escuchar en absoluto silencio a cada participante,  como a la bella Marianella Sáenz,  la joven Maria Macaya, al poeta Minor Arias, Armando Antonio Ssacal y mi persona.  Realmente es tan misterioso, escuchar poesía y ésta es la dueña de nuestras vidas, y es tan real en las bocas leyendo, los gestos, las manos, el cuerpo todo se conmueve en la silla, nos revitaliza y redime; somos sentipensantes,  humanos en ese oficio de la escritura y lectura poética y mas real su poder sanador, magia que espanta al temor y miedo, los egos; al uso ‘tan atrapado en el imperio de la utilidad, el éxito y los lenguajes estupidizantes, en el que cada vez menos humanos se animan a abandonar el confort de la obediencia al consenso y el sentido común’ nos dice el poeta colombiano Juan Manuel Roca, a quien recuerdo en unas lecturas…

El univeso, las galaxias se abren a nuestras voces y la materia oscura,  casi que se transparenta o nos tranparenta  y no son solamente las ovaciones, son  energías de las palabras , alientos al ser escuchadas, élla existe y nos renueva al ser leída en compañía, no hay otras posibilidades en ese acto sensorial al proferir las palabras, voces únicas y ritmicas de cada poeta en su entonación, tocan el alma, el cuerpo del libro en conexión holística,  al vuelo lúdico al borde del secuestro de las diosas y dioses, cual rezo o comunión íntima en la entrega,  en silencio habla y escucha;  ritual callado, imposible con los medios tecnológicos  ‘has callado-con un jamás en la boca’’ resuena  el poeta Sáenz, en su casa nuestra todo gira al  silencio poético, ‘’si has aprendido a amar,- no más deja que el amor continúe;- que a la par de él-hay una fuente y un olvido,-y una rosa en el ojal de los vientos.  ( Si Todo Crece…Idem p.42) y así vamos con la incertidumbre, penurias del diario vivir, con la lucidez poética, la luz que no cesa y hala a estar despiertas y despiertos, y  que mejor momento para abandonar ‘las cuevas’ para escuchar y leer poesía; dejemos la pasividad y vida resignada, mutemos  yoes, a confrontar las oscuridades, porque ‘la palabra es la primera baja en una crisis social: para qué el vocablo pan si no reemplaza al pan, para que la palabra libertad si tantas veces está en los labios de los carceleros.  Sin embargo esto, antes de crearle un desaliento obliga al poeta a buscar la palabra justa en el inmenso pajar del lenguaje y a habitar de nuevo las palabras, que el mal uso han ido volviendo huecas, calcáreas.  Es paradójico, hasta la libertad en el poema resulta tantas veces contradictoria por el hecho mismo de querer fijarla en palabras.  Como es paradójico que estando la poesía construída con vocablos aspire al silencio (Juan Manuel Roca).

Tu ausencia-desde la luz ha llamado,-y yo intangible-te doy a luz. Así, de la simple transformación del día, soy sombra-y te llamo (Dar, idem p.27) y les convocamos con más poesía.

 

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