El uso del lenguaje y la palabra escrita

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Por: Carlos Martínez Márquez

‘’El lenguaje es la capa de ozono del alma, y su adelgazamiento nos pone en peligro’’. Sven Birkerts.

En el lenguaje de siglo 21 la gente responde en monosílabos, es difícil encontrar a alguien sostener una conversación que honre y enriquezca un dialogo o a través de alguna correspondencia.

Y, en fin, en el inventario que solemos utilizar durante todo el día no llegamos al mínimo del vocabulario requerido en una conversación. Hemos caído en un laberinto de vagancia lingüística, en la que embellecer y enriquecer el modo de comunicarnos, se ha ido por el bajadero de los apocopes. Decimos y escribimos de la forma más simple y recortada, asumiendo que nuestro interlocutor, entiende nuestro modo de decir las cosas. Hoy día se nos hace muy complejo conceptualizar de manera ilustrada, civilizada y culta.

¿Que nos está pasando con el uso de las herramientas gramaticales y nuestro modo de administrar nuestro lenguaje? ¡Bien! Si empezamos por las redes sociales, ahí, estaremos navegando por el submundo de los analfabetos, (acribillando) la forma escrita de las palabras. Muchas veces sin percatarnos de los errores, escribimos como nos salga y ya está. Pero en realidad, raya a la vista, cuando algo sale mal escrito, porque incluso cambia el sentido de lo que se quiere comunicar. Pero eso es una pequeña muestra de cómo anda la pulcritud del lenguaje.

Lizcano (2003) ‘’ afirma que el lenguaje es pobre, y su defensa, su culto, consagra y remacha las injusticias sociales y económicas. La libertad individual depende mucho de la competencia (y la incompetencia) lingüística’’ (p.55-57).

Vivir en un mundo que no somos capaces de nombrar, es estar condenado a la esclavitud ante las cosas, las noticias, y, sobre todo, ante hablantes con un lenguaje desarrollado. Según cuadernodelengua (2001) el respeto por el lenguaje rudimentario, de adjetivos únicos, tics, clichés, no es un favor que se le hace al hablante que lo posee como una variante de expresión. Si nos remitimos a los demás medios de comunicaciones (audio-visuales), allí encontramos algo más grave, porque hasta hablando por los medios electrónicos, se cometen ‘’faltas ortográficas’’ como suelo llamarle de modo jocoso. Claro, porque las faltas ortográficas, se cometen escribiendo, no hablando.

La cuestión es que se ha perdido el uso de la palabra correcta, escribiéndolas y diciéndolas. El diccionario ha dejado de ser una herramienta de consulta cardinal, para saber los significados y como se escriben. En toda la rama profesional se nota la debilidad de como escriben y con faltas ortográficas. En el campo docente, hay que tener cuidado cuando se orienta a los estudiantes. Cualquier error que se comete, de ese modo lo asume el estudiante como bueno y valido. No permitamos que nuestro lenguaje se extinga en el tiempo.

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