En agua vamos bien

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Por: Nélsido Herasme

Sondeos y encuestas ya ponderan la labor desarrollada por muchas de las instituciones del estado, entre ella el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), dirigido por el joven Wellington Arnaud, quien palmo a palmo está recorriendo el país, acompañado de un excelente equipo de profesionales y técnicos de la entidad, supervisando y dando seguimiento a sus fuentes acuíferas, a sus tomas, plantas de tratamiento y campos de pozos, lo que quiere decir que en materia de agua al día de hoy en la gestión gubernamental de Luís Abinader vamos bien.

Algo se tiene claro y es que el ejecutivo del INAPA trabaja a todo vapor y  de manera planificada por el rescate de todas las instalaciones de esa institución, cumpliendo con la promesa del presidente de la República de llevar agua potable y de calidad a cada familia del interior del país.

La gestión de Arnaud recibe elogios no solo por el trabajo que ejecuta en el territorio, sino porque es una de las prioridades del actual gobierno.

Para lograr la eficacia de la gestión, sus autoridades se reúnen, comparten  y socializan con las fuerzas vivas de cada localidad, cuyos planteamientos son escuchados y en la medida de lo posible se le da respuesta en busca de salida y solución a cada problemática.

Uno de los casos tristemente encontrados y detectados por las autoridades de la institución acuífera es la que tuvo que ver con el deseo de pasadas administraciones de pretender privatizar el servicio de agua.

A la llegada de Wellington al INAPA, la producción de agua estaba por debajo de la demanda en comunidades que no contaban con acueductos y otras con infraestructura muy deterioradas, sin contar con un seguimiento para la detección y corrección de averías.

Uno de sus logros es el que al cabo de 4 meses de gestión alrededor de medio millón de familia ha sido alcanzada y otras han sentido la mejora  del servicio.

Recordemos que hace poco el INAPA realizó un sorteo de obras entre instituciones con el objetivo de ampliar las redes y mejorar los acueductos de algunas provincias entre las cuales están, el Seibo y la Altagracia; la construcción de las redes de distribución y conducción, así  como la línea matriz y distribución de varias comunidades del país.

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