“Con los misterios no hay quien pueda”

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Por: Claudia Figueroa

Así se titula el libro de cuentos de la escritora Dulce Maritza Peña. De quien voy a comentar algunos detalles de ella dentro de su ámbito profesional.

Dulce Marithza Peña es nativa de Neiba, provincia de Bahoruco, República Dominicana. Ella es poeta, escritora, periodista y locutora y directora de la Confederación de Medios de Comunicación de CIESART Barcelona, España. Graduada de Licenciatura en Comunicación Social con mención en periodismo por la Universidad Autónoma de Santo Domingo y Maestría en Relaciones Públicas Eventos y Protocolo, por la Universidad de Alcalá y el Centro Europeo de Postgrado y Empresa, España.

Dulce cuenta con una vasta experiencia en el ámbito educativo, artístico y cultural. Entre sus actividades destacan talleres de teatro, programas de radio y televisión, círculos de lectura, entre otros. Cuenta con tres libros ya publicados, el primero que publicó es un poemario titulado “Cuando las musas son breves,” y este, siendo la compilación de cuentos “Con los misterios no hay quien pueda” el segundo libro recién impreso y presentado en la Casa de la Cultura de Neiba.

La autora comenta con sus palabras, que el tema surge cuando en tiempos remotos, los trabajadores de las plantaciones, luego de terminar el jornal o a la noche que cortaban el servicio eléctrico, los trabajadores se ponían a contar cuentos. Pero ellos le llaman “echar cuentos.” Y no solo los trabajadores del campo echan cuentos, también los niños y jóvenes en los contenes de los barrios, y, como dice la autora, “lo hacían en la cama más dulce de la casa.”

Dulce Marithza Peña

Los temas obligados eran los que tocaban temas como brujas, demonios, compromisos con el demonio, etc. Para los más temerosos eran momentos de tensión, o también para los más pequeños del hogar.

El libro relata, de manera magistral, la realidad de República Dominicana. El rescate de la tradición oral, la cultura y la historia. No solo cuentan las historias propias de las regiones, sino también, incluyen las situaciones y circunstancias que viven las poblaciones, especialmente las más desprotegidas.

“Echar cuentos” era una manera de convivencia sana. Desarrollaba la imaginación y la creatividad. Era el “Facebook” y el “whatsapp” de épocas remotas donde las redes sociales no se conocían per se, sino que esas redes eran presenciales. Echar cuentos era la mejor manera de entretención para los más pequeños y deleite de los más grandes.

Por citar un ejemplo: el cuento la cosecha del chisme. Este es un relato basado en hechos reales. Se cuenta dentro de la historia que es un grupo de casas que pertenecen a una misma familia, que son familias grandes y cada hijo tiene sus familias grandes a su vez. En la acera nace una mata de maíz que una de las hijas la riega y la cuida y cuando se descuida uno de los familiares se apodera de ella creando tal trifulca que los oficiales cayeron al final que era una pequeña milpa que había crecido sin pena, gloria, sin temerla ni deberla.

En palabras de la autora termina en el preámbulo del libro: “¿Sobre qué te voy a echar cuentos?: sobre la cotidianidad de muchos dominicanos, de sus realidades y sus mitos, incluyendo todos los misterios, pues es bien sabido que, con ellos, no hay quien pueda.”

Y, efectivamente, con los misterios nadie puede. Porque, a parte que el “realismo mágico” que se utiliza en los relatos, aunque la corriente sea solo para novela, es parte de la idiosincrasia de nuestros pueblos Latinoamericanos. El misterio, la magia, el “fetichismo” por así decirlo, siempre van a estar presentes en nuestro actuar, en nuestra cultura, en el carácter de nuestras tierras.

Por el momento, el libro se encuentra colocado en las librerías del sur del país.