Los narcoestados: asesinos de las democracias

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José Luis Ortiz

Por José Luis Ortiz

Hablar del narcotráfico es, en muchos sentidos, hablar del Estado. Es imposible entender esta actividad sin el papel que ha desempeñado el Estado en su surgimiento, al declarar la producción, tráfico y consumo de algunas drogas como una actividad ilegal. Pero también es difícil entender su poder y alcance sin la protección del Estado a esta actividad. Comprensiblemente, estamos hablando de una alianza non sancta, de un entendimiento que tiene como base la corrupción pero que va más allá de eso.

Estas características del narcotráfico le han permitido establecer una relación particular con el Estado a lo largo de los tiempos. Dicha relación tiene tres grandes aristas. Primero está la confrontación. Ésta es una relación intermitente que se da cuando el narcotráfico crece demasiado y busca un nuevo equilibrio en su relación con el Estado. La confrontación aparece cuando el narco comienza a crecer en un país y desafía al Estado. Sin embargo, la confrontación es más bien el síntoma de que se están reacomodando las cosas entre el narcotráfico y el Estado. Cuando la confrontación desaparece es porque las bandas del narcotráfico son como cualquier otra banda delictiva y no amenazan al Estado, o porque el Estado se ha corrompido lo suficiente para dejar de combatirlas, o por las debilidades propias de un gobierno.

Realmente es más preocupante cuando en el 2015 fueron detenidos en Haiti por intentar introducir 800 kilogramos de cocaína Efrain Antonio Campo Flores y Franqu Francisco Flores Freitas sobrinos de Cilia Flores, la primera dama y esposa de Maduro.

Destacado es el papel del cartel de “Los Soles” en los que presuntamente están involucrados miembros del propio gobierno de Venezuela como, según Willian Barr, Fiscal General de Estados Unidos lo reafirma y lo vincula asociado a las FARC y con personajes de la política internacional de otros países fuera de la esfera latinoamericana.

Conexiones que los vinculan hasta con grupos terroristas como Hezbola y otros grupos terroristas.

Hasta la misma OTAN está revisando esa documentación en la que se ven mezclados servicios de Inteligencia de países como Teheran (VEVAK).

Realmente cuando, presumiblemente, un Estado se convierte en un narco estado, es un peligro global que atenta no sólo vidas, sino que atenta directamente a las verdaderas democracias. El poder del narcotráfico aniquila la ética, la moral, las tradiciones y hasta los principios básicos para una sociedad por lo cual combatirlo se hace muy difícil, máxime si en encuentra radicado dentro del mismo.

Preocupante es el nivel de vida de los hijos del Chavismo como por ejemplo podemos decir de  Lucía Rodriguez Pedroso, hija del Ex  Vicepresidente que vive y estudia en Sidney;  María Gabriela Chavez a la que se le calcula una fortuna de 4.000 millones de euros; su hija con un alto nivel de vida que vive en París Rosines Chávez o los mismos hijos de Maduro Walter Gavidia y  Oswal; Daniela Cabello hija de Diosdado Cabello Rondón, etc….

En total suponen más o menos más de 10.000 millones de los cuales 160 se encontrarían en España y el resto diseminado por el mundo Miami, Suiza, etc….., mientras el pueblo se muere de hambre.

No es de extrañar que Europa no reconozca el poder de Maduro, ni su “triunfo” en estas supuestas elecciones recientes.

Lo que no entiendo como todavía  existen personas y políticos que sigan apostando por su reconocimiento  y ante ese planteamiento me pregunto:

¿Qué les lleva a ese posicionamiento? Y  termino con un sencillo pensamiento para reflexionar:

La agilidad es una excelente condición para escalar las grandes montañas, pero nunca para gobernar naciones y la altura de los gobernantes siempre está determinada por la de sus pueblos…….Si la altura de los mismos es pequeña, deber de un buen gobernante es incrementarla ……..