Celebrando la Vida Festival Literario

83
Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

Por Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

En muchos países celebra el día de difuntos el 1 de noviembre. Y otros el 2. La tradición del día de difuntos es diferente en cada país. Algunos la celebración es más solemne, triste o gris; para otros, es una fiesta y una algarabía. Para celebrar la vida. Tomar la muerte como parte del paquete de la vida.

El pasado domingo 1 de noviembre se celebró vía virtual el primer “Festival Internacional Literario: Honrando la Muerte y Celebrando la Vida”, organizado por la escritora, editora y poeta mexicana Ana Ayala y Carlos Javier Jarquín escritor, poeta y reconocido columnista internacional nicaragüense. Para este evento, nos dimos cita poetas de 19 países, donde se contó con poetas de gran trayectoria y talento. La mayoría de las mujeres de este evento, específicamente de nacionalidad mexicana, vistieron el típico traje de la Catrina y a sus espaldas, su tradicional altar de muertos.

Cada país celebra el día de difuntos de una manera muy diferente. Algunos son de manera solemne, gris, privado; otros, es una algarabía y fiesta porque los que se fueron de este mundo físico, aun viven en el plano espiritual. Durante el evento, cada participante tuvo un cierto tiempo para presentar una obra. Hubo llantos, emociones encontradas, y distintas formas de expresión del arte. Música, poesía, que fue lo que más proliferó.

Entre los invitados estaban tres de los nueve bisnietos del “Príncipe de las Letras Castellanas” Rubén Darío, por parte de su primera esposa la escritora costarricense Rafaela Salvadora Contreras Cañas. La unión y la hermandad con el arte, nos lleva a celebrar que estamos vivos y a recordar a aquellos que se han ido. El calor humano percibido y recibido por todos los presentes fue bastante grande. Comparto un vídeo donde Martha Eloísa Darío Lacayo bisnieta primogénita de Rubén Darío, donde nos deleita con la lectura de poema de su autoría: https://youtu.be/5Sfxqj4snGY

A modo de historia, la celebración del día de muertos es una mezcla de dos culturas y tradiciones completamente diferentes en Latinoamérica. Por un lado, está el mundo prehispánico; y por el otro, el mundo europeo que trajo sus costumbres y tradiciones. A nivel histórico, se conoce más el origen prehispánico de México. Específicamente por ser cuna de tres grandes civilizaciones: Tolteca, Olmeca, y Azteca. Esta celebración, específicamente la mexicana es considerada Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad por la UNESCO.

Cabe destacar que la celebración tiene miles de años de antigüedad. Se celebraba el noveno mes del calendario solar. Una celebración presidida por la esposa del dios de la muerte. Eran dedicados a la celebración de los niños y la vida de los parientes fallecidos. Los pueblos antiguos, cuentan los abuelos, que la muerte no era visto como una tragedia, sino, como una transición de la vida. No cabe duda que la muerte es un tema que causa temor, intriga, admiración y curiosidad.

Una vez fallecida la persona, el ritual era muy solemne y ceremonioso, para la transición de las almas al otro lado de la vida. Por muchos años, y generaciones, desde la época precolombina, se han creado creencias y tradiciones que han hecho los pueblos para honrarla, venerarla, espantarla, incluso burlarse de ella. Este evento nos invita a celebrar la vida. A ver la muerte como parte de la vida, así como lo son la enfermedad y la adversidad. A agradecer los momentos que estamos en este plano de existencia. A hermanarnos con las letras y las artes.

Después del evento me contacté con tres poetas participantes, comparto sus cometarios:

  • Saludos, Claudia. Con respecto a mi apreciación, en primer lugar, estoy muy agradecida con los organizadores de este evento. Fue una inmensa alegría compartir con otros poetas hispanoamericanos y poder leerles uno de los poemas de mi libro recién publicado: Invisibilidades. Te confieso que para mí este Festival fue muy significativo por su temática. En Puerto Rico, no rendimos culto a nuestros muertos de la forma en que lo hacen en México, por ejemplo. Nuestra mirada, en general, es distinta, digamos más solemne y triste. Acá, cada quien, de acuerdo con su creencia, honra a sus muertos llevándoles flores al cementerio, encendiendo una vela para recordarlos, rezándoles; pero hasta ahí. Esa algarabía llena de colorido, esas ofrendas majestuosas, esa celebración con altares es algo ajeno para mí, pero hermoso. En ese sentido, el Festival fue un espacio para compartir esa diversidad de tradiciones y cultura a través de la poesía. Tania Anaid Ramos González, Azula. Escritora y poeta puertorriqueña, autora del poemario: Invisibilidades.

 

  • Fue un evento inolvidable, donde pudimos tener la apreciación de poetas de muchos países, una manera hermosa de honrar la muerte y celebrar la vida, donde nos damos cuenta que no hay fronteras si unimos nuestro amor al arte y a todas las manifestaciones humanas que nos hagan crecer como seres humanos. Además de contar con la presencia de tres bisnietos del “Padre del Modernismo” Rubén Darío, yo creo que esto lo hace un magno evento, donde pudimos sentir de la manera más sublime las manifestaciones de las letras, es un verdadero honor haber formado parte de este hermoso festival. Donde mantenemos vivas las costumbres de nuestros ancestros, debemos seguir regando esta pequeña semilla de tradiciones, para que siga dando frutos como este evento, gracias infinitas a los organizadores, por darme la oportunidad de formar parte de este imborrable y hermoso recital poético y a cada uno de los hermanos poetas que nos hicimos presentes a esta noble manifestación de Gracias, Claudia. Wendy Acosta Matamoros, escritora y poeta hondureña, autora del poemario: Anclada en el muelle del alma.

 

  • El “Festival Internacional Literario: Honrando la Muerte y Celebrando la Vida” tuvo a bien la enarbolación de un tema declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad oficialmente por la UNESCO como lo es “El Día de los Muertos”, conmemoración que tuvo a bien dar realce con la extraordinaria charla emitida por la ilustre Flor María Muñoz Bañales, gran gestora cultural radicada en Francia, así como la presencia histórica de tres descendientes del Poeta Universal Rubén Darío: Martha Eloísa, Martín y Rubén Darío IV, motivo por el cuál considero una honra muy grande haber formado parte de tan distinguido evento donde el talento se hizo brillar a través de la luz de la poesía. Yasmín Díaz Sánchez, escritora y poeta mexicana, autora del poemario: Musas de Hispanoamérica.