Perdonar y perdonarnos

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“El perdón es fundamental para sobrevivir. Para reinventarse. La víctima perpetua es una persona muy limitada por su herida abierta. El duelo no se puede eternizar. Pasar más de tres años de víctima no es saludable. Te encierra en el papel de traumatizado. Evita abrir otro capítulo de tu vida con ilusión, esperanza y creatividad”
(Luis Rojas Marcos. Psiquiatra español, 1943)

En estos días difíciles sería de gran ayuda perdonar y perdonarnos. Porque el que perdona a otro, o a si mismo, se libera de un gran lastre.

Perdonémosnos. Somos humanos y cometemos errores. De hecho esos errores nos hace humanos. Seamos más tolerantes y compasivos unos con otros y esa energía positiva de la bondad nos ayudará mucho a salir adelante en este tiempo difícil.

Perdonarnos a nosotros mismos supone un proceso a través del cual conseguimos aceptar la responsabilidad de haber dañado a una persona, expresamos nuestro malestar por ello, realizamos conductas reparadoras para subsanar o no repetir la situación creada y alcanzamos, con ello, un nivel superior de conciencia moral.

Perdonarse a uno mismo es algo fundamental para disfrutar de buena salud mental y paz interior. Es uno de los mejores regalos que nos podemos hacer, puesto que es fuente de estabilidad emocional, aunque, claro, no es tarea sencilla, y requiere tener bien desarrollados aspectos como la humildad, la paciencia y la autoestima.

Perdonarse a sí mismo es un proceso introspectivo en el cual analizamos profundamente nuestro apego, rencor u orgullo hacia cierta persona que nos ofendió o hacia alguna circunstancia desfavorable, para después eliminar todas esas cadenas que nos mantienen mentalmente sufriendo.

Es muy difícil vivir con la culpa, más allá de todo eso, es necesario también entender que a través de las equivocaciones aprendemos lecciones de vida, no somos perfectos, el proceso de aprendizaje conlleva equivocarnos, y por consiguiente hacer las rectificaciones necesarias para subir un peldaño más hacia la madurez personal.

Es muy importante que, para perdonarnos, cambiemos nuestra perspectiva de la situación vivida. Debemos darnos el permiso para avanzar y superar aquello que ocurrió, viviendo en el presente, intentando alcanzar la paz plena y abriéndonos a un futuro sin dolor.

El perdón es un proceso transformador, es la promesa de que actuaremos mejor en el futuro, también significa que podemos levantarnos de nuevo y elegir avanzar.

Ese es el poder de perdonarse a uno mismo.
Por: Lucy Angélica García Chica.
Educadora y poeta.