Toda causa tiene su efecto

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Por Lucy Angélica García Chica

Es fácil para muchos ir por la vida haciendo todo lo que se les antoja, y muchas veces sin medir las consecuencias de sus acciones.

Pero no siempre lo que queremos y planeamos para nosotros resulta, y cuando las cosas no resultan como esperábamos, la persona a la que más nos cuesta perdonar es a nosotros mismos.

Yo creo profundamente, que hay una recompensa por cada bien que hacemos, sin embargo, todos nos equivocamos. Todos hemos hecho cosas que deseamos no haber hecho, por desconocimiento o por simple impulso. Pero lo importante no es cómo caímos, sino cómo nos levantamos. Lo importante es encontrar una manera de librarnos del velo que la decepción y la amargura nos imponen sobre nuestra radiante alma; de esa manera, podemos nuevamente empoderarnos para tomar mejores decisiones en el futuro.

Realmente es muy difícil vivir diariamente culpándonos, es algo que nos quita el equilibrio emocional, la paz mental, y más que todo , nos desconecta del propósito, de la esencia de quien venimos a ser en este mundo.

He aquí un corto poema, que habla de esta idea.

“Si no me puedo perdonar por todos los errores que he cometido a lo largo de los años,
¿Cómo puedo continuar?
¿Cómo podría llegar a soñar sueños perfectos?
Caminar: debo hacerlo hacia delante.
Volar: debo hacerlo hacia arriba.
Sumergirme: debo hacerlo hacia mis adentros; para ser una vez más lo que realmente soy y seré por siempre”.

Sri Chinmoy.
( 2007 )

Educadora y Poeta.