Temístocles Montás reitera el transfuguismo no debe ser

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Temístocles Montás, Presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), reiteró sus críticas al transfuguismo, práctica política censurada en las leyes y constituciones de muchos países.

En su escrito publicado este día tanto en el periódico Hoy como en Vanguardia del Pueblo Digital, Montás entiende que establecer constitucionalmente que senadores y diputados no están ligados por mandato imperativo a los partidos, debe ser corregido o enmendado.

“El transfuguismo ha sido tema de debate en casi todos los países democráticos. Algunos, como Portugal, llegaron a establecer en su Constitución (1976) que los diputados que se inscriban en un partido distinto de aquél por el cual se hayan presentado en las elecciones perderán el mandato”, explica el Presidente del PLD.

La crítica de Temístocles Montás al transfuguismo se genera luego de resaltar el papel que la Constitución de la República otorga a los partidos políticos, apuntando que sus “ fines esenciales “son garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan a fortalecer la democracia; contribuir, en igualdad de condiciones, a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana, respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular; y servir al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana”.

Al citar el artículo 77, inciso 1 de la Constitución el presidente peledeísta expone a quién pertenece el cargo de senador o diputado. Se señala que “cuando por cualquier motivo ocurran vacantes de senadores o diputados, la cámara correspondiente escogerá su sustituto de la terna que le presente el organismo superior del partido que lo postuló´.

No obstante, afirma, en la propia carta magna se pierde de vista el vínculo y representación del congresista con el partido que lo postuló y su rol como intermediario de la voluntad popular, lo que constituye un riesgo que tiende debilitar las estructuras políticas, que son el soporte principal del régimen democrático.