Las ratas se tiran primero

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Por Francisco Luciano

Hará unos treinta y tres años tuve la oportunidad de ver una película cubana titulada “Un hombre de éxito” en la que se presentaba la historia de una familia de apellido Arguello, si mal no recuerdo, donde dos hermanos y su madre constituían una familia, en la que la madre se repartía de manera magnánima como ente de equilibrio entre sus hijos rivales.

El filme logra de manera magistral retratar la mutación que se produce en una sarta de oportunistas que medran en la sociedad en busca de drenar en favor del sí, parte del presupuesto público y de cómo cuando están al servicio del poder de turno majan las manos de cualquiera que desde la oposición desafía, para congraciarse y mantener sus beneficios, aunque para ello tengan que calumniar o sumarse a campañas deleznables.

La cinta revela cómo cambian de parecer estas ratas de cloacas residuales cuando la oposición triunfa.

En la película se muestra como los titulares de prensa y las opiniones de plumíferos y opinadores se van moldeando en favor del nuevo poder que se construye. Así la cronología del periódico “El Mundo” va cambiando la opinión sobre Fidel y sus compañeros y los va pasando de “barbudos asesinos y criminales” a “Una especie de Robin Hood justiciero que roba al que tiene para darle al que no tiene” hasta que, con la entrada triunfante de los guerrilleros a la Habana, se llega al titular: “Gracias Fidel” por liberarnos de la dictadura.

Todas esas imágenes han vuelto a mi memoria al ver como muchos que postularon en favor del gobierno que se va, y que solo veían cosas positivas en el candidato de palacio y tildaban al presidente electo de “Tayota”, llegando algunos, de los quienes manejaron la acusación contra el partido que ahora gobernará es “una asociación de narcotraficantes”. Unos y otros ya comienzan a ver las cosas “positivas” de Luis Abinader y sus “decisiones acertadas” , aún cuando todavía no se juramenta y por lo tanto no ha tomado una sola decisión que amerite aplausos o abucheos.

Esta cáfila de oportunistas, que siempre quiere estar arriba, ya comienza a ver los “horribles errores de Danilo y el PLD” para destacar, en el que viene, más virtudes que las que se atribuyen a Jesucristo.

Ese tipo de personeros no tiene decoro. Su razón de ser es vivir del presupuesto público. No tiene más memoria que la de los números en sus cuentas bancarias y los privilegios que se pueden obtener del Estado al congraciarse con el poder de turno, aunque para ello deban arrastarse como cualquier reptil de la naturaleza.

Mi abuelo solía decir, para saber si las ratas son grandes o pequeñas, muchas o pocas, lo único que se debe hacer es incendiar el granero, pues ellas siempre saldrán corriendo de primero.

El autor es docente universitario y dirigente político.