De tecnología, educación y desafíos por Covid-19

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Por: Miguel Tapia Gil

Desde hace décadas vivimos un avance tecnológico bastante ágil, en el cual perseguimos estar a la acorde a los tiempos, no menos cierto es que un gran segmento de la población no se ha incorporado a ese desarrollo por diversas razones y hoy ante la situación que enfrentamos, descubrimos la realidad que muchos solo usan tecnología para entretenimiento u ocio; esto limita sus potencialidades.

Para lograr el desarrollo integral de las personas en la sociedad, la herramienta principal es la educación; esta es el eje central para el aprendizaje humano. En sí, la educación es el proceso donde asimilamos los conocimientos académicos acompañados de valores y habilidades que procuran la formación de individuos listos para enfrentar el mundo productivo. En el marco del contexto actual, la educación a nivel mundial atraviesa unos de los retos más prominentes para su ejecución de manera efectiva; debido a las diferentes medidas tomadas como forma de enfrentar el coronavirus y su propagación, entre las que están el distanciamiento social y la no aglomeración de personas.

En nuestro país, a la víspera del inicio del nuevo año escolar y en conjunto con nuevas autoridades, el desafío en el sector educativo es aún mayor porque requiere de respuestas rápidas. Son muchas y diversas las hipótesis planteadas como solución al problema. La más indicada es la modalidad virtual de las clases de los niños y niñas, porque estos se mantendrían en sus casas evitando exponerse junto a los profesores a contagio por Coronavirus. Sin embargo, ante esta opción, hay barreras a vencer las cuales trataremos
en este artículo, dentro de las que mencionamos inicialmente la disponibilidad de dispositivos tecnológicos y conectividad para reuniones virtuales en los hogares.

Para que esta modalidad pueda tener efectos positivos, también tenemos que hacerle frente a la resistencia del humano al cambio. Para miles de maestros sus herramientas pedagógicas principales son la pizarra, la tiza y el libro físico, por lo cual, hacer la transición a un formato completamente digital con el entrenamiento en plataformas, equipos y herramientas digitales requeridas es un verdadero reto para ellos y las autoridades de instituciones educativas.

En el sistema educativo dominicano, muchas escuelas no cuentan con los servicios necesarios para implementar la educación on-line o virtual. Escuelas especialmente rurales con situaciones precarias de energía eléctrica y conectividad, habría que investigar la velocidad disponible de conexión a Internet para poner en marcha un programa de enseñanza virtual.

Ciertamente, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC`s) están cada vez más presentes en nuestras vidas. Más, cabe mencionar, que la brecha existente en diferentes estamentos sociales de nuestro país es, en la actualidad, muy pronunciada. Qué pasará con esos hogares a los cuales no le ha llegado el milagro económico de la prosperidad para que dispongan de recursos tecnológicos estables para las clases de sus hijos sin olvidar también los diferentes servicios necesarios para la conectividad.

El punto más crítico e importante en este tema es si los estudiantes, padres, madres y profesores cumplirían fielmente sus responsabilidades a fin de lograr los objetivos esperados. Desde mi óptica el resultado que sus hijos e hijas tendrán del proceso educativo ante estos desafíos, dependerá en gran manera, de la institución educativa seleccionada, la preparación de esta sobre sus programas de clase en cualquier modalidad, ya sea virtual, semipresencial o presencial, así como también las estrategias a implementar para que los estudiantes desarrollen conocimiento.

Ante estos retos, podemos concluir diciendo que debemos estar preparados para las medidas, protocolos y decisiones que se tomarán en los próximos días en el sector educativo. Algunas de estas no serán populares ni agradables para muchos, pero necesarias ante las circunstancias actuales. Lo importante es proteger la salud de la comunidad educativa y procurar poner en marcha sin mayores traumas el próximo año escolar implementando nuevas formas de enseñar y aprender.

Muchas son las interrogantes que se destapan sobre el tema, imposible plasmarlas todas en este escrito, y en las cuales debemos conocer y estar conscientes formulándonos la siguiente pregunta: ¿Serán efectivas las medidas tomadas en el proceso de enseñanza – aprendizaje con la incidencia del Covid-19? El tiempo tendrá las respuestas.

El autor es Educador Reside en Santiago.