Apoyarse en cuánto sirva, no en la politiquería popular

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Por Rolando Fernández

En los actuales momentos por los que pasa la nación dominicana, con una población acogotada, debido a la gran crisis sanitaria de orden covidiano que le azota, como la otra adicional de carácter económico, ambas con  pocas soluciones probables, en el corto y mediano plazo, las nuevas autoridades electas, para poder tratar de sacar un poco a flote este país, tienen que inclinarse, necesariamente, por buscar el concurso y apoyo necesario de ciudadanos con las capacidades, y voluntad requeridas, al margen de las parcelas políticas a las cuales se pertenezca.

Lo de ahora no es cuestión de partidos, como tampoco de politiquerías, ni “graciosuras” femeninas; de gente busca lo de ella, que ninguna tiene nada que aportar, para la solución de las grandes problemáticas nacionales que se verifican hoy. Mucho menos, es cosa de tener que reciprocar a posteriori con los vocingleros destacados durante la campaña electoral pasada.

Sí es un asunto de nación que se tiene de frente, el cual requiere de inmediato la voluntad de hombres y mujeres aptos; que les preocupe el porvenir de esta República; y, que estén dispuestos a sacrificarse por ella; como, por un futuro más promisorio para las futuras generaciones locales, que hasta el momento luce más que incierto.

Hombres y mujeres de valía, con los currículos requeridos, entre los cuales se puede escoger, los hay de sobra en este país. Solo se requiere identificarles y conquistarles luego, para que acepten las posiciones públicas que se les ofrezcan; que estén a su altura, obviamente, y recibir entonces de ellos sus aportes al Estado local.

Claro, se tiene que dar a esos, la libertad pertinente de acción en los cargos que desempeñen, sin los narigoneos palaciegos, ni los tráficos de influencias que de ordinario se estilan entre nosotros. Ausentes esas condicionantes, muy difícil, que nuestros hombres probos y preparados se suban al nuevo tren gubernamental, en pos de colaborar con la República.

Por consiguiente, si las nuevas autoridades en realidad quieren trabajar en favor de la nación, y su golpeada sociedad, tienen que dejar de gobernar, como lo ha sido la práctica recurrente, en connivencia con las corporaciones, y los grupos empresariales poderosos, tanto nacionales como extranjeros, que aquí gravitan,

Deben guiarse, por tanto, en base a las reglas que dicta la Administración de Empresas, y aplicarlas en el más “grande conjunto empresarial a su cargo, llamado República Dominicana”, para las designaciones, y ejecutorias exigibles desde los cargos estatales correspondientes, dejándose de lado las pertenencias partidaristas exigibles, y las reciprocidades por apoyos electoreros, cabe reiterar.

Administrar la República desde el Estado, considerándole como tal, en busca de preservar sus activos – la soberanía nacional el mayor -, y lograr buenas utilidades, que serían el bienestar sostenido de la sociedad nuestra, ¡es lo que debe ser!

De continuarse entre nosotros con los mismos patrones de gerencia gubernamental; o, los paradigmas estatales de siempre, difícilmente, nadie que se respete entre los dominicanos, como profesional en ejercicio, y ejemplar ciudadano, se deje conquistar, para dizque ir a resolver nada en favor de este pueblo.

Y, el país, como es lógico suponer, seguirá siempre sus mismos derroteros calamitosos, hacia un derrocadero bien profundo, en términos de crisis sanitaria – Covid-19 -, económicas, y de otra naturaleza, con probabilidades muy escasas de salir del mismo.

www.rfcaminemos.wordpress.com

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